Las muchas guaripas de Guadiana

BAILE Y COCHINO.-

Por: Horacio Cárdenas Zardoni.-

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Pues allí lo tiene de nuevo, según la última nota periodística aparecida, Armando Guadiana Tijerina, senador por el Estado de Libre, Independiente y Soberano de Coahuila, de nueva cuenta metió baza en el complicadísimo entuerto de la compra de carbón por parte de la Comisión Federal de Electricidad, para alimentar las plantas generadoras de electricidad ubicadas en el norteño municipio de Nava, y es que pese a su amistad, casi hermandad que tiene el senador con el meritito santón patrono de la Cuarta Transformación, el presidente Andrés Manuel López Obrador, la burocracia no ha movido ni el dedo meñique con tal de agilizar el sueño dorado de Guadiana, una nueva edad de oro para la minería del carbón coahuilense, en donde él tiene metida no la mano, no la pala, sino empresas enteras dedicadas precisamente a ese giro.

Guadiana Tijerina ya ha llevado su petición, que bueno, tampoco es exclusivamente suya, sino de los empresarios mineros de la Región Carbonífera de Coahuila, de los mineros y sus familias, y en general de todos los habitantes de la zona, cuyo ingreso está asociado a la minería del carbón, siendo esta la actividad principal, y casi la única primaria, toda vez que las demás dependen en buena medida de que el carbón se venda. En esta ocasión el exhorto lo dirigió directamente a la Secretaría de Energía, cabeza del sector energético en el país, de la cual dependen, al menos en el papel, Petróleos Mexicanos y la Comisión Federal de Electricidad, ambas con membrete de empresas productivas del estado, que sí son del estado, pero tienen poco de empresa y mucho menos de productivas.

Guadiana le pide a la secretaria Rocío Nahle García, bueno, a una subordinada suya, Mariana Trejo Flores, directora de vinculación interinstitucional de la Secretaría de Energía, que reflexione sobre las ventajas que tiene el carbón sobre otros energéticos primarios, concretamente el gas natural, el cual México nunca ha tenido capacidad, o más bien ganas de aprovechar, cuando lo había lo quemaban alegremente, y ahora que hace falta para generar electricidad, pues hay que traerlo de los Estados Unidos, al precio que nos lo quieran vender, porque o es eso, o el país quedaría tan a obscuras como Venezuela, aunque no por las mismas razones, acá porque tantos presidentes, secretarios y directores generales que han pasado por las áreas de responsabilidad, y jamás a nadie se le ocurrió que eso que se quemaba miserablemente podía servir para calentar el agua que hiciera girar unas turbinas que produjeran la electricidad que el país necesitaba y siempre va a necesitar.

Claro, según Guadiana también están las otras fuentes de energía, las llamadas limpias eólica y solar, pero en su opinión si las cosas se pusieran color de hormiga carbonera con las importaciones de gas, no serían suficientes las vastas granjas solares y eólicas instaladas en Coahuila y en todo México para remontar una crisis. Por eso es por lo que hay que voltear a la cara al carbón, que sí, tiene los defectillos de ser altamente contaminante del medio ambiente y perjudicial para la salud, ¿pero en toda corrida de toros tiene que manar sangre para que el respetable público se ponga eufórico y la fiesta sea de veras brava, no?

No miente Guadiana cuando dice que la cosa está del cocol en la Carbonífera de Coahuila desde que la Comisión Federal de Electricidad decidió la suspensión en sus compras de carbón a los proveedores locales. El cuento es el mismo de siempre, la escasa calidad del mineral de acá, comparado con el que se puede comprar en Sudáfrica, en Utah, en Rusia y en otros lados. Lástima, a lo mejor habría que esperar otros diez o doce millones de años más, para que los yacimientos maduren, ¿o yo que sé?, el caso es que el mugroso carbón coahuilense no lo quiere nadie, lástima (otra vez) de los miles de millones de toneladas que están allí en el subsuelo esperando, o si esperar ya nada, como no sea un apocalipsis que devuelva a la industria y a la sociedad a la época en la que no había mejores maneras de obtener calor que el carbón.

Para no variar, el discurso de Guadiana se queda en la nata de la leche de sus vacas de lidia, si quisiera agarrar el toro por los cuernos diría que hubo corrupción de origen, a ver ¿de quién fue la brillante idea de construir una primero y otra después, dos plantas para la quema de carbón… de una especificación diferente del mineral que había a la mano, concretamente en la Carbonífera de Coahuila?, es ni más ni menos que el caso de la Línea 12 del Metro de la Ciudad de México, en que los rieles no correspondían con las ruedas de los trenes… igual acá, si fue a propósito o mera estupidez, es lo de menos, fue corrupción. Pero no es esa toda, hay más, pues ya en este alucinante sexenio de la república amorosa, se anunció el paro de las carboeléctricas, dizque para darles mantenimiento y renovarlas, ¿no será que de una vez van a echar a volar el viejo proyecto de convertirlas a ciclo combinado, o sea para que quemen gas en vez de carbón?, plan que está medio soterrado entre tanta fake news y tantos infiernitos encendidos por toda la República, pero que está a la vuelta de la esquina, y al que hasta cierto punto estorba la cercanía (relativa) de Guadiana con Andrés Manuel, pero que a la hora de los números fríos, ni toda la presunta ascendencia, ni la amistad, ni para el caso, el asustar con el petate del muerto de que de la minería del carbón depende la subsistencia de diez mil familias coahuilenses.

Nunca quedará claro si Armando Guadiana ya era político o se metió a político para contrarrestar el odio que le tenía Rubén Moreira. Eso es lo de menos, lo que sí es que antes siempre trajo puesta la camiseta del PRI, y si cedió a los cantos de la MORENA es porque le ofrecieron la candidatura para senador en bandeja de plata, pero de eso a que le cumplan todos sus caprichos empresariales, hay una distancia enorme. Si es por su amor a los toros, quien sabe si los legisladores morenistas le den jalón a su intención de que no se sancione ni prohíba el toreo, si son sus negocios de carbón, Guadiana es el que andaba pregonando que ya había el compromiso de construir una tercera carboeléctrica, ya hasta le estaba buscando terreno, uno suyo claro, pero si no ha despegado el aeropuerto de Santa Lucía y la refinería de Tabasco no ha dicho estas dos bocas son mías, las probabilidades de esta carboeléctrica tienden a cero.

Ni modo Armando, así es la grilla, pero a como pintan las cosas, en vez de que MORENA le de vuelo a sus intereses, le están dando el trato “normal”, esas guaripas de ganadero, de minero, de quien sabe cuantas cosas más, a lo mejor terminan en la pura de senador… y como sabemos, eso no paga lo que él está acostumbrado a gastar.

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