Diosito no da alas a los alacranes ni dientes al superdelegado Reyes Hurtado

BAILE Y COCHINO.-

Por: Horacio Cárdenas Zardoni.-

reyes10

Armando Guadiana y Reyes Hurtado, los dos únicos coahuilenses consentidos de López Obrador

Nadie nace sabiendo, eso es algo que todo el mundo tenemos perfectamente claro desde que nos enfrentamos con una tarea que nunca nos habíamos topado, pero tener en mente que uno llega precisamente a aprender, es un principio de humildad que resulta bastante útil, y que por supuesto que facilita que en un tiempo relativamente corto, eso que uno no sabía, ya lo sabrá, y podrá desempeñarse con la esperada eficiencia.

En las cosas de gobierno esto del aprendizaje es de lo más complicado. A que más que la verdad, los que estaban en el poder, hacen hasta lo imposible con tal de que el que llega a sustituirlos no encuentre los elementos mínimos para aprender, no son pocos los funcionarios y hasta empleadillos que se llevan los archivos, que borran los discos de computadora, en fin hacen un desastre, con tal de que el novato tenga su bautismo de fuego. Nada de que lo importante es la continuidad en el servicio público, de que los ciudadanos obtengan un buen resultado de su trámite gracias a que unos entregaron como se debía y otros recibieron con la avidez indispensable para dominar las habilidades lo más pronto que les sea posible. ¿Viene a sustituirme?, pues que se chin… es la mentalidad prevaleciente en México, lo ha sido siempre, pero en los tiempos en los que se da la alternancia entre partidos políticos, pues se exacerba aun más.

Si usted se acuerda, el lunes de esta semana amanecimos con un titular de miedo en uno de los periódicos que se editan en Saltillo, palabras más, palabras menos, reproducía el encabezado una declaración de Reyes Flores Hurtado, a la sazón superdelegado del gobierno federal ante el gobierno del estado de Coahuila, en la que este flamante cuasi ministro de la Cuarta Transformación, confesaba que su aspiración, la que esperaba que el Congreso de la Unión le cumpliera, era concederle “dientes” al puesto que el mismísimo presidente de la República amorosa, Andrés Manuel López Obrador, le había conferido para ser sus ojos, su voz y sus oídos en el Estado de Coahuila.

Así es la gente de ingrata con la vida, de los dos millones y medio de coahuileños, solo dos que sepamos, son los consentidos del presidente, Armando Guadiana a quien hasta le encargó presentar la iniciativa de ley más importante de su sexenio, la de la revocación de mandato, y Reyes, quien ahora sale con que además de ser su presencia viva en el territorio coahuilense, quiere ser su cancerbero, para lo cual exige ser dotado con la dentición indispensable para morder, rasgar, trozar, lo que sea necesario, con tal de que nadie se chispe un devaluado peso partido por la mitad, que generosamente la federación le conceda a los gobiernos estatales o municipales.

Así como encueró Reyes Flores Hurtado su alma en la entrevista con Vanguardia, los coahuilenses deberíamos estar más que temerosos de lo que este personaje pudiera emprender en los próximos cinco años y once meses del sexenio lopezobradorista. Y decimos los coahuilenses no restringiéndonos a quienes detentan algún cargo en la administración estatal o en los ayuntamientos, sino a todos aquellos que pudieran salir afectados con decisiones o acciones enderezadas por Reyes en su denodada y por demás heroica lucha contra la corrupción. Así como se mostró, el superdelegado resultó ser más lopezobradorista que el mismo Andrés Manuel López Obrador, y eso no es políticamente correcto, por no decir que no se vale.

Porque allí donde la ve y hasta en tanto no cambien la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, México es una república representativa y federal, integrada por estados libres y soberanos, y específicamente Coahuila, además es independiente. Las amenazas de dentelladas tan pronto como tenga dientes, como que no cayeron nada bien. Eso fue el lunes.

Ya para media semana el presidente López Obrador había tenido una reunión con el pleno de la Conferencia Nacional de Gobernadores, cosa sorprendente, no faltó ninguno, ni siquiera el vecino Broncolín. Todos estuvieron, y es que a que más que la verdad, todos ellos estaban interesados en dejar claros algunos puntos ante el mandatario, particularmente el de la cuña que quería, quiere o ya les encajó en sus respectivos costados con la designación de un superdelegado que desplazó desde el primero de diciembre a una docena o una sesentena de delegados federales con los que anteriormente se entendía la administración estatal.

Ni que decir que la percepción de los gobernadores, independientemente de su filiación partidista, es que el superdelegado que le pusieron o impusieron, es un personaje que adquirió un poder exponencial respecto a aquellos cuyas funciones pasó a desplazar. Un cuate con ese grado de poder, que además no responde al mandatario estatal, que además se siente con derecho a opinar, a estorbar, y como en el caso del que nos tocó en mala suerte, a auditar y lo que le siga a las dependencias del gobierno estatal, es alguien con el que será seguramente muy difícil convivir.

¿Qué se acordó en la reunión de los CONAGOS con el Peje?, bueno, una cosa es lo que se hayan dicho, y otra lo que finalmente haga cada quien, después de todo, los tiempos de Te lo firmo y te lo cumplo han quedado afortunadamente en el pasado, tirándole al olvido, lo cual no lo hace precisamente más fácil ni más creíble.

Lo que nos sospechamos es que lo del superdelegado va a ser para cada gobernador y para cada gobierno una pesadilla y un dolor de cabeza de distinto grado de intensidad, desde el leve hasta el crítico, sobre todo por la información privilegiada que cada uno de ellos va a manejar, por un lado de la federación, y por el otro de la que se entere en los estados, toda ella susceptible de un uso discrecional, si no es que hasta peligroso.

Si dice el refrán que por algo Diosito no le da alas a los alacranes, ojalá tampoco el Peje ni el Congreso le den dientes a los superdelegados…

Un comentario en “Diosito no da alas a los alacranes ni dientes al superdelegado Reyes Hurtado

  1. Que Pena da este super delegado Reyes Flores porque en vez. de sentarse a ofrecer sus servicios luego luego le sale su frustración como político ya que han de saber hasta ayer era un resentido con la vida ah pero ahora que lo corearon a ver pues muestra su mezquindad en el acto la verdad que vergüenza que existan seres tan vacíos y peor que tengan un poco de poder porque muestran sus carencias de valores Éticos.

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