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Carretera Mty-Saltillo: Ni para cuándo promete Reyes

BAILE Y COCHINO.-

Escribe: Horacio Cárdenas.-

carretera
Hace muchos años, quizá cincuenta o más, se comenzó a perfilar lo que luego se bautizó como municipios o ciudades dormitorio. Estamos hablando de lo que ocurría en la Ciudad de México y el área conurbada del Estado de México, en aquellos tiempos, no demasiado diferentes de lo que sucede ahora, conseguir trabajo era algo dificilísimo, la gente peregrinaba por empresas, fábricas, comercios, oficinas de gobierno, en busca de una colocación, las personas estaban tan desesperadas, que agarraban casi lo que fuera, cualquier chamba que les remunerara así fuera con salarios de miseria, tampoco se paraban mucho a pensar en la distancia que muchas veces existía entre su domicilio y su lugar de trabajo, había que laborar y ni modo.
Lo de ciudades dormitorio lo ideó algún sociólogo, o quizá algún burócrata del CONAPO, para describir la difícil situación de gente que tenía que recorrer, a lo mejor no muchos kilómetros lineales, pero sí que tenía que recorrerlos utilizando el pésimo servicio de transporte existente y las vías de comunicación tan deficientes, que le consumían dos, tres horas para ir de su casa a su trabajo, y otras dos o tres para regresar, con lo que sumando las ocho o nueve o más horas de la jornada laboral al tiempo empleado para transportarse, a lo único a lo que llegaban a su casa era a dormir, todo para recorrer el mismo camino día tras día, hasta el instante de suprema felicidad en que consiguiera un empleo cerca de su casa, ideal de todo el mundo, que la verdad sea dicha, les pasa a muy pocos.
Algo parecido ha estado sucediendo de un par de décadas para acá entre las áreas conurbadas de las capitales de Coahuila y de Nuevo León, por esas cosas del destino, más bien de la suerte o mala suerte para encontrar un empleo más o menos como uno lo quiere, como lo necesita o para el que está capacitado, hay gente de Monterrey que recorre la carretera hacia Ramos Arizpe, Saltillo o Derramadero todos los días de la semana laboral, y hay mucha gente de este lado del límite, que va a trabajar a cualquiera de los muchos parques industriales que hay en San Pedro, Santa Catarina, Guadalupe, Apodaca, y los que nos faltan. Sabemos de gente que sale a las seis de la mañana todos los días, llueve, truene, nieve, granice, relampagueé, o haya neblina a lo largo de parte o de toda la carretera, para llegar a iniciar su turno a las ocho o nueve, y terminando este, agarrar camino de regreso, para llegar, dependiendo de la chamba, del tráfico urbano y del tránsito carretero, a las ocho o nueve de la noche. Salvo su mejor opinión, irse durmiendo y regresarse durmiendo es un martirio, si no un peligro, sobre todo si tiene que irse manejando.
Es difícil contar con datos precisos del aforo vehicular de la carretera Monterrey Saltillo, según algunas fuentes circulan por los cuerpos de cuota y libre, de ira y regreso, alrededor de cien mil vehículos diariamente. Pero siendo como es, este tramo carretero la principal entre el centro del país y la frontera, solo una pequeña parte son gente que va o viene de Monterrey a Saltillo. Pero si pensamos que sea una décima parte, serían diez mil vehículos, cada uno transportando una o con suerte, varias personas, estamos hablando de mínimo diez mil horas hombre por viaje, diariamente, eso en condiciones normales, cuando todavía se puede ir de una capital a la otra en una hora, pero como consta a tanta gente, cada vez esas condiciones normales son más difíciles que ocurran, pudiendo dilatarse el tiempo para recorrer los ochenta o cien kilómetros entre su origen y destino hora y media o dos horas… por viaje.
El caso es que decenas de miles de voces de ambos lados de la carretera han exigido por todos los medios su modernización, agrégueles los cientos de miles que han transitado por ellas de norte a sur y de sur a norte, y el consenso es de una gran insatisfacción respecto a la calidad del servicio, tanto de la autopista de cuota como del tramo libre. Cada vez que hay un accidente que corta la circulación por unas pocas o no tan pocas horas, se reactivan las quejas de los usuarios, de las empresas que esperan la llegada de suministros, de las familias que no ven llegar a su familiares, de los negocios que no tienen la certeza de que sus trabajadores, técnicos y gerentes van a estar puntuales.
¿Y qué hace el gobierno?, pues lo de siempre, prometer que se ampliará la carretera libre, que es lo que le corresponde a este. Año con año a la hora de elaborar los presupuestos, se hace la propuesta de destinar una parte sustanciosa para darle capacidad por el siempre creciente número de vehículos, amén de seguridad por la gran cantidad de accidentes que se suceden, además que suelen ser de lo más aparatoso, accidentes que pueden bloquear la carretera por muchas horas, las que toma retirar los vehículos accidentados y al ministerio público tomar conocimiento, ya sabe.
En días pasados el superdelegado de la hermana República Amorosa en Coahuila, Reyes Flores Hurtado, sintiéndose Santa Clos en pleno y ardiente mayo, presumió que el gobierno federal invertirá cosa de mil trescientos millones de pesos en el rubro de infraestructura, entre cuyos proyectos principales están las ampliaciones de la carretera Saltillo Zacatecas, San Juan de Sabinas Allende, seguir tirando el dinero en corregir lo imposible, el tramo Los Chorros de la Carretera Federal 57, y Saltillo Monterrey. Políticos nuevos que son políticos a la antigüita, Reyes no hace más que endulzarle a la gente el oído con lo que quiere escuchar, que se comenzará a dar solución al grave problema que padece, al tener que ir diario de una capital a otra. Sí, pero luego los periódicos recogieron una acotación que es del tamaño del mundo: veremos si en este momento el requerimiento justifica la inversión, y con ello, es como dicen los clásicos: allí es donde la puerca tuerce el rabo.
De veras que hay que ser burócrata de larga trayectoria o recién llegado pero bastante maleado, como para no darse cuenta de la magnitud del problema político, social, pero sobre todo económico y de afectación a decenas de miles de personas que es la carretera Monterrey Saltillo. Para quienes han tenido que pasar la noche, varias noches en su carro por el accidente nuestro de cada día, lo que quisieran es jamás tener que volver a recorrerla en sus vidas, no es posible, la exigencia es continua. Pero eso de llenarse la boca diciendo que llegará un montonal de dinero para carreteras, pero que ya verán y la decidirán si es indispensable, o todavía aguanta otros “n” años, eso sí que es una burla del pueblo.
Sabemos que todo es urgente, el acceso a Derramadero, que no es lo mismo que toda la carretera hasta el límite con Zacatecas, mejorar la carretera 57 al norte de Sabinas, pero si es solo por el volumen de tránsito, el cuello de botella no lo piense dos veces, es la Monterrey Saltillo.
Burócratas al fin, de la primera o la décima transformación: anuncian una inversión para 2019 de mil trescientos millones, pero ya estamos en mayor y no hay un clavo para ponchar una llanta. Por lo pronto espérese sentado a que las guras quiten los tráileres accidentados, este año ya no se arregló nada, y el siguiente… yo creo que tampoco.

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