BAILE Y COCHINO…
Por Horacio Cárdenas

A los coahuilenses se les está presentado por estos meses una rara oportunidad, una que es particularmente ilustrativa y de la que bien podrían sacarse bastantes enseñanzas, con solo mirar alrededor. Nos estamos refiriendo a la posibilidad de comparar entre el trato que reciben los empleados de la administración pública estatal, y el que tienen que soportar los trabajadores de la federación.
Aquí no es cosa de hacerse ilusiones, de que uno va a trabajar a un sitio determinado por que quiere encontrar compañeros y jefes que nos quieran, esas con cosas de millenials, la gente común y corriente sabe desde siempre que el trabajo es algo tan malo que pagan por hacerlo, y asociado a esa cualidad de malo, normalmente se asocia el que no reciba el trabajador un trato particularmente amistoso, al contrario, hemos sabido de algunas empresas donde hasta el dirigirse el saludo se considera superfluo, y una que otra en la que se obvian las célebres palabras mágicas, porque el subordinado tiene que obedecer lo que le diga el superior, sin que tenga que mediar ninguna palabra civilizada, que según los gurús del eficientismo, provoca el relajamiento por el exceso de confianza. Pero aún en empresas donde obligan a los trabajadores a usar pañal con tal que no se separen en la línea de producción, hay nivele en el trato entre superiores y subordinados.
Desde hace un par de semanas o quizá poco más, comenzó a aparecer en los medios impresos una campaña del gobierno del estado de Coahuila, que llama la atención no por lo que dice, sino por lo que induce a pensar. En pocas palabras dice “Llegaron los Fortis de Coahuila”, y aparecen una serie de monitos de caricatura con uno que parece supervisor de obra o algo así, porque trae casco de seguridad y corbata, a su lado están un policía, un mecánico u obrero, una doctora, y así. Más abajo aparece la explicación, los fortis son los trabajadores del gobierno del estado, agregando que todos juntos ponen en marcha “la maquinaria”, y construyen un mejor Coahuila, con más brigadas, cuidan de nuestra salud, buscan más inversión para que haya empleos en todas las regiones, nos protegen y brindan seguridad.
La pregunta que se nos ocurre es ¿Cuándo había visto usted una campaña de medios del gobierno, orientada al reconocimiento del personal que trabaja para la administración pública?, la verdad que no recordamos ninguna. Sí, por supuesto hay la felicitación para el gremio que se festeje un día determinado, vamos, los médicos, las enfermeras, los empleados postales, los soldados, los profesores, los policías, los bibliotecarios, todos tienen su día, y a los gremios más fuertes, el gobierno les dedica además de una plana de felicitación en los mensajes, una comida, un desayuno, algunos regalos, y punto, nos vemos el siguiente año para repetir el ritual, pues a fin de cuentas eso es, una sobadita en la espalda, un discurso bonito, y que se regresen a trabajar cada quien en lo suyo, porque ninguno de los sectores en los que labora puede estarse sin gente. Esto ha funcionado por décadas, sin importar qué partido sea el que gobierne, es una tradición que los empleados de gobierno esperan, en buena medida porque es una oportunidad de ver de cerca al gobernador, al presidente, o la autoridad de que se trate.
Pero precisamente allí radica la diferencia, la campaña de los Fortis es para todos los trabajadores del gobierno de Coahuila, a los que, no vamos a pretender decir otra cosa, se les carga la mano como se les ha cargado siempre, pues esa es la esencia del servicio público, el que les pongan unas sobas locas, los hagan ir de malpasada en malpasada, los hagan acudir a eventos partidistas aunque no simpaticen con el partido, y todo por el mismo boleto. Nunca habíamos visto que se acordaran de ellos, se les ensalzara ante la población como quienes trabajan para solucionar sus problemas y brindarles los servicios que requieren, y aparte del merecido reconocimiento a quienes e han hecho acreedores a él con su trabajo silencioso y a veces sacrificado, se nos ocurre preguntar ¿no habrá por allí otra razón para la campaña?, una intencional o no tanto, aunque sabemos que en política las casualidades no existen.
Y es allí donde vale la pena señalar las diferencias: por las razones que usted guste, el gobierno de Miguel Riquelme no se significó por pasar la barredora por todas y cada una de las dependencias de la administración, al contrario, se dio un grado de continuidad como no se había dado antes, ni siquiera durante la transición entre hermanos y un reo interino de hace un sexenio. ¿la gente está trabajando?, ah bueno, que así siga, nomás que no la rieguen, ni se confíen ni flojeen, porque entonces sí se da un cese fulminante, que no saben ni de dónde vino el rayo que los achicharró. Igual, las condiciones de trabajo no serán las mejores del universo, pero tampoco son de las peores, si no nadie las querría, pero si encima les dan una palmadita y les elevan el ego llamándoles fortis, ¿pues qué más quieren?
Otra cosa es lo que se ve en la administración pública federal, en su advocación de la Cuarta Transformación, donde a los burócratas los tratan no como parte de ella, sino como enemigos de los que no halla como deshacerse. Fuera de los consentidos, y sus flagrantes y escandalosos casos de corrupción, al resto pareciera que los están queriendo matar de hambre, o en su defecto, que se vayan por su propio pie, así se ahorran pagarles la indemnización de ley, que de todos modos intentan por todos los medios hacérselas de chivo.
Salvo que pertenezcan al SNTE o a la CNTE, al resto de los trabajadores de gobierno les han dado un tratamiento vergonzoso, que va desde la reducción de sueldos hasta la prohibición de hacer nada sin el conocimiento y consentimiento de sus superiores, eso de casi secuestrarlos hasta que no firmaran la renuncia… esas cosas no se hacen con nadie, pero con los de casa menos. Eso de no correrlos, pero tampoco darles funciones, no pagarles sus haberes, no darles herramientas para realizar su trabajo, es ante todo, un desperdicio de recursos, independientemente de la falta de respeto al individuo, al trabajador, al servidor público especializado, lo que es una falta todavía más grave, tratándose de un gobierno que presume desde que andaban en campaña, de que serían todo eficiencia y no habría ninguna clase de desperdicio de recursos o desvío de los existentes.
Total que como dice el corrido, la gente lo va a notar. No nos extrañaría, como lanzamos como hipótesis líneas arriba, que el gobierno del estado esté jugando a la carta de “yo sí trato bien a los trabajadores de la administración pública… no como otros…” y a como se van dando todos los días las notas de los pleitos aquí y allá de la burocracia, la gente tarde o temprano va a establecer las comparaciones, y a tomar las decisiones políticas consecuentes.

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