Javier Guerrero, entre las “notas voladas” y las investigaciones de la FGR

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Javier Guerrero, ex subsecretario de Desarrollo Comunitario y Participación Social de la Secretaría de Desarrollo Social y fiel colaborador de Rosario Robles. Ya es investigado.

Por Horacio Cárdenas

Se trata de una nota volada, dijo Javier Guerrero García, de la noticia aparecida en el periódico La Jornada de Oriente, editado en la capital del Estado de Puebla, y por lo demás, filial del prestigioso periódico capitalino La Jornada, del cual se podría decir lo que sea, excepto que no está moderadamente cargado a la izquierda del espectro político, desde su fundación y hasta el momento.

La nota a la que se refiere el hoy flamante secretario general del Instituto Mexicano del Seguro Social es una en la que Martín Hernández Alcántara, citaría fuentes de la Delegación de la Fiscalía General de la República, allá en Puebla, según las cuales entre los políticos vinculados a Juan Carlos Lastiri Quirós que estaría siendo investigado en torno al espinoso asunto de la así llamada Estafa Maestra, se hallaría ni más ni menos que quien se desempeñara nada más y nada menos que como subsecretario de Desarrollo Comunitario y Participación Social de la Secretaría de Desarrollo Social, un puesto que podría ser calificado de envidiable en un gobierno priísta que en su momento y sobre todo ahora es catalogado como un pozo de corrupción, y sí, comparable más o menos al que detenta hoy con la camiseta guinda de MORENA.

Javier Guerrero García no es ningún politiquillo improvisado, al contrario, es alguien quien se ha sabido mover como pocos a través de los sexenios y los grupos de poder, e inclusive se las ha arreglado para brincar de lo municipal a lo estatal y a lo federal, del ejecutivo al legislativo, y a últimas fechas, hasta a través de ideologías pretendidamente contrarias.

Quien comenzara como modesto ejidatario llegado a presidente municipal de su nativo San Pedro de las Colonias, se las ingenió para colarse como secretario de Finanzas de uno de los sexenios más fifís que ha habido en Coahuila, el de Enrique Martínez y Martínez, a quien pretendió suceder en el cargo. Igual quiso ser secretario general del PRI como compañero de fórmula de Beatriz Paredes Rangel, y siempre encontró cobijo de muy alto nivel en el sexenio pasado. Si bien en su carrera Javier ha tenido tumbos y caídas, también se puede considerar que siempre ha sido ascendente, sobre todo ahora que logró dar el salto de la muerte de priísta izquierdoso a morenista sin calificativos.

Qué si Javier Guerrero estuvo metido en el negocio de la estafa maestra, eso es algo que decidirán los sabuesos de Alejando Gertz Manero, fiscal general de la República, o no tanto que lo decidirán, para decirlo con propiedad, si encuentran evidencia de que participó, o que no lo hizo, actuarán en consecuencia, por lo pronto Javier se declara libre de toda culpa… en lo de la estafa maestra, ese negocio que involucró como quince dependencias federales y casi una decena de universidades públicas para triangular recursos federales a las intermediarias no tan fiscalizadas y de allí a empresas factureras.

Los argumentos de Guerrero son muy claros, la subsecretaría que tenía a su digno y sampetrino cargo, no tenían nada que ver con la contratación de servicios ni la adquisición de bienes, según esto, él nada tiene que esconder.

Pero desde el fondo de su celda se puede escuchar la voz de Rosario y la de Lastiri desde alguna de sus propiedades de superlujo en el estado de Puebla y otros vecinos: el manoteo de los millones se dio por igual en todas las subsecretarías de la desaparecida SEDESOL, si la cosa era de nivel jerárquico, no de funciones específicas para ser utilizadas como pretexto para lograr el manoteo, esa es la esencia de lo que dice Lastiri, y de lo que al final de cuentas tendrán que responder los ocho o diez señalados como involucrados de primer nivel en los negocios de Chayo, para no centrarnos solo en lo de la estafa maestra.

Por lo pronto Javier anda tan tranquilo, sea porque supo cuidar sus pasos y huellas mejor que otros, sea porque tiene información privilegiada de su caso, algo así como el ya clásico “no te preocupes Rosario” ¿alguien le habrá dicho al coahuilense “tú no te preocupes Javier, no van por ti”?, pero al parecer los duendes de la redacción han encontrado en Guerrero García su puerquito, concretamente nos referimos a los duendes de la redacción de La Jornada, que quizá perciben al paisano como alguien que traiciona la palabra y el espíritu de los mejores discursos de la izquierda, utilizando los puestos que ha ocupado para hacer negocitos y negociotes, mismos que le han servido para apuntalar su carrera política.

Baste ver la nota de ocho de la Jornada de este lunes 4 de noviembre “En la extinta PGR, 9 de cada 10 casos no llegaron al juez”, dice la cabeza, y abunda con que Entre 2013 y 2018 tuvo en sus manos 550 mil 749 averiguaciones, la tónica del Ministerio Público Federal fue no hacer mayor indagación sobre imputados, para rematar diciendo con que al final del sexenio de Enrique Peña Nieto el rezago se disparó. Ahora sí que la declaración tan ufana de Javier Guerrero de que en su contra no existe averiguación en la Fiscalía, la heredera de la Procuraduría, no tiene ningún sustento.

De que hubo denuncias periodísticas, las hubo; de que se abrió expediente administrativo en la Función Pública, se dijo que se había hecho; incluso puede que se haya abierto una averiguación previa sobre la estafa maestra, bueno muchas, y que en algunas de ellas apareciera mencionado el nombre de Javier Guerrero García, pero también es altamente probable que cualquier imputación que se le hiciera, desde la mera susurrada como probable hasta la que se gritara en el desierto, terminará siendo una de entre el medio millón de casos competencia de la PGR, y ahora de la Fiscalía, sobre las que no se movió un dedo ni para rascarse la comezón el agente del ministerio público federal.  Muy seguramente el asunto de los malos manejos de recursos públicos en la SEDESOL y sus subsecretarías caiga en ese siniestro 95.1% que no encontraron el momento para ser consignadas a un juez penal. Entre la casualidad y el manto protector extendido por Enrique Peña Nieto a la titular de la secretaría de Desarrollo Social, Rosario Robles Berlanga, también cobijara a sus subordinados, entre ellos el mismísimo Javier Guerrero.

Que ¿qué tanto hurgará Gertz en los negocios de la SEDESOL en tiempos de Rosario?, eso está por verse, de que allí hay odio presidencial, queda poca duda, pero no está resuelto si este llega hasta los subordinados y de qué nivel, o se queda en el primer círculo de los chayistas, y es que entre secretarios, subsecretarios, rectores y funcionarios menores… a lo mejor no hay quien cierre la puerta de la prisión por fuera. Por esto más que nada, más las influencias de Javier Guerrero entre los priístas travestidos de morenistas, es que la libra de la cárcel, que lo conserven en las alturas del poder, ese es otro cuento todavía por escribirse… mientras vamos a darle vuelo a las notas voladas…

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