LAS EXIGENCIAS DE LA NARRO

BAILE Y COCHINO.-

Escribe: Horacio Cárdenas.-

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Bueno, pues la Universidad Autónoma Agraria Antonio Narro ha terminado por poner sus ojos bovinos para inspirar ternura en quienes puedan o quieran tenérsela, y exponer el pescuezo al matarife, para que sea este el que decida su futuro, ya que ellos, los administradores, la comunidad académica, los administrativos, encabezados por el rector, olímpicamente se declaran incapaces de resolver una situación que vieron venir desde hace décadas, y respecto de la cual no hicieron nada.

Cuenta una anécdota del ranchero de Arteaga, que estaba sentado en un tocón haciendo nada, pero tampoco con mayores ganas de hacer algo, y en eso se saca el pitillo que estaba fumando y le dice al ranchero que lo acompañaba en su arduo quehacer de ver pasar las nubes sobre la sierra “oye compadre, ahí de cuates lánzate al centro de salud de los Lirios, y tráete de volada un suero anticrotálico”, a lo que el otro, todavía más flojo, si se puede que el primero, le pregunta ¿y por qué compadre, qué le duele?, a lo que aquel contesta “no, no me duele nada, pero fíjese que allá por aquellas matas viene una víbora, y estoy seguro que me va a picar”… la anécdota se suele quedar allí, pero nos sospechamos que al compa aquel efectivamente lo mordió la víbora, y si no se murió fue solamente porque no era venenosa, porque lo que es su amigo del alma no se apuró para nada en llegarse al centro de salud, donde casi seguro que no tenían el tal suero, que sólo se consigue, si bien le va, en el Hospital Ixtlero, y eso está en Ramos Arizpe… y como sabemos de la gente de la sierra de Arteaga, ninguna amistad vale la vuelta hasta allá, prefieren un velorio que aventarse el viajecito.

Bueno, pues más o menos lo mismo es lo que ha pasado con el fondo de pensiones de la Universidad Agraria Antonio Narro, y en general, con su presupuesto operativo. La fecha exacta no la tenemos, pero viene de por allá principios de los años noventa, haciendo gala de su mayoría y del poder que tenía la parte magisterial en el Consejo de Administración del Servicio Médico de la Sección 38 del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación y el Fondo de Pensiones de la misma, decretaron que las instituciones afiliadas, a saber la Universidad Autónoma de Coahuila, la UAAAN y el Gobierno del Estado de Coahuila, deberían elevar sus las aportaciones que hacían por cada uno de sus trabajadores. Les valió sorbete que la Narro en aquellos tiempos dependiera económicamente de la Secretaría de Agricultura en alguna de sus sucesivas advocaciones, y que simplemente no estuviera en condiciones de obtener del sector agrario oficial la ampliación de recursos, ponga que la UAdeC y el gobierno del estado sí pudieron, es más podemos apostar que antes de llevar el acuerdo al consejo ya lo habían consensuado, si no no se hubieran expuesto a un ridículo de ese tamaño, pero no la Narro; por más gestiones que hizo, y sobre las cuales lo más seguro es que le ofrecieron alguna esperanza de regularizarlo con el tiempo, cosa que simplemente no ocurrió. Al pasar los meses y los años, lo que ocurrió es que se disparó el déficit del servicio médico de la 38, pues de la UAAAN recibía lo que estaba convenido antes, no lo que se iba acumulando de adeudo, que hasta donde sabemos, casi treinta años después sigue sin pagarse, ¿y ya para qué?, pues se supone que según se dio a conocer hace pocos meses, la institución se separaba del servicio médico para enfrentar los gastos de salud de su personal de manera privada.

Treinta años, tres décadas, una generación entera de trabajadores, ocho o más rectores que no hicieron nada por remediar la situación, que en las sucesivas administraciones no hizo más que crecer y complicarse. Treinta años durante los cuales una institución dedicada según su decía un programa de radio que tenían hace años, a la labor ancestral de hacer producir la tierra. Y sí, ponga que entre todos sus alumnos, profesores, investigadores, administradores y directivos, hayan logrado hacer producir la tierra, pero lo que es el objetivo inmediato posterior, el de generar riqueza mediante la venta de los productos de la tierra, de eso nomás nada. Muchos proyectos estratégicos se han formulado al paso de los años, formulados por profesores que desde su trinchera veían lo que estaba ocurriendo y el destino al que se dirigía su querida institución, la quiebra más miserable, pero ninguno de esos planteamientos se puso en práctica. Su diagnóstico era diáfano: no vamos a obtener recursos adicionales porque en el sector agrícola nos consideran una pústula que hay que extirpar, y en el sector educativo los terminaron recibiendo pero muy a disgusto, y no aceptando las “condiciones especiales” que traía el personal académico y administrativo de la Narro, que fue el que dio en parte pie al drenaje de recursos presupuestales de la universidad, lo que había que hacer entonces es convertirse en una institución si no autosuficiente, sí una que generara recursos económicos suficientes para darse los lujitos que tanto les encantan, rondalla, fútbol americano, internados, ranchos experimentales que son un pozo sin fondo, becas, transporte hasta la puerta, etc. pero no, la Narro vive de las asignaciones presupuestales de la Secretaría de Educación Pública, y una nada que aporta el gobierno del estado de Coahuila.

Y llegamos a donde estamos: la quiebra se ha venido retrasando mes tras mes, pero de diciembre no pasa que se agote definitivamente el recurso para el pago de las pensiones de sus jubilados. Según su rector, Ernesto Vázquez Badillo, buitre él hasta los mismísimos tuétanos, atenido como sus diez predecesores a que la carroña le caiga del presupuesto, se ha concretado en estos meses en los que urgía la acción para sacar al buey de la barranca, a dizque preparar una “iniciativa de ley”, a fin de que el Congreso de la Unión se haga cargo de.. pues de todo, de los jubilados, de los que no se han podido jubilar, de la institución, y si se puede, que les compre nuevas guitarras a sus rondallos.

Sí, Vázquez tiene personalidad, personalidad jurídica no piense que otra cosa, para ser recibido por diputados locales, que por supuesto queriendo llevar agua a su molino político electoral, se suman a la demanda al Congreso de la Unión de que se moche con más lana para la Narro, y hasta por diputados federales, los de Coahuila y algún otro, que claro que sí, les prometen a los buitres llevar su iniciativa de ley a la tribuna, todo perfecto hasta allí, acá entre nos, yo lo hubiera intentado hace cincuenta años, pero ya ve como son ellos, un poquito lentos. La verdad es que es de risa loca que el rectorcito de la Narro crea que porque él es quien es, esta semana que presenta su proyecto de reforma, va a ser recibido, analizado en comisiones, dictaminado, votado favorablemente, y que en función de eso, se incorporen sus exigencias (porque van como exigencias), al Presupuesto de Egresos de la Federación para el 2020, que debe estar por salir de la estufa legislativa.

Igual nos equivocamos, pero para nuestro gusto que las prisas desesperadas de la Narro no tienen nada que ver con las prisas del Ejecutivo para ochocientos asuntos más importantes, lo más probable es que su brillante proyectito se vaya a la congeladora, o que con más suerte, se programe para el período ordinario por allá en abril y con todavía más suerte, se discuta y algo se haga para el presupuesto pero del 2021 cuando muy pronto. Para entonces… la UAAAN será carroña toda ella, o por lo menos sus jubilados que se quedaron sin pensión mientras su institución hace como que hace y no termina de lograr nada.

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