PLATA, ENSEÑANDO EL COBRE

BAILE Y COCHINO.-

Por Horacio Cárdenas Zardoni.-

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La política es como el ajedrez, el jugador tiene muchas piezas para atacar al contrincante tratando de ganarle, y este tiene un arsenal igual, que utilizará de la mejor manera posible para ser él el triunfador. En cuanto a esto, no hay ninguna diferencia con cualquier otro juego, siendo la excepción, de que tanto en el ajedrez como en la política, con tal de hacerse del triunfo, cualquier pieza es sacrificable.

En el tablero, el jugador está representado por el rey, una pieza importante solamente por lo que simboliza, porque en cuanto a movilidad, apenas está por encima de un peón cualquiera, y muy por debajo del resto del arsenal, torres, alfiles y hasta de los caballos, y ni hablar de la reina, que es la que con un poco de astucia, puede ganar el juego ella sola. Pero como el rey es el jugador encarnado en el tablero, por así decirlo, es al que hay que cuidar, y ahora sí, se vale sacrificar hasta la última pieza con tal de lograr el doble objetivo de seguir vivo… y ganar.

En el ajedrez como en la política, se vale también quedar tablas, pero esto realmente no es satisfactorio, si acaso es atractivo por la oportunidad que hay, en el ajedrez, de comenzar otra partida, en política el que queda tablas, está prácticamente fuera, aunque se llegan a dar algunas excepciones, pero no demasiadas y menos aún, de estar otra vez en el candelero como la lucecita más brillosa.

Hay que ver el desapego que tienen tanto los jugadores de ajedrez como los gobernantes por las piezas de su tablero, es cierto que a ambos les duele la pérdida de una torre o de un alfil, ¿y pues como no, si son las que le dan movilidad por todo el tablero?, pero cuando las cosas se ponen tensas, son capaces de arrojar al fuego hasta a la consorte, a la dama a la que juraron en un momento amor eterno delante mismo de la corte celestial, a la hora de sobrevivir, en la vida política y en el juego de ajedrez, hasta viudo, antes que perder la partida.

En el tablero político coahuilense hay muchas piezas, más que las dieciséis que le corresponden al rey blanco, suponiendo que se tratara de una sola partida, aunque a como se han venido acostumbrando los juegos en los años recientes, las mismas piezas se mantienen al servicio del monarca en turno, que también si por él fuera, se quedaría eternamente en los torneos, pero esto que dicen que es una democracia, solo permiten un juego por rey, lo que no obsta para que todas las demás piezas hagan su luchita para seguir en el tablero, a veces bajando, otras manteniéndose, y el casos muy particulares, ascendiendo.

Una de esas piezas que se las ha ingeniado para mantenerse por ya tres torneos, es el que juega como Auditor Superior del Estado de Coahuila, en teoría dependiente del Congreso local, aunque en la práctica ligado por el cordón umbilical al ejecutivo en turno, al que obedece ciegamente. Armando Plata Sandoval ha sido útil para tres gobernantes, cuatro si contamos también al interino internado en una prisión federal allá en Guanajuato, aunque Jorge Torres López nunca se dio cuenta que él mismo no era más que un peón de Humberto Moreira Valdés primero, y de Rubén después.

Como peón que es, porque nadie podrá decir bajo ninguna circunstancia, que el auditor y la auditoría superior del estado se muevan a velocidad vertiginosa, ni por el tablero de los números ni por el del cumplimiento de los exhortos que le hace su patrón el Congreso local, Armando Plata ha cumplido con la doble función de tapar los pecadillos o pecadotes de quienes lo sostienen en el cargo, al tiempo que es útil para armar expedientes en contra de quienes aquellos consideran sus enemigos, a estos sí, hostigándolos y amenazándolos con el petate del muerto, porque en la práctica, la utilidad de sus servicios es bastante cuestionable, por decir lo menos.

Pero parece que de unas pocas semanas a esta parte, la utilidad de Armando Plata como tapadera de unos y destapacaños de otros, ha llegado a su fin, concretamente en el pleno del congreso, donde deberían supuestamente estar satisfechos con su funcionamiento, están exigiendo que le corten la cabeza, lo cual, como sabemos, es lo menos importante, siendo lo que más, la decisión de a quien propondrán las distintas fuerzas políticas para sucederlo, y lo verdaderamente determinante, a quien elegirá el rey para cumplir con las mismas funciones que tenía Plata, pero con mayor dinamismo, por lo menos en apariencia.

Por lo pronto el espectáculo para las masas morbosas está en hacer leña del árbol a punto de caerse, sí que le finquen juicio político a Armando Plata Sandoval, que lo defenestren de la cómoda posición que en el tablero de la burocracia estatal ha mantenido todos estos años, sobreviviendo a cuatro gobernadores, pero ya que estamos en ello, que se le instruya procedimiento civil, penal, administrativo, que se yo, por no haber hecho lo que era su responsabilidad, a saber, juntar elementos de juicio para proceder contra aquellos funcionarios de la administración pública estatal y municipales, los poderes y los organismos dizque autónomos, que hubieran hecho mal uso de los recursos públicos.

Ah porque precisamente allí radica la mayor utilidad de Armando Plata, de tardarse tanto en la revisión de las cuentas públicas, en armar los informes, en someterlos a aprobación al pleno del congreso, que la mitad o más de aquellos en los que pudieran haberse detectado irregularidades, ya prescribió, y de los otros que sí se pudieran perseguir, él mismo se encarga de entorpecer los procedimientos que llevaran a una denuncia de hechos ante la procuraduría antes y ahora la fiscalía, que está prácticamente garantizado que nadie pagará por lo hecho, por lo malhecho.

Ponga que sí, en los próximo días, habrá sangre en el recinto parlamentario, los diputados, encabezados por Marcelo Torres Cofiño harán cera y pabilo de Armando Plata, los priístas estarán más que contentos con agarrarle la pata, a cambio de lo cual harán hasta lo imposible por imponer otro igual o peor, alguien que sepa hacer como que hace, cambiar para que todo siga igual.

Para el caso, valdría más la pena que dejaran allí a Plata, por lo menos se ahorrarían la liquidación  multimillonaria que va a exigir con tal de largarse sin armar bronca, pero no se trata de esto, sino de ofrecer una función circense a la altura del aburrimiento de los coahuilenses. En este asunto de la auditoría estamos por ver como con Plata, los diputados están a punto de enseñar el cobre.

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