México Cobarde

Antes, Patria, que inermes tus hijos

Bajo el yugo su cuello dobleguen,

Tus campiñas con sangre se rieguen,

Sobre sangre se estampe su pie.

Y tus templos, palacios y torres

Se derrumben con hórrido estruendo,

Y sus ruinas existan diciendo:

De mil héroes la patria aquí fue.-

 

HEREJÍA POLÍTICA.-

Escribe: Luis Enríquez.-

Cobarde

Existen muchos tipos de cobardía, que han dado tragedia y deshonra a las naciones. Entre ellas, México ha vivido ya un cúmulo de versiones.

No hubo fiesta, ni vitorearon al invitado. No hubo bandas militares que anunciaran la bienvenida con estruendos y trompetas. A los gringos, poco les importó la reunión entre los dirigentes, aquel sombrío 4 de enero de 1837. Antonio López de Santa Anna, presidente de México, llegaba a Washington en calidad de prisionero.

El gobernante mexicano había sido encadenado, siete meses antes, en San Jacinto, después de decidir “dormir un ratito” para reponerse de una cruda. Al terminar la siesta, Texas estaba perdido. Los gringos, al tomar cautivo al dirigente, le obligaron a firmar los tratados de Velasco. Con esto, México perdía más de la mitad de su territorio. Y todo por culpa de un dirigente que no estuvo dispuesto, como sus soldados, a dar la vida por su patria.

A su regreso, Santa Anna fue repudiado por los mexicanos, ya que había cometido una de las peores versiones de la cobardía: la traición. Traicionó a su pueblo, por el miedo de perder su efímera existencia, esa que salvó a cambio de dejar la prosperidad de las tierras mexicanas del norte a los vecinos de arriba. Con ello, nuestro país se vio sumido en el estancamiento; y todo ese petróleo que esas tierras resguardaban dieron inicio a la potencia mundial que son hoy los Estados Unidos de Norteamérica.

Ahora esta versión de cobardía, se repite una vez más en los lindes de la dirigencia nacional. Nunca en la historia del México moderno habíamos tenido un presidente cobarde. Un presidente que “se echa pa’ atrás”. Que se contradice. Que miente. Que deshonra. Que se entrega ante el crimen. En la cultura mexicana, el retroceder no es aceptado bajo ninguna circunstancia, bajo ningún término.

AMLO, en su intento por hacer parecer diferente su administración a la de Felipe Calderón, decidió dejar libre al hijo del Joaquín “El Chapo” Guzmán, quien había sido capturado horas antes en un operativo. Decisión terrible que tomó en base a la presión contra su persona por la ola violencia que inundó las calles de Culiacán tras el arresto. Tardó más Sarita en entregar el cuerpo de José José, que AMLO en liberar a Ovidio.

Como un día dijo Winston Churchill, el que se arrodilla para conseguir la paz se queda con la humillación y la guerra. Así, los mexicanos se quedaron hoy con el mal sabor de la ofensa, atracada en la garganta, en el pecho, humillados y violentados. Porque López Obrador nos representa. Sus decisiones son en parte tomadas por todos los mexicanos que decidieron darle a él el rumbo de la nación. Y de esta manera, este México cobarde que poseemos es parte también de nuestro cometido.

“En un país donde todos los días convivimos con la muerte, la injusticia y la impunidad. ¿Cómo chingados se van a levantar mañana los policías, soldados y juzgadores? ¿Para qué arriesgan el pellejo todos los días? Liberar un criminal por el cual murieron hombres justos, es el golpe más artero al pinchísimo estado de Derecho que tenemos. ¿Qué le vas a decir a sus familias? O a la gente que, como muchos hemos sentido, sintió verdadero terror. El comandante en jefe del ejército liberó la causa por las que sus soldados murieron. Podemos tener mil defectos como nación pero cobardes no somos y López Obrador es un pinche y diminuto cobarde.” Publicó el abogado Braulio Anchondo en redes.

Porque así es como se siente el pueblo mexicano: traicionado, derrotado, comandado por un cobarde.

2 comentarios en “México Cobarde

  1. Cuando no conoces los desmanes que hacen los cárteles puedes querer decir que el ejército fue cobarde pero eso está muy lejos de la realidad. He visto jóvenes sin cabezas voladas éstas por una bala, Oxxos destruidos junto con los pobres que ahí trabajan. Los narcos andan drogados y pierden la empatía hacia cualquier persona sea anciana o niños. No tienen remordimientos, así son las drogas y considero un éxito la decisión tomada por la SEDENA y la MARINA.

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