Los tres «no» del honrao, honrao, honrao

BAILE Y COCHINO.-

Por Horacio Cárdenas.-

armandito1

Las muletillas en el lenguaje tienen una función muy específica, la de servir a quien las usa, a quien no puede evitar utilizarlas, para que su cerebro alcance la velocidad con la que su lengua está trabajando. defectos de la anatomía y fisiología del ser humano, en teoría y lo deseable, es que la velocidad de proceso del CPU, del cerebro pues, fuera superior a la de los órganos emisores de voz, pero no sucede así, de allí tantas y tantas bromas respecto a que la persona, cualquier persona, pero sobre todo la gente que se dedica a la política, debe asegurarse siempre de que el cerebro está conectado con la boca, antes de comenzar a hablar, y por supuesto el consejo a todos los políticos atribuido a Gustavo Díaz Ordaz en el sentido de que “siempre te irá mal por algo que digas, nunca por algo que no digas”.

La gente de los medios de comunicación usan, usamos, muchas muletillas, frases hechas que se convierten como en el sello de cada quien, pero que punto y aparte de eso, sirven para que el cerebro esté trabajando con turbo en la siguiente pregunta que hacer al entrevistado, discernir los errores en el texto que está leyendo y corregirlos al vuelo, haciendo hasta lo imposible porque nadie se dé cuenta de lo que está ocurriendo. Los políticos no son así, y con todo lo que desprecian a los periodiqueros, algo deberían de hacer para tratar de parecerse a ellos.

A nosotros siempre se nos han hecho sospechosos los políticos que repiten tres veces la misma palabra, siendo estrictos, con una sola vez que se diga basta, repetirla una segunda vez, digamos que tiene en la mente del grillo una intención de dar énfasis al asunto al que se está refiriendo, pero ya una tercera vez… despierta en quien escucha sospechas respecto a que hay algo detrás de tanta repetición, o por el contrario, rascándole un poquito, que no hay nada.

El santo patrono de las repeticiones por tercias fue el nunca bien ponderado Vicente Fox Quesada, el bufón que dijo que este problema, aquel y el de más allá, los iba a resolver en quince minutos, y se fueron seis años, y nomás nada. Aquella su frase de campaña de “Hoy, hoy, hoy” lo acompañó durante toda su administración como un sello maligno, toda vez que si por algo se caracterizó su gestión fue por el dejar hacer, dejar pasar, y ni hoy, ni mañana, ni pasado mañana se dio atención ni solución a los problemas que se venían arrastrando desde antes de comenzar su sexenio.

Pero mucho antes que Vicente Fox dejara la fábrica de billetes para incursionar en la política, en Coahuila se había hecho notar un personaje bastante curioso, primero por su gusto de vestir siempre a lo Piporro, segundo por dar la apariencia de poseer una mina, pero no de carbón sino de billetes, y tercero porque le gustaba la política, pero no al pomadoso estilo de la capital del estado, sino por querer darle un estilo campirano, desfachatado y campechano, nos referimos por supuesto a Armando Guadiana Tijerina, quien desde los años ochenta se dejaba venir a Saltillo para darles una repasada a políticos y empresarios, quienes lo veían como un tipo útil hasta cierto punto, pero definitivamente no como uno de sus iguales.

De aquellos años data la frasecita y por extensión el remoquete de “honrao, honrao, honrao” que acompañó a Guadiana durante sus buenas tres décadas, y que curiosamente ha sido olvidado en los tiempos que corren, siendo que debería estar en la punta de la lengua de todo periodista de los de papel, y en la de todos los que se dedican a entrevistar políticos. Es más, el detalle del honrao a la tercera potencia podría arrojar una luz muy particular sobre todo el entuerto del conflicto de intereses de Armando Guadiana, las empresas suyas dedicada a la minería, y su participación en las gestiones para que la Comisión Federal de Electricidad compre carbón a los productores del mineral de la Región Carbonífera de Coahuila.

La anécdota, así como la recogimos en el principio de los tiempos, cuenta que un reportero, con ese olfato tan fino para detectar chanchullos, nada que ver con la apreciación de gente con marcadas limitaciones intelectuales como ciertas senadoras por Coahuila que nos considera retrasados mentales, le preguntó a Armando Guadiana si él se consideraba un político honrado, a lo que este personaje respondió piporrescamente “honrao, honrao, sí, pero “honrao, honrao, honrao, no”. ¿Por qué eligió aquel colega preguntar esto y no otra cosa a Guadiana, o es que su fama le precedía?, tampoco vamos a pensar que el reportero se lo andaba preguntando al Diablo de las Fuentes, a Flores Tapia, a Raúl Madero y todos los políticos de aquellos tiempos, no, la pregunta iba teledirigida a Guadiana Tijerina, cuando no había miras laser ni vaciladas de esas, puro ojo.

El reportero que el jueves 21 le preguntó si Armando Guadiana podía aclarar de una vez por todas si existía algún conflicto de interés entre su actividad como empresario minero y las gestiones que ha venido realizando ante la Comisión Federal de Electricidad para que esta entidad reactive la compra de mineral, Guadiana respondió “no, no y no, ya se los dije veinte mil veces”, según esto, zanjando la cuestión de una vez por todas, pero salvo su mejor opinión, dejando más dudas que certezas, a lo mejor no en cuanto a si como él dice, que sus empresas no le facturan a la CFE por venta de carbón, pero sí respecto de su capacidad para manejar situaciones complicadas, especialmente aquellas que le plantean reporteros que no son de su establo, las cámaras no mienten, el honrao, honrao, honrao Armando Guadiana, el no al cubo, dio en esa rueda de prensa la impresión de estar totalmente descontrolado, ¿a qué grado?, al de necesitar que “Doña Florinda” Galaz Caletti, tuviera que tomarlo del brazo, como diciéndole protectoramente con el gesto las ya famosas palabras “vente tesoro, no te juntes con esa chusma”, para cerrar con broche de oro con su propio sello personal “parecen retrasados mentales”.

Gente folclórica la ha habido siempre en política, si la Tigresa fue diputada y senadora, si el Puas Olivares arañó las puertas del Congreso de la Unión, es cierto que cualquiera se puede colar, eso va por Galaz, y si es por Guadiana, realmente ¿Cuánto han avanzado las posibilidades de que se reactive la compra de carbón por parte de la CFE, gracias a tener los bigotes metidos en la oficina de Manuel Bartlett?, si el mantenimiento de las plantas se tarda cuatro o seis meses, el programa no se va a acelerar un solo día porque el honrao se monte en su toro, cuando los técnicos acaben, y si es que en lo que están no es en reconvertir las termoeléctricas a ciclo combinado, se volverá a comprar carbón, y ni un segundo antes, y ni una tonelada más. Aquí si viene a cuento el No, no y no, ¿para qué quieren el carbón en el patio si no lo van a quemar?, lo demás no son más que gritos y sombrerazos de ya saben quién.

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Ofrecido por WordPress.com.

Subir ↑

Descubre más desde El Demócrata

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo