Sin vuelta de hoja en Parras: renuncia Brenda o regidores renuncian al alcalde

ALCALDÍAS: DURMIENDO CON EL ENEMIGO

BAILE Y COCHINO…

Por Horacio Cárdenas.-

brendita

No se crea, la democracia, republicana y representativa forma de gobierno en México, tiene su razón de ser, como dicen los historiadores que decía Winston Churchill, la democracia es una forma malísima de gobernar a una nación, su única ventaja es que es mejor que todas las demás, eso debería bastar para que le tuviéramos más respetillo y cariño que el que le solemos tener.

Según el otro principio del sistema político a la mexicana, ese que dice que: a los hombres cuerdos e inteligentes, el poder es capaz de obnubilarlos, en cambio a los pendejos, el poder los vuelve locos…Si no fuera por la democracia, nuestro pobre México, tierra de caudillos, de mesías, de caciques sería víctima de mayores saqueos, esquilmos y raterías de lo que es actualmente.

Una de las más brillantes prescripciones de la democracia a la mexicana, quizá de todas, pero hablando de la nuestra es realmente valiosa, es la separación de poderes, que implica de manera todavía más importante, que la pura separación, el que sirva de contrapeso uno, de los otros dos, de tal forma que el que sea que está perdiendo el sueño por tener la cabeza llena de nubes, allí están los otros dos para bajarle los humos, aterrizarlo de golpe y si es posible, anclarlo hundiéndole los pies en el suelo hasta las rodillas o todavía más arribita, para ver si así aprende.

A lo mejor es que no habíamos puesto la suficiente atención, pero en Coahuila en los últimos meses se han vivido una serie de situaciones complicadas que se inscriben precisamente en esto que le venimos platicando, que el titular de uno de los poderes, el ejecutivo, de repente comienza a sentí que no le debe nada a nadie, que puede hacer lo que le venga en gana, y que no tiene que responderle a nadie, ni a Dios, ni a la federación, ni a ninguna otra entidad, física, abstracta o mítica, ¿pues acaso alguien va a venir a discutirles su carácter cuasi divino?

¿Quién lo iba a pensar, que los alcaldes, esos muchachos y muchachas que andando en campaña se venían frescos, jóvenes, llenos de entusiasmo, centrados, me creerá que hasta inteligentes e interesados por el bienestar de sus paisanos que parecían, en unos pocos meses iban a volverse insoportables, insufribles, unos auténticos hígados dejados fuera del refrigerador, que se sienten la proverbial virgen envuelta en huevo? De veras, el poder los ha vuelto unos auténticos locos que sienten que están por encima de los demás, de los gobernados por supuesto, pero también sobre sus colaboradores, por encima de su partido y no me lo va a creer, por sobre el gobierno del estado, el congreso y las dependencias de estos encargadas de mantener las cosas funcionando.

Afortunadamente, y allí entra la parte de la democracia, están los cabildos, que en su origen debían servir como cuerpo consultivo y de apoyo para el alcalde, y que ahora cada vez más se han revelado, allí donde se le salta la cadena al alcalde, como un lastre a sus locuras.

¿De cuántos municipios se ha escuchado en los últimos meses, en las últimas semanas, en las últimas horas, que se dan a conocer casos de abuso de poder, de abierta corrupción,  de rebelión del cuerpo edilicio contra los desmanes de los presidentes municipales?, en lo que va del año, que recordemos ha habido broncas en los cabildos de Monclova, de Frontera, de Matamoros, de Cuatrociénegas, y en los últimos minutos del viernes, en Parras de la Fuente.

De veras, estas cosas no se veían en la política coahuilense. Parte de la chamba de los presidentes municipales era hacerles la barba, cabildear como se dice, con síndicos y con regidores, para que a la hora en que se dieran las sesiones de cabildo, todo marchara como sobre ruedas. De tanto traerlos aquí para arriba y para abajo, los ediles estaban dispuestos a aprobar así fueran las propuestas más descabelladas del presidente municipal, pero ahora no, ya no, los alcaldes ven a los regidores como la primera línea de enemigos a los que tienen que ignorar, vapulearlos con votos de los de su partido, si es que tienen  mayoría, y si no, hacer jugarretas como de que “se perdieron las actas”, “ que falsificaron las actas”, “que las firmas son las falsas”, que a los señoritos alcaldes les parecen travesuras y que acá entre nos, son delitos que disfrazan de faltas o errores, pero que curioso ¿no?, siempre son a favor del alcalde y en contra no del cabildo, sino de toda la población.

Lo de Parras es para dar vergüenza ajena. ¿Cuántas llamadas de atención no habrá habido, en cortito y a voz en cuello, de lo que estaba haciendo Brenda Vélez en el Ayuntamiento, y no nos restringimos a hablar de la nómina, que eso es lo de menos, sino con el presupuesto y con el funcionamiento de las dependencias?, de esas llamadas hubo muchas, y lamentablemente todas fueron ignoradas, y preguntará usted ¿por qué?, ah pues por la soberbia del alcalde Ramiro Pérez Arciniega, quien sintiéndose demasiado importante para ocuparse de las cosillas del pueblo mágico, se dedica a lo que sea, menos a Parras, donde no le gusta ni gobernar, y ni siquiera estar.

Lo ocurrido el viernes en la sesión de cabildo es grave, cada uno de los puntos de la orden del día pudo haberse negociado o neutralizado antes de comenzar las deliberaciones, claro eso requería cierto trabajo político al que no están acostumbrados. ¿Quieren los ediles la destitución de Vélez, de la otra Vélez, de los otros Vélez?, pues allí la tienen, todavía pudo haberse negociada una renuncia, un par de meses de gracia, una indemnización, ah no, aunque suene corriente, es una cita textual de Paco Ignacio Taibo, se las metieron doblada al darle vista al Sistema Estatal Anticorrupción, a la Fiscalía y al Congreso del Estado.

Por lo pronto obra la destitución de quien debió funcionar como interlocutor entre el alcalde y el cabildo, el secretario del Ayuntamiento, fue el primero que salió como tapón de vino tinto, llevando el mensaje a Ramiro que, o pone de patitas en la calle a Brenda, a su parentela, a su perro y a su canario, o lo acusan a él, al alcalde, de encubrir delitos contra la administración pública, así baratito.

Política, política y más política decía Carlos Salinas de Gortari, como medida para llevar las cosas en paz en un país con cada vez mayor apertura democrática. Lo que Ramiro Pérez quisiera hoy por hoy es política, política y menos política, pero ya se le pasó el momento, de aquí en delante todo es de bajada para él.

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