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La batalla sindical en suelo coahuilense

«Acá en Coahuila el sempiterno dirigente del cetemio, Tereso Medina Ramírez ya está sintiendo pasos en la azotea, él que cuando el priísmo mandaba y todavía cuando el panismo ganó dos elecciones presidenciales, disfrutó de poder incuestionable, ahora siente que los aires están soplando y no precisamente a favor de su gerencia personal de las organizaciones obreras coahuilenses.»

BAILE Y COCHINO.-

Por: Horacio Cárdenas Zardoni.-

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La organización de los trabajadores nació como uno de los más honestos, limpios y justos movimientos sociales. Aunque muchas naciones y gremios son los que se arrogan la paternidad de las primeras movilizaciones de trabajadores, lo cierto es que el descontento de estos con las condiciones en las que se veían obligados por la necesidad a laborar, se daba en prácticamente la totalidad de los países y sectores productivos regidos por el modelo de producción capitalista, de manera que si de algo podría y debería hablarse, es de la generación espontánea. A falta de mejores referencias, después de todo, la historia siempre la han escrito los ganadores, y en materia económica son siempre los capitalistas los que salen ganando, las fechas en que aquí, allá y por todos lados se conmemora al trabajo y/o a los trabajadores, son para recordar o conmemorar algún acto de represión, cuando no una matanza de gente que lo único que hacía era protestar por las condiciones laborales, y exigir mejoras, ambas cosas muy mal vistas por el contubernio entre patrones y gobernantes, que no tan curiosamente, suelen si no ser los mismos, sí parientes muy cercanos.

Sería fácil irnos por la apreciación platónica y aristotélica de que todo se corrompe, así como la monarquía se degrada en tiranía, la democracia deviene en demagogia, así las organizaciones de trabajadores no tardan demasiado en convertirse en servidores de la parte patronal, traicionando a la base de los trabajadores, lo que aquí en México se ha dado en llamar sindicatos blancos o charrismo sindical. Desafortunadamente para aquellos que todavía guarden cierto respeto por la honestidad de los seres humanos, en el medio de la representación de los trabajadores no es sencillo encontrar ejemplos de gremios en los que sus líderes sindicales lo sean fuera de horas de trabajo, sin devengar emolumentos adicionales a su salario de obreros, ni compensaciones de ningún tipo, acá en nuestro país y nuestro estado, el ser seleccionado, no por los compas trabajadores sino por los patrones o los dirigentes sindicales, para incorporarse como representante, es literalmente, es todavía mejor que sacarse la lotería, porque por un lado trae aparejado jamás de los jamases volver a tomar el gis, si se trata de un profesor, a tomar una herramienta si es un obrero, a dar un talachazo si se trata de un campesino; eso demás de abrírsele las puertas a ingresos con los que jamás siquiera soñó cuando se desempeñaba como uno más de sus iguales, de los cuales se separa él y su familia, hasta hacerlos parecer de una especie diferente a los simples proletarios mortales.

Decíamos al principio que la defensa de los derechos de los trabajadores era de lo más honesto, casi heroico que se podía uno encontrar, tan sencillo como que frente a la riqueza que otros se llevan con el esfuerzo de los trabajadores, obtener para estos lo que en justicia les correspondería. Pero además de la traición elemental del compañero que se eleva como representante gremial, olvidándose de los que se quedaron abajo, está otro estanco, todavía peor si se puede, el de los sindicatos de sindicatos, las mentadas confederaciones, que no son realmente de trabajadores, sino de las organizaciones que en vez de organizar y movilizar a estos, ejercen férreo control sobre ellos, mercándolos al mejor postor. Esta es una etapa de degradación de la organización laboral, muy decantada respecto de lo que era la muy dejada en el olvido exigencia de mejoras inmediatas en la forma de hacer la chamba, porque lo que está en juego son cantidades industriales de dinero, poder económico que no los distancia demasiado, a los líderes sindicales, de los patrones contra los que originalmente luchaban, y también de poder político, demostrándose una vez más, que a ambición no tiene límites.

Tanto rollo para aterrizar en una batalla que está comenzando a librarse en suelo coahuilense, donde las huestes del viejo sindicalismo, que diciéndolo con todas sus letras, se ha dormido en su lecho de billetes, están viendo amenazado lo que consideran su feudo, en contra de lo que se ve venir, y que se antoja un ataque en toda forma de la así llamada Cuarta Transformación, que no solamente está jugando a gobernar el país ingobernable que es México, sino que trata de extender sus tentáculos a todos los ámbitos, al electoral con su Movimiento de Regeneración Nacional, y en el de la organización de trabajadores con la Confederación Internacional de Trabajadores (o Confederación de Trabajadores y Empleados de México, como otros dicen que se llama) que mangonea Napoleón Gómez Urrutia.

Muchos fueron los que criticaron a Andrés Manuel López Obrador por su necedad de reivindicar a Napoleón Gómez Urrutia, heredero del sindicato minero, quien estaba autoexiliado en Canadá para no hacer frente a las acusaciones de que había malversado dinero de los trabajadores por más de cincuenta y cinco millones de dólares, pero no solo era el perdón para Napito como el que anda exigiendo del Rey de España, era el proyectarlo como la cabeza del proyecto de organización laboral de MORENA y la Cuarta Transformación, teniendo como objetivo único el darle en toditita la torre a todo lo que huela a control obrero priísta.

Adiós CTM, adiós CROM, adiós CROC, y así con todos los sindicatos y agrupaciones que no estén dispuestos a plegarse al mandato del “pueblo bueno” a través de su presidente, líder y mesías.

Acá en Coahuila el sempiterno dirigente del cetemio, Tereso Medina Ramírez ya está sintiendo pasos en la azotea, él que cuando el priísmo mandaba y todavía cuando el panismo ganó dos elecciones presidenciales, disfrutó de poder incuestionable, ahora siente que los aires están soplando y no precisamente a favor de su gerencia personal de las organizaciones obreras coahuilenses. No debería preocuparse tanto, al menos en nuestra opinión, después de todo entre gitanos no se leen la suerte, y entre el estilo de Napo y el de la CTM de la vieja escuela, no hay demasiada diferencia, por no decir que son de los mesmos… o los mesmos.

Por lo que es MORENA, por lo que es Andrés Manuel, por lo que es la economía neoliberal revivida que se vive en México, la sustitución del control obrero de unos por otros, morenos por los otros que corran o se dejen correr, no va a traer ningún cambio importante para el trabajador individual, como tampoco para la clase trabajadora como conjunto.

En este escenario, que se maten entre ellos, y a lo mejor ya debilitados, algo puede resurgir en Coahuila, no pidamos más, del sindicalismo que de veras vea por los trabajadores que sí sudan y sí ganan apenas para vivir.

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