¿LUIS EFRÉN MAGISTRADO?

BAILE Y COCHINO.-

Escribe: Horacio Cárdenas.-

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Si nos regimos por el principio, tan universalmente mexicano, de que cualquiera puede ser cualquier cosa, sobre todo tratándose de desempeñarse como parte de la administración pública, pues la respuesta a la pregunta del encabezado podría ser que sí, Luis Efrén Ríos Vega, desde luego que podría ser propuesto y electo magistrado numerario del Tribunal Superior de Justicia del Estado de Coahuila. Ahora, si eso sería lo más adecuado para un área que no sólo en Coahuila, sino en todo México brilla por su ineficiencia, pues la verdad que dudamos que su llegada represente una mejora sensible en su funcionamiento.
Para no andarnos por las ramas, vamos a ver lo que dice la Constitución del Estado de Coahuila de Zaragoza, ojo, es distinto de lo que quizá dijera el ordenamiento si Luis Efrén la hubiera reformado, pues recuerde quien tenga ganas de sumirse en el cieno de la historia reciente de nuestra entidad, el entonces gobernador Rubén Moreira Valdés le encargó expresamente, en público de la gente para que no digan que fue en privado, a uno de sus canchanchanes consentidos, el mismo Luis Efrén, que en sus ratos libres, se fuera preparando una nueva Constitución para Coahuila, proyecto que nunca pasó del artículo 2, o si pasó, jamás se dio a la luz pública ni mucho menos llegó al Congreso del Estado para su examen y posible promulgación. Pues allí tiene que en el artículo 138 de la Constitución dice a la letra: Para ser nombrado Magistrado del Tribunal Superior de Justicia, del Tribunal Electoral, del Tribunal de lo Contencioso-Administrativo y del Tribunal de Conciliación y Arbitraje se requiere: I. Ser ciudadano mexicano por nacimiento, en pleno ejercicio de sus derechos políticos y civiles; II. Tener, cuando menos, treinta y cinco años cumplidos el día de su designación; III. Poseer el día de la designación, con antigüedad mínima de diez años, título profesional de licenciado en derecho, expedido por autoridad o institución legalmente facultada para ello; IV. Gozar de buena reputación y no haber sido condenado por delito que amerite pena corporal de más de un año de prisión; pero si se tratare de robo, fraude, falsificación, abuso de confianza y otro que lastime seriamente la buena fama en el concepto público, inhabilitará para el cargo cualquiera que haya sido la pena; V. Haber residido en el Estado durante los dos años anteriores al día de la designación, y VI. No haber ocupado el cargo de Secretario del Ramo o su equivalente, en la Administración Pública Estatal, de Procurador General de Justicia en el Estado, de Diputado local, de Presidente Municipal o alguno de los cargos a que se refiere el artículo 95, fracción VI de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, durante el año previo al día de su nombramiento.
Ni hablar, Luis Efrén cumpliría con todo sin problema, lo del título, lo de la edad, lo de la residencia, lo de los puestos… su compadre Rubén con todo lo que lo cobijaba en el presupuesto público, aun más allá de su sexenio, jamás lo hizo secretario ni procurador, faltaba más, a los amigazos del alma no se les pone a trabajar donde puedan sacarse una úlcera o una bala, se les pone donde se la lleven suavecita.
Lo de la buena reputación… que se lo pregunten individual o colectivamente a los integrantes de la comunidad de alumnos y profesores de la Facultad de Jurisprudencia, quienes democráticamente votaron para destituirlo como director, repetimos, pese a la protección brindada desde el palacio color de rosa. Y bueno, la acusación en aquella ocasión era por malos manejos, asunto que no se persiguió penalmente, así que está cubierto el apartado de “no haber sido condenado por delito que amerite pena corporal de más de un año de prisión; pero si se tratare de robo, fraude, falsificación, abuso de confianza y otro que lastime seriamente la buena fama en el concepto público”… pero acá a nivel de raza, una cosa es no haber sido condenado, y otra muy distinta que no hubiera sospecha o motivo para ello. Alumnos y maestros se contentaron con correrlo, a lo mejor ahorita más de uno está pensando en si mejor no hubieran presentado denuncia penal ante la entonces procuraduría.
A este respecto también es relevante la reforma del 25 de mayo del 2007, al mismo artículo 138, donde dice “los nombramientos de los Magistrados del Tribunal Superior de Justicia, del Tribunal Electoral, del Tribunal de lo Contencioso-Administrativo y del Tribunal de Conciliación y Arbitraje, deberán recaer preferentemente entre aquellas personas que hayan servido con eficiencia, capacidad y probidad en la impartición de justicia o que se hayan distinguido por su honorabilidad, competencia y antecedentes profesionales en el ejercicio de la actividad jurídica”, allí le encargo a quien tome las decisiones y apruebe las designaciones si el citado Luis Efrén ha servido con eficiencia, capacidad y probidad en la impartición de justicia, que sepamos no es el caso, y de lo de la actividad jurídica, pues a lo que se ha dedicado es a regentear un organismo paralelo, de puro relumbrón, a la Comisión Estatal de Derechos Humanos, dándose la gran vida él y su camarilla, sin un beneficio concreto para los derechos humanos de nadie, ni en Coahuila, ni en ninguna parte.
Lo que decíamos al principio, de que cualquiera puede en este país, hacerla de cualquier cosa, pues aquí viene como anillo al dedo, pues a la pregunta ¿qué experiencia tiene Luis Efrén Ríos en el poder judicial?, habría que responder que una muy magra, y muy los comienzos de su carrera, antes de dedicarse a la mucho más descansada y productiva grilla. En su currículum vitae Ríos Vega dice haber comenzado como modesto defensor de oficio en el año 1994, y de 1995 al 200 escaló, si se puede decir así, diversos puestos de nivel de secretario de juzgado. Ahora, de secretario de acuerdos a magistrado… hay una distancia como de aquí a la luna, una que salva solo uno de mil empleados del poder judicial, y nos fuimos optimistas.
Lo que importa aquí averiguar es ¿es bueno, es correcto, es lo mejor para el poder judicial, y más que eso, para la procuración de justicia el que gente recogida de la calle se integre a los puestos de más alto nivel, pasando por encima de quienes tienen allí décadas de servicio, de conocer los entretelones de los tribunales, de haber logrado sentencias en casos difíciles?, nuestra opinión no es requerida, pero de todos modos se la damos: que llegue de magistrado un fulano que no sabe ni siquiera donde está el baño en el edificio del tribunal, es una mentada de madre para los profesionales de la justicia.
El nombre de Luis Efrén se menciona insistentemente para ocupar una próxima vacante en el Tribunal Superior, su único mérito es seguir siendo de los favoritos de Rubén Moreira Valdés, y el interés de este es tener a uno de sus incondicionales allí, por lo que en algún futuro se pudiera ofrecer… pues sí, pero que por intereses personales y de grupo la justicia en Coahuila siga por la senda de la ineficiencia y la incompetencia, es una imprudencia del tamaño del palacio de las dos mentiras.

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