Servicios personales a lo Ramiro

*** No, pues con esos rubros y como los ha manejado Ramiro Pérez y su tesorito, el escaso presupuesto de Parras, pueblo mágico S. A. de C. V. con trabajos alcanza para pagar los servicios personales de la casta divis…

BAILE Y COCHINO.-

Por Horacio Cárdenas.-

PERSONALES1

Ahí le va una de Perogrullo, pero auténtica, más allá de posible cuestionamiento: el gobierno está para gobernar… algún purista dirá que eso no es una perogrullada, sino un pleonasmo, y que de plano andamos a veinte cuadras del desfile, allá por el Paseo del Marqués, pero que además omitimos la regla número uno dela confección de diccionarios y análisis filosófico de los términos, el de definir utilizando la palabra definida, pero no, tenemos que dejar perfectamente claras las cosas, antes de comenzar a exponer los datos que se habrán de seguir.

Ya que tenemos bien puestos los cimientos de que el gobierno está allí no por la linda cara de sus gobernantes, por lo bien que nos caían cuando andaban en campaña, por lo bonito que les salían sus discursos, por las cachuchas y camisetas que regalaban brincándose los topes de gastos de campaña, sino para gobernar a la población que habita en el territorio que abarca el municipio, estado o país del que estemos hablando, tenemos necesariamente que proceder a la siguiente pregunta, y es aquí donde las cosas se comienzan a tornar complicadas: ¿qué es gobernar?

Gobernar, y aquí volvemos a regar el tepache definiendo en negativo y no en afirmativo, gobernar no es plantarse la banda presidencial, refiriéndonos en concreto a la tradición de quien ejerce la presidencia de la República mexicana, no es solamente ser el que desde el balcón de Palacio Nacional, del Palacio de Gobierno o del Palacio Municipal toca la campana, ondea la bandera de México y proclama la independencia nacional y la muerte a los gachupines, presidir los desfiles o poner su foto en las todas las oficinas públicas, no, gobernar tiene que ver con velar por la satisfacción de las necesidades del pueblo gobernado con contribuir de manera fehaciente y comprobable a alcanzar mayores niveles de bienestar, quien se confía a su gobernante para el cuidado del territorio y para la administración de los bienes y los dineros, eso es, más o menos, lo que se debe entender por gobernar.

A partir de tan somera definición, ya podemos pasar a comparar al gobernante que usted quiera, presidente, gobernador, alcalde y por extensión a todos los funcionarios públicos de los tres niveles de gobierno y de cada uno de los poderes, para ver si durante eso que pomadosamente llaman “su gestión”, están contribuyendo a que la gente viva un poquito o un mucho mejor de como estaban antes de tomar ellos posesión de su pedacito de poder, y aquí es donde, sin temor a equivocarnos, son pocos los gobernantes que pasan la prueba del ácido.

Ya vamos a dejar de andarnos por las ramas para aterrizar de golpe y porrazo en la realidad del ejercicio de la administración pública, y vamos a tomar un ejemplo paradigmático, el de la presidencia municipal del pueblo mágico de Parras de la Fuente, donde al parecer el presidente municipal en funciones, Ramiro Pérez Arciniega desde el día que tomó posesión de la alcaldía, se ha dedicado a cualquier cosa, a lo que sea, con excepción de gobernar, y a través de esta difusa palabra, a mejorar el nivel de vida de los pobladores, y de pasada, de los miles de visitantes que acuden en calidad de prospectores ansiosos por encontrarle la magia al pueblito.

Recientemente se dio a conocer el escandaloso detalle de la situación que guardaban las finanzas de la administración municipal correspondiente al primer semestre del año 2019, vale decir, el único del que la tesorería del ayuntamiento ha entregado información contable al órgano de fiscalización que es la Auditoría Superior del Estado de Coahuila de Zaragoza. En el documento oficial se puede apreciar un elevado gasto en el concepto de servicios personales, muy por encima del que se tuvo en el último trimestre de la administración anterior, y que al cotejarlo con el rubro de inversión pública, mueve a cualquier persona a preguntarse ¿qué es lo que está gobernando, administrando el ayuntamiento, toda vez que se tronaron la nada despreciable suma de doce millones 800 mil pesos en servicios personales, y cero pesos con cero centavos en inversión pública.

La lógica más chocarrera indica que para invertir cero pesos en obra pública habría que pagar igual, pero pesos por concepto de salarios, compensaciones y prestaciones a quienes ejercen aquella, pero no, acá en el parreño ejemplo sí se gasta en servicios personales aunque no se tape un triste bache o se arregle una banqueta rota. Si a ideales nos fuéramos, cada más distante de la mágica realidad de Parras, preferiríamos un gobierno que gastara doce millones, casi trece en inversión pública y cero pesos en gastos personales, pero eso no ocurre en Parras, y para el caso, en todo México, donde los gobernantes que llegan, lo hacen prometiendo y cumpliendo con arrasar las finanzas que caen en sus rapaces garras.

Solo para curarnos un poquito de nuestra ignorancia de las cosas de la burocracia, nos pusimos a buscar que demonios era eso de los servicios personales, y nos topamos con la referencia de que los principales conceptos del gasto que integran el capítulo de Servicios Personales en los entes gubernamentales en los tres órdenes de gobierno son: el muy suculento, pero ahora muy controladito Remuneraciones al personal de carácter permanente, y es que ya ve la jalada esa que acaba de aprobar el Congreso de la Unión de que nadie puede ganar más que el presidente de la República, antes un triste alcalducho se forraba de billetes nomás del capítulo de sueldos, y ahora resulta que no, apenas le alcanza para vivir en la repugnante, pero honrosa medianía; luego están las Remuneraciones al personal de carácter transitorio, que es donde se incluyen a los compadres, parientes, queridas, queridos, y demás tropa que llega con los gobernantes; están las muy apetecibles Remuneraciones adicionales y especiales, en las que cabe L-o-q-u-e-s-e-a, y que puede ser tanto como para sacar de pobres al presidente municipal, su camarilla, sus familias y descendientes por siete generaciones; están las Erogaciones por concepto de seguridad social y seguros, que fueron a las primeras que les puso el ojo encima Ramiro, tumbándoles las pensiones a los jubilados, para gastarse esa lana en otras cosas y otras gentes; están también los Pagos por otras prestaciones sociales y económicas, que no debería de haber pero las hay; las Previsiones para servicios personales, y aquí ponga lo que se quiera imaginar, desde el pago de marcha, las compensaciones, los bonos de actuación, lo que quiera; y los Pagos de estímulos a servidores públicos, que en teoría no deberían ni existir ni mencionarse, pues los servidores públicos lo son y lo hacen por el honor de dedicarse en cuerpo y alma a su comunidad, no por los honorarios que devengan por su trabajo…

No, pues con esos rubros y como los ha manejado Ramiro Pérez y su tesorito, el escaso presupuesto de Parras, pueblo mágico S. A. de C. V. con trabajos alcanza para pagar los servicios personales de la casta divis, no extraña que no quede un clavo oxidado para obra pública, lo malo es que esto apenas va en el primer año, y nomás no se ve a nadie poniendo orden.

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