El que ya bailó… que se siente

OSCAR5

Oscar Pimentel, Carlos Robles Lostanau y Sigfrido Macías, dinosaurios incrustados en la administración de Manolo Jiménez.

Por Horacio  Cárdenas

Los descafeinados cafetólogos, los analistas de la grilla comarcana, la gente que poco o nada tenía que hacer en este fin de año  y principio irrenunciable de lo que venga, coincidían  en algo: Coahuila  y Saltillo se iban a convertir  en refugio de aquellos políticos  que la cúpula  del vapuleado  partido aplanadora decidiera  que todavía le sirven de algo en sus expectativas  de en un futuro  cercano,  revivir de sus cenicientas.

Para esos políticos,  a los que quien palomea esas cosas los mantiene en la bandeja de activos, en vez de en la de pasivos, o en la de lastres, la fortuna les sonríe, concediéndoles la posibilidad de seguir viviendo  del presupuesto,  contra  la deprimente perspectiva  de vivir en el error.

Muchos son los que opinan que esto, en vez de beneficiar  al PRI lo terminará de empinar, y es que  si el partidazo de hace años se niega a entender que si perdió  el favor de los votantes fue por gente como Óscar  Pimentel, como Carlos Robles Lostanau, como Sigfrido Macías, todos ellos incorporados a la reelecta administración municipal de Saltillo, una que en su primer año se  caracterizó  por la frescura de la juventud y hoy tiene más dinosaurios  expuestos que el museo de Rincón Colorado.

Qué  si el PRI protege a los suyos, que fueron y seguirán  siendo  expulsados del gobierno federal, ahora en las amorosas garras de la cuarta transformación, pero… ¿proteger o cobijar grillos que durante  sexenios se forraron de billetes y que la gente detesta, en vez de darle oportunidad  a grillos en ciernes, que es más fácil que al electorado le hagan gracia? La elección  parecería  obvia, pero en las alturas del priismo decidieron que no, que se apegan a los marrulleros, a los cínicos, obvio a los que saben mucho y podrían  traicionar a sus antiguos jefes, y esto a costa de lo que sea en el momento  y en el futuro.

Por lo pronto descarte usted cualquier  esperanza de mejora en el instituto  municipal  de planeación,  en la secretaría del ayuntamiento, en el instituto  del transporte. Pimentel, Robles, Sigfrido, son más  parte del problema que de cualquier buena intención de solución.

Dicen que decía  madrazo, Madrazo el viejo, Carlos, que el que ya bailó  que se siente, esto refiriéndose  a los políticos  que deben saber cuándo dejar espacio a los jóvenes, pero de los viejos viejos en el PRI tampoco nadie hace ningún  caso.

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