UNA CHAMBA DE ESAS

BAILE Y COCHINO.-

Por Horacio Cárdenas Zardoni.-

chamba

Trabajo hay, es la razón social  de una empresa de colocación de personal ubicada por allí por los rumbos de la delegación del seguro en Saltillo, no que sepamos nada de ella, pero lo que nos interesa destacar es el nombre del negocio, que deja claro cuál es su giro, al tiempo que sirve para levantarle los ánimos al buscachambas más alicaído, y le receta un soplamocos marca Diablo a todos los que la giran de ninis, esperando que la Cuarta Transformación les lleve su beca, la solicitud printaform de empleo hasta su domicilio, se las llene, y ya entrados en paternalismos, que de una vez se discuta con la ayuda para el transporte. Trabajo hay… para aquel o aquella que se toma la molestia de salir a buscarlo, incluso a empresas intermediarias como esta, que por el puro membrete merece ya un premio a la creatividad.

Por allí ya andan circulando algunos indicadores que dicen que este comienzo del sexenio de la República Amorosa ha sido todo, menos un éxito en lo que a fomento del empleo toca. No es que Andrés Manuel López Obrador hubiera cometido la misma burrada de sus dos antecesores, pero es obvio que lo que la gente espera de su presidente, desde más o menos el sexenio de Moctezuma Zocoyotzin, es trabajo, sino para todos, para la mayor parte de la población, y es que primero fue Felipe Calderón, quien se autoproclamó “el presidente del empleo”, lo cual resultó una mafufada porque de lo único que había chamba en su sexenio era de soldado, empleándose a fondo en la guerra emprendida contra el narcotráfico; luego una vez que las estadísticas fabricadas a modo arrojaron que efectivamente había algunos empleos más, Enrique Peña Nieto burlándose de su antecesor, dijo que el verdadero presidente del empleo era él y ningún otro, lo que no aclaró es que se trataba en su inmensa mayoría de puestos eventuales y de salario mínimo, de esos que nadie quería y nadie quiere todavía en México… ni los migrantes, quienes gritan que para seguir de pobres, se hubieran quedado mejor en Honduras, dándole de comer frijoles a los chanchos.

Ya cuando salgan los números oficiales, fríos y duros como debe ser, o por el contrario calientes porque a los encargados de hacerlos, el INEGI les llegó también el recorte de sueldos, sabremos si en efecto, la corredera de gente de la administración pública ha tenido un efecto pernicioso en los indicadores de empleo del país, unos que jamás de los jamases han sido algo para presumir, pero que ahora amenazan con convertirse en una de las armas consentidas de los detractores del presidente López Obrador, quien también por supuesto esgrimirá sus argumentos de que a algunos se les ha escuchado y regresado a laborar, y de que todo es por el bien del país, pues la burocracia estaba demasiado obesa, y ponga que sí, pero de puestos que tampoco eran la gran cosa en cuanto a remuneraciones, que son los eslabones de la cadena más débiles, que son los que han estado alegremente mochando.

Pero espere, no todo ha sido despidos sin liquidación, sin respetar la antigüedad de los trabajadores, funciones importantes dejadas al garete en aras de la eficiencia y el ahorro, o trabajadores que realmente sí chambeaban mientras que eran los titulares de dependencias y su burbuja de consentidos los que se forraban de dinero, también ha habido ofertas de empleo, algunas que hacen sospechar que se premia más a quienes no le echan demasiadas ganas al estudio, que a los que se queman las pestañas aprendiendo cosas que luego no les van a servir para obtener un empleo decente y más o menos bien pagado.

Para la historia de la incongruencia quedará aquella oferta de empleo de chofer de camión tanque, las populares pipas, empleo por el cual se ofrecía nada más y nada menos que un salario mensual de veintinueve mil pesos, y ponga que sí, sea una chamba peligrosa, pero no creemos que un trabajo de conductor de camión que ni siquiera es quinta rueda merezca una remuneración superior a la de un profesor universitario de tiempo completo, o si a esas vamos, de un policía federal, que esté sí, se la rifa todos los días, y no nada más cuando anda persiguiendo narcos o huachicoleros. Incluso no faltó algún bromista que sugiriera que en vez de correr a los dos mil empleados del SAT o los no sabemos todavía cuantos de la CONAFOR, deberían haber permutado las plazas de auditores, asesores, y demás torturadores fiscales, por las de choferes, desde las cuales podrían seguir torturando, ya no solo a los contribuyentes, sino hasta a cualquier ciudadano de a pie o de carro que ven que se le viene encima un monstruo explosivo.

Pero ahora nos enteramos de la oferta exclusiva, solo hoy, bueno mañana y pasado, los días 5 y 6 de febrero, de que para ninis, para exburócratas, para gente de a pie, pero con ganas de trabajar, el  Servicio Nacional de Empleo sucursal Coahuila está ofreciendo plazas para desarrollar un trabajo humanista, satisfactorio y muy enriquecedor, como empleado del Centro Penitenciario Federal 18, conocido de cariño como “CPS Coahuila”, y no crea que es nada más de custodio o custodia, que sí hay, sino también en otras áreas. Tampoco se piden demasiados estudios, hay de secundaria, preparatoria y licenciatura, si usted en mala hora cursó una maestría o un doctorado, haga como que esos tres o cinco años de su vida se la pasó autoempleado vendiendo garnachas o cosa así. Y luego dicen que la Cuarta Transformación no ofrece oportunidades, claro que las hay, trabajos con su cierto grado de riesgo ¿pero qué, como dicen en las películas, a poco quiere vivir para siempre?

La verdad es que una cosa es la desesperación por tener un empleo y un ingreso con el cual medio vivir en esta sociedad tan metalizada que tenemos, y otra muy distinta el aceptar una chamba en un penal federal. No exageramos al decir que para esta clase de trabajos se requiere por lo general gente recia, con fuerte vocación y un esquema de valores a toda prueba, el hecho de que haya tanta corrupción en los penales es porque gente de esa hay poca, ¿pero a quien se le ocurre que una persona que corrieron del SAT donde tenía un trabajo de oficina, un nini que por su “sensibilidad” no se hallaba ni estudiando ni trabajando, un individuo normal, va a tirarse al ruedo de una chamba de alto grado de peligrosidad como el de un penal, y para esto, de un penal federal, donde está lo peorcito de la especie humana?, pero como comenzamos diciendo: trabajo hay, incluso si se anima, siempre hay vacantes para endodoncista de tiburones, y si no los que le va ofreciendo la cuarta transformación lo harán sudar por cada peso de la quincena.

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