«… ¿y encima lleguen los caciquillos estatales y locales a decirle al presidente, es que sería bueno una carboeléctrica adicional en la Región Carbonífera de Coahuila, sueño millonario de Armando Guadiana, o este o aquel, o todos los proyectos de pretendido desarrollo regional que según dice Reyes Hurtado le recomienda cada vez que se juntan para ver un partido o comerse unos cacahuates?»
BAILE Y COCHINO.-
Por: Horacio Cárdenas Zardoni.-

Muchos critican la supuesta novatez e inexperiencia de los integrantes del gabinete que acompañará a Andrés Manuel López Obrador, por lo menos en la primera parte de su gestión como presidente de la cuarta transformación.
Dicen, y esto no es mentira, que el país corre un riesgo enorme, pues ni uno solo de los que ha designado, salvo Esteban Moctezuma que fue en su momento secretario de gobernación, si no nos acordamos demasiado mal con Ernesto Zedillo, puede presumir de haberse desempeñado en las grandes ligas de la burocracia federal, vamos, no solo ninguno ha tenido un sueldo de secretario, bonos, prebendas, todo aquello que saca a un mortal de pobre por el resto de su vida y por varias generaciones en el curso de un sexenio o menos, pero tampoco saben lo que es tener un pasaporte de gobierno, tener comedor y gimnasio privado, y usted sabe, esas cosas se le suben a la cabeza a los débiles de intelecto y ambiciosos de poder político y económico.
Tienen razón, no hay experiencia ¿pero a poco los que estuvieron en el gabinete de Enrique Peña Nieto la tenían cuando llegaron?, lo comentaban los analistas hace seis años: Toluca no es el Distrito Federal, un sexenio después, sus altos vuelos no le sirvieron de nada al país, como tampoco aprendieron nada ni siquiera los que dijeron que llegaban a aprender. Ese no es pretexto para lo que salga mal, que tampoco tiene que salir mal, en buena medida porque la burocracia a la mexicana funciona independientemente de quien ocupe los altos cargos de la burocracia, hasta podríamos decir que funciona mejor, cuando dejan que las cosas sigan su curso, metiéndose lo menos posible en el funcionamiento de las dependencias y dedicándose a lo que de veras les interesa, la grilla.
El presidente electo Andrés Manuel López Obrador ha dicho que están trabajando en un presupuesto de egresos para el año 2019, que alcanzará para todo… eso espera él, eso esperamos nosotros, pero para quienes saben aunque sea un poquito de cómo funcionan las cosas de gobierno, sabrán y se cuidarán mucho de decir que la capacidad de maniobra del nuevo gobierno, aún con la promesa de los recortes a los sueldos, con correr al 70% de los burócratas de confianza, de evitar la corrupción, de terminar con los lujos de los altos funcionarios, será más bien limitada.
En efecto, los presupuestos de este país funcionan primero que nada por inercia, así como lo oye, de lo que se presupuestó el año pasado, o se deja lo mismo aunque la meta se haya cumplido y ya no amerite ese gasto, o se le carga el diferencial de inflación, si es que se están poniendo guapos con uno de los consentidos del régimen, o por el contrario, se le recorta el presupuesto, exigiéndole ¿Cómo podía ser de otra manera?, que cumpla con los objetivos y programas como si tuviera el dinero completo, “hacer más con menos” le dicen, que es poco menos que imposible aun con la mejor voluntad.
Si descontamos lo que está ya comprometido: el servicio de la deuda que representa entre fobaproa, rescate carretero, compromisos externos, internos, lo de PEMEX, más o menos la mitad del presupuesto total, a eso agréguele lo de las pensiones, las del IMSS, las del ISSSTE, las de PEMEX y otras por el estilo, y la bolsa ya se hizo muy chiquita, lastimosamente pequeña para las necesidades de un país de ciento veinte millones de personas de los cuales el sesenta o más por ciento son pobres, súmele el costo del aparato gubernamental, lo que se llama el irreductible, que es el gasto corriente de toda la burocracia incluyendo sueldos, servicios, rentas, etc. Para quien sepa de números, de aquel impresionante presupuesto a disposición de los poderosos gobernantes, con o sin experiencia, ya quedó en una raquítica cuenta de ahorros de aquellas de los Bonos del Ahorro Nacional, ah, y si todavía quiere estrangular más la llave del dinero, cárguele lo que son los programas insignia de la administración: el de las becas para los ninis, el de las pensiones para los adultos mayores, el de la asignación mensual a la gente del campo, más el tren maya, más el aeropuerto que hay que construir en Santa Lucia, más el otro aeropuerto que hay que construirle a la Fuerza Aérea Mexicana luego del despojo de Santa Lucha, las tres refinerías, y verá que lana para manejar a sus anchas… va a haber muy poca.
De las reseñas que se han hecho de cómo va los del presupuesto, los colegas de la prensa que han hecho campamento afuera de la casa han visto entrar y salir a los integrantes del gabinete que tendrán a su cargo los programas estelares de la administración entrante, así como que salgan con cara de que van a administrar la proverbial abundancia… pues como que no, ninguno de ellos, al contrario, se les ve en el rostro que cada uno tiene a su cargo una misión imposible, obligándoles a pellizcar cada peso hasta arrancarle la última pluma al águila, y ni aun así les parece a ellos que lograrán lo que se les está exigiendo.
Pero también esté el detalle de que cada uno de los favoritos de Andrés Manuel, que los tiene según ellos mismos en cada estado, en cada ciudad y municipio, andan pregonando que se han reunido, una, dos o más veces, para darle a conocer al presidente cuales son las necesidades más apremiantes de su entidad, o hablando en plata política y para no andarnos por las ramas, cuales son los programas que podrían ofrecer una mayor ganancia electoral (y de otro tipo más pecuniario) en el corto plazo.
Imagínese lo que se está exigiendo de López Obrador y sus encargados de la parte financiera: condicionados por el ya mencionado irreductible, obligados a financiar generosamente los programas estelares de la administración, aportar dinero a los sectores que lo requieren: educación, salud, comunicaciones, defensa, seguridad, todos en fin, ¿y encima lleguen los caciquillos estatales y locales a decirle al presidente, es que sería bueno una carboeléctrica adicional en la Región Carbonífera de Coahuila, sueño millonario de Armando Guadiana, o este o aquel, o todos los proyectos de pretendido desarrollo regional que según dice Reyes Hurtado le recomienda cada vez que se juntan para ver un partido o comerse unos cacahuates? ¿y así con los de cada estado, cada sector y cada grupo de interés?
De veras que Andrés Manuel debe tener paciencia de santo para oír, o hacer como que oye, estudia y analiza todo lo que le ponen enfrente sus seguidores a los que les ha concedido algo de su confianza, pero las 24 horas del día no alcanzan para conocer todo lo que le proponen con fines honestos o no tanto, como tampoco a la hora en que los apunta en la lista de prioridades con sus respectivos costos, el nuevo presidente verá que ni con veinte presupuestos se logra todo lo que andan presumiendo sus personeros en cada estado.
Esto nomás para que cuando venga cualquier guaripudo bigotón o virreycito a contarle: yo ya le dije a Andrés Manuel que hagamos esto, y me dijo que sí… son puros cuentos chinos, por no decirles mentiras.

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