Baile y Cochino.-
Escribe: Horacio Cárdenas Zardoni.-

Uno de los personajes más inexplicables de la política mexicana contemporánea lo es, ni duda cabe, Yeidckol Polevnsky, de quien nadie podrá decir que es una persona carismática, un imán de votos, ni siquiera alguien que sea realmente útil a quienes la han empleado, y sin embargo se ha sostenido y sostenido, y no sólo eso, que con todos sus defectos y pocas cualidades, se las ingenió para sorberle el seso al presidente Andrés Manuel López Obrador, de que era la individua idónea para administrar el partido de su creación, al que le debe él y muchos otros, el encumbramiento en el poder, que no hubieran logrado por otros medios.
La primera vez que escuchamos hablar de la tal Yeidckol Polevnsky, fue cuando entre 2002 y 2004 fungió como presidente de la CANACINTRA, un organismo empresarial que daba y sigue dando poco espacio a las mujeres, a la disensión, a cualquier ideología que no tenga que ver con la protección de las actividades empresariales, y la constante y permanente ampliación de sus ganancias.
Para llegar a la presidencia de CANACINTRA tuvo que haber demostrado a los potentados y jerarcas dueños del capital en el país, que no había en su pensamiento ni en su actuación ninguna fibra que se alejara de sus recalcitrantes principios de ultraderecha, y si decimos que Yeidckol se dio a conocer a nivel nacional desde esa posición, es porque defendía rabiosamente los intereses de los agremiados a la Cámara, más que lo que lo habían hecho sus antecesores, que tampoco se caracterizaron precisamente por su pasividad ante el gobierno. Pero a como son las cosas en este país, mudar de ideología es más fácil que sacar un título falso en la plaza de Santo Domingo, todo lo que hace falta es que alguien le haga ojitos, y así nos encontramos con que en el año 2005 fue candidata al gobierno del Estado de México, por el entonces bien posicionado Partido de la Revolución Democrática, que si bien no le alcanzó para ganarle al candidato priísta Enrique Peña Nieto, si sirvió para posicionarla en el ánimo de los votantes, y tanto que al año siguiente obtuvo la senaduría por aquella entidad.
Desde entonces contaba con todo el apoyo del tres veces candidato presidencial Andrés Manuel López Obrador, quien ya luego de que decidió mandar al diablo a las instituciones, comenzando por el PRD, la hizo secretaria general de su partido a la medida, el Movimiento de Regeneración Nacional, de donde luego pasó a ocupar la presidencia.
Errar es humano, es el pretexto universalmente utilizado para justificar todas las aberraciones, necedades, torpezas, distracciones y por supuesto, equivocaciones, pero cuando el andar errado se convierte en sello personal, allí sí que entra en juego aquella suprema explicación, tan mexicana por cierto: no tiene la culpa el indio, sino el que la hace dirigente de la franquicia política personal, familiar y de grupo. Ponga que Citlali Ibañez Camacho, el verdadero nombre de Yeidckol Polevnsky, le haya sido de utilidad a López Obrador, sin embargo da la impresión de que su vida útil está tocando a su fin.
La defensa a ultranza de la decisión del Congreso del Estado de Baja California para ampliar el período de gobierno de su correligionario Juan Bonilla, excede toda lógica, atenta contra los tabús de la política mexicana, concretamente el de la reelección directa a los cargos más importantes, importándole sorbete el costo político para su partido, para su patroncito, y para ella misma, que a lo mejor y no nos extrañaría nada, al estilo de “las mujeres de Obrador”, se siente feliz de su sacrificio, si es que hay que llegar a ello.
Ah qué tiempos aquellos, en que los políticos se hacían cargo de sus falsedades, y si no, salían al paso con una gracejada que dejaba a todos contentos, ¿Por qué no hay en este momento un Fidel Velázquez capaz de soltarle a una reportera que muy oronda le decía “lo tengo grabado”, que las grabadoras mienten?, la tónica del sexenio ha sido el de la mentira, la de “los otros datos”, la de encima machacar con que desde el presidente para abajo, todos son diferentes, incapaces de faltar a la verdad. Pues bien, Yeidckol Polevnsky mintió olímpicamente cuando salió con su barrabasada de que la ampliación en el mandato de un gobernador que ni siquiera ha tomado todavía posesión, es “porque así lo ha pedido la gente”, para rematar inmediatamente con que «La gente está cansada de tanta elección y yo creo que eso tendría que cambiar», actitud hasta peligrosa en una dirigente partidista en un país que se rige democráticamente por el sistema de partidos.
En todos los estados se han dado ajustes a los calendarios electorales, en Coahuila sin ir más lejos, han hecho tontería y media con ampliar las alcaldías a cuatro años, luego regresarlas a tres, y la última, la de un año reelegible, sin que exista garantía alguna de que así ya quedó y así va a seguir. Está pendiente desde hace mucho empatar la elección de gobernador con la de presidente de la República, lo que implicaría una gubernatura de un año, proceso que a nadie le ha importado tanto como para darle para adelante, quizá en su momento, quizá nunca.
En Baja California se animaron, y como para todo proceso electoral, se fijaron las reglas del juego, la gubernatura sería de un año comenzando este 2019, al que le conviniera jugar así, que se apuntara y al que no, pues que se espere a que sea de seis años, en el 2021. Pero nomás imagínese la megalomanía de un fulano que resulta electo con esas reglas de juego, y ya teniéndola en la bolsa, quiere que se le amplíe a cinco, eso para no verse demasiado ambicioso, y pedirle de seis con lo que hubiera quedado como estaba antes. Si así es antes de tomar el poder, imagíneselo mandando. Y desde el poder central del partido, desde la presidencia de la República salida del mismo MORENA, en vez de ponerlo quieto, lo dejan que ruede y todavía le dan más alas.
La gente está cansada de elecciones, por supuesto que sí, harta, tenemos procesos locales, estatales y federales casi cada año, lo cual aburre al mejor plantado, y más con lo decepcionantes que resultan los mandatos, a gente no quiere votar y de hecho no lo hace, punto. ¿Imagínese si los mexicanitos tuviéramos una democracia como la de los estadounidenses?, acabaríamos locos teniendo que elegir sheriff, juez, concejales, jefe de la policía, eso aparte de los cargos gordos. Dejémoslo como está, que de por sí nuestro sistema vive al alba con tanta asonada.
Andrés Manuel, la Yakult como la conocen cariñosamente en las redes sociales, MORENA entero, no quitan el dedo del renglón de querer quedarse en el poder y con el poder para siempre, le han bajado a lo de la revocación de mandato, pero allí tiene lo de Baja California, y otros ensayos más que irán probando hasta encontrar la cuadratura al círculo para mangonear al país con su austeridad, sus mentiras, y su democracia que es lo que sea, menos el gobierno del pueblo.

Deja un comentario