BAILE Y COCHINO….
Por Horacio Cárdenas.-

Es cierto, las relaciones que se dan entre gobiernos de distintos orígenes partidista e ideológicos suelen ser complicadas, desgastantes y en general poco productivas para la población, mientras que los involucrados hacen lo posible por sacar ventaja para su causa.
De políticos maduros sería aceptar la realidad de la convivencia a la que obligan las veleidades de la voluntad popular y tratar de establecer una relación respetuosa, sana, distante si usted quiere, pero que no por los colores de la camiseta que cada quien porta sea el pueblo o la chamba los que sufran.
Obvio decir que la madurez no es una cualidad de la mayoría de los políticos a la mexicana, como tampoco que antepongan el interés de los gobernados al propio o al de su partido o grupo, así que lo que suele verse con más frecuencia es una sarta interminable de zancadillas en todos los ámbitos y puntos que deberían ser de encuentro y terminan siendo de confrontación. Y como suele pasar, no importa quien comenzó sino como va a terminar el asunto, siendo cada vez más finas y retorcidas las acciones que emprenden los unos contra los otros.
En el pasado reciente hemos podido presenciar actitudes contrarias de dos actores políticos cercanos a nuestra cotidianeidad, de una parte Miguel Riquelme Solís, gobernador de Coahuila, y el presidente Andrés Manuel López Obrador y su gobierno. Ni hablar, el mandatario coahuilense supo bien pronto que en tanto priista, no gozaba de particular favor ante el nuevo gobierno, y sin embargo se dio a la tarea de hacerle saber al presidente que estaba de su lado.
Coahuila y su gobernador fueron de los primeros en apoyar medidas como lo de la creación de la Guardia Nacional, no bien vista por otros mandatarios. Riquelme cabildeo donde pudo para que la iniciativa presidencial pasara bien y pronto, pues a nadie convenía una parálisis en materia de seguridad. Y así con otros temas, en algún discurso que como todos, se llevó la tolvanera, el presidente López Obrador reconoció el apoyo y la preeminencia de Coahuila a favor de su Cuarta Transformación.
¿Y que ha recibido Coahuila a cambio? Salvo su mejor opinión, puras zancadillas, que van desde las mínimas hasta las muy gordas, siendo la que quizá más dolió la de la cancelación del Metrobús Laguna manipulada con una supuesta votación a mano alzada y liego de rechiflas y maltrato de los morenistas al gobernador.
Da la impresión, no solo en el caso coahuilense que allá en el nuevo palacio nacional, no quieren gobernar en conjunto con nadie, por el contrario quieren hacer su voluntad solo con los suyos y los demás, quienes sean y con el peso político que tengan, pueden irse a la goma, ahorita o después, pero de que se van se van.
La mentalidad es peligrosa para cualquier nación y para cualquier gobierno, y bien dicen que dime de qué presumes y te diré de qué careces, el gobierno federal se confirma cada día más como uno que no escucha, no respeta y no considera opinión que no sea la suya.
Pero tampoco crea que con todo lo elitistas de base que son, pueden presumir de ser expertos en despotismo, al menos no todavía, como tampoco que son tan hábiles como para saber distinguir a sus amigos de sus enemigos, lo cual debería ser conocimiento esencial para quien logra hacerse del poder político después de buscarlo durante años y más años, el contacto con tanta gente del pueblo bueno y sabio al menos eso debió proporcionarles, conocimiento de las gentes, pero no.
Allí los tiene, a los orgullosos “servidores de la nación” arrugándose, temblando y actuando torpe y erróneamente ante situaciones que deberían ser manejadas de rutina, y que tranquilamente lo serían por gente con tantitito de experiencia en la administración pública, o en su defecto, con un conocimiento enciclopédico de lo marrullero que suelen ser ciertas personas y algunas organizaciones, particularmente aquellas con tendencias a sentirse por encima de hombres y haciendas.
Nos estamos refiriendo al pésimo desempeño que ha tenido el gobierno federal en el manejo de dos asuntillos que no deberían haber pasado a menores, mucho menos a mayores, el primero es por supuesto el del sucedido hace unas tres semanas, una cuestión de ninguna relevancia, que sin embargo sirvió para un marrullero de casulla roja, el obispo de Saltillo Raúl Vera López para hacerse el perseguido político, al que el gobierno, específicamente el Temible Ejército Mexicano, habría pretendido intimidarlo… ¿intimidarlo a él, que junto con el Obispón Rojo Samuel Ruíz creen que se constituyeron en una fuerza política, ideológica y paramilitar en el sureste mexicano?, lo dudamos.
¿Qué es lo que pasó en el Aeropuerto de Monterrey, a diferencia de qué es lo que dice el Obispo Raúl qué pasó?, se le acercaron un par de elementos de tropa que le preguntaron su nombre, hacia donde se dirigía y en que vehículo pretendía desplazarse, ¿Qué quiere?, lo vieron colorado, colorado, con atuendo de religioso, pero no con un modesto hábito o alzacuello, sino con toda la parafernalia, punto y aparte del aura de representante divino en este valle de lágrimas, cualquiera piensa: este tipo es de cuidado, por eso le preguntaron, ah no, eso bastó para que Vera la armara de tos, elevando su enfurecida protesta hasta la cúpula misma de la Cuarta Transformación, que en vez de verlo como un desplante un tanto histérico por una acción de soldados que estaban cumpliendo su trabajo de darle seguridad a los viajeros, incluyendo a los que lo hacen por aerolíneas angélicas, se azorrillaron toditos, y allí tiene al mismísimo secretario de seguridad, Alfonso Durazo, dando la cara para dar una disculpa y una explicación, por algo que no ameritaba absolutamente nada, ¿o qué?, ¿cree alguien que algún Cabo con pretensiones de ascender a sargento primero quiso sumar puntos molestando a Don Obispo de Saltillo?, al contrario, si hubiera algo de “inteligencia”, militar o política en el asunto, deberían de saber que ese alacrán, como los pericos y los poblanos, cuando mucho hay que tocarlos con un palito por ser animales malditos.
Siguiendo por el mismo camino, casual o intencionalmente, casi se arma una gresca en la Casa del Migrante de Saltillo, que a como dejan ver sus “administradores”, o como se hagan llamar, sienten que es territorio sagrado, santuario intocable, consulado de quien sabe que reino terrenal o divino, al que no se pueden ni deben acercar a quien sabe cuántos kilómetros de distancia personal de policía o del Ejército, amparados en el Artículo 76 de la Ley de Migración y supuestos beneficios de medidas cautelares, de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, que hasta donde sabemos y entendemos, no tiene jurisdicción sobre territorio coahuilense.
Otra vez, el gobierno federal, doblando las manos ante unos cuates que con un vozarrón digno de mejor causa, la emprendieron contra soldados que ni siquiera se habían bajado de los vehículos, ¿pues a qué estamos jugando exactamente? La verdad es que esta 4T es rara, con los que quieren llevar la fiesta en paz, les larga tremenda desconocida por no hablar de traición, y con quienes infringen esta o aquella ley que el gobierno tiene que hacer cumplir, no, los perdona, los consciente, y encima castiga a su propio personal.
Una de dos, o aprenden rápido lo que se vale y lo que no se vale, o esto va a acabar muy mal, con los gansos tirándole a las escopetas, y no es pura retórica burlona.

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