
Saltillo, Coah., 11 de noviembre 2019.- El alcalde Ramiro Pérez, ante su incapacidad para resolver los problemas que tiene con los regidores y cumplir los compromisos contraídos con los parrenses, además de no poder liquidar una deuda de casi 56 millones de pesos, demandó el apoyo del gobernador Miguel Ángel Riquelme quien se concretó a decirle “ponte a trabajar”.
La lapidaria frase cayó como balde de agua helada sobre Pérez y su mujer, Brenda Vélez, que sorprendida escuchó el regaño del gobernador a su pareja sentimental, esto durante un evento oficial.
Al ver que no había tenido resultados su conversación con el gobernador Riquelme para tratar de “apaciguar las aguas” dentro del Cabildo de Parras, se acercó al líder del Congreso del Estado, Marcelo Torres Cofiño a quien le solicitó una audiencia para plantearle los problemas que existen en el ayuntamiento.
Como tampoco lo escuchó y le dijo que buscara con el oficial mayor del congreso la forma de agendarlo, decidió mencionar a los medios de comunicación los problemas que enfrenta Parras y que según él “corresponden al pasado”.
Ya no habló de la deuda de casi cien millones de pesos que dijo tener con la Comisión Federal de Electricidad, y ahora afirmó que tiene una deuda superior a los 56 millones de pesos y que eso “trastoca el desarrollo del municipio” (sic).
“No podemos seguir creciendo a como lo está requiriendo la infraestructura por tantos visitantes que tenemos” (sic).
Responsabilizó a “administraciones pasadas” del endeudamiento que presenta.
Recalcó que requiere más recursos y que el presupuesto enviado por los regidores al Congreso fue ilegal y a destiempo y ahora no será suficiente “para el dinamismo que ha estado implementándose en Parras de crecimiento y el mismo descuido en toda la infraestructura nos requiere más recursos” (sic).

El burro hablando de orejas y el cuando dejara de endeudar al estado de Coahuila que se ponga a trabajar también el