La farsa anticorrupción

Escribe: Alfredo Reyes Ramos

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No es necesario ser profeta para afirmar con toda certeza que el Sistema Estatal Anticorrupción de Coahuila será, como ya se percibe por sus nulos resultados, un rotundo fracaso. Y no solo eso sino que el mentado sistema servirá más para garantizar impunidad a los ladrones que para incautarles lo robado.

Y mire usted que todos los profetas en su fuero interno siempre han sido aves de mal agüero. Y lo mismo aplica para los agoreros como el suscrito que, de igual manera, siempre anhelan que se cumplan los males anunciados, como es el caso de dicha instancia anticorrupción, la cual es una farsa muy costosa, una grotesca simulación.

¿Qué caso ha resuelto en Coahuila esta burocracia dorada que cuesta cientos de millones? Ninguno, porque nada han atrapado, ni peces gordos ni sardinas enjabonadas como son los cuñados caradura, uno de ellos ex rector y el otro ex tesorero, hijos de burócratas adocenados y sin alcurnia, que jamás podrán justificar la inmensa riqueza que hoy ostentan y que es producto de su complicidad en peculados y atracos al erario de Coahuila.

¿Y por qué la impunidad? Lulú de Koster, consejera ciudadana anticorrupción nos lo dice en un artículo: Porque las leyes están mal hechas, las leyes están diseñadas a modo y permiten la arbitrariedad en su interpretación lo cual es un factor que incentiva la corrupción legal.

Y es cierto lo que nos dice alguien que fue una excelente reportera, la buena periodista que perdimos cuando se convirtió en pésima burócrata porque, lo que en realidad nos está diciendo De Koster, es que las leyes vigentes alientan el esquema conocido como “honest graft” o “corrupción honesta”, el aprovechar la permisividad de la ley para robar, algo que debe mover a la renuncia a cualquier consejero que se precie de ser ciudadano.

Y es que doña Lulú ya piensa y actúa como burócrata porque al igual que los demás miembros del Consejo de Participación Ciudadana del SEA, cobran sueldos de secretarios de Estado, una verdadera aberración.

Dice la consejera De Koster en otro de sus artículos que ella no defiende el pago de las titulares del DIF, pero que se les debe pagar para así lidiar con la “tentación” de las primeras damas. Otra aberración de esta consejera que con tal insinuación avala los abusos de las “parejas presidenciales”.

Y es que los sistemas anticorrupción de este País tienen mala levadura. Una levadura que ha inflado una gran masa de instituciones repletas de burócratas con sueldos insultantes que superan con mucho al del Presidente de la República.

Y cierto es que los consejeros ciudadanos del sistema representan un problema nocivo de reproducción burocrática. Recuerde usted que para no resolver un problema solo hay que inventar una comisión. La excepción verdaderamente ciudadana fue don Luis Pérez de Acha que, para ser consejero rechazó un sueldo que prostituye señalando de manera honesta y contundente: “No es moral que un ciudadano luche por causas ciudadanas cobrándole un alto sueldo a los ciudadanos”.

Tienen la palabra los consejeros ciudadanos del SEA Coahuila: Ana Yuri Solís, Lulú De Koster, Adolfo Von Bertrab, Carlos Rangel y Jafia Pacheco ¿No creen ustedes que están abusando de un sueldo inmerecido? Burocracia inútil, eso son ustedes. Porque ustedes fueron puestos ahí para bloquear a los verdaderos y combativos ciudadanos. Ya lo dijo aquel enigmático personaje de Praga, el especialista en laberintos burocráticos: “El verdadero camino va por una cuerda que no ha sido tendida en lo alto, sino apenas sobre el suelo. Está destinada a hacer tropezar, no para que se camine sobre ella”.

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