BAILE Y COCHINO…
Por Horacio Cárdenas

Perro no come perro, y a sexenio pasado no se le ve el colmillo, son dos de las máximas que en su momento, recogiera César “El Tlacuache” Garizurieta, como parte de las reglas escritas y no escritas del sistema político mexicano. Hoy, como entonces, como durante décadas y hasta siglos antes de quedar expresadas de manera tan folclórica, ambos preceptos siguen vigentes.
Y es que tiene que ver, ante todo, con la sobrevivencia del individuo transformado en político, y del sistema político mismo, pues aunque parezca que cada persona lo que está haciendo es buscar el poder para sí, al estar inscrito en un partido, lo que haga o deje de hacer necesariamente repercute en las posibilidades del instituto político para seguir en el poder, o si todavía están en las añoranzas, de hacerse algún día de algún segmento de poder público y económico, que a como hemos visto, y siguiendo las reglas de El Tlacuache, se cumple aquello de que a cada capillita le llega su fiestecita.
¿Por qué lo de perro no come perro?, ah pues muy fácil, porque lo peor que puede hacer un político es hablar de otro político, que al final, por estar todos cortados con la misma tijera, no son muy diferentes que digamos, unos de otros. Al contrario, la gente de la calle, los encandilados por la grilla, por la actividad incansable de los politiquillos cuando andan en campaña, pero todavía más los desencantados que saben que uno u otro traen pocos cambios reales a la forma de vida del pueblo, en lo que se entretienen es en encontrarle diferencias y semejanzas a los supuestos enemigos políticos, pero una cosa es que cada quien tenga que averiguar los hechos y milagros de un tal político, y otra muy diferente que entre ellos estén aventándose sus pecadillos, agregándoles, inventándoles, terminando por crearle al político un aura de persona a la que la gente de bien haría mejor en no acercarse. Por eso se habla tanto de las campañas propositivas, centrarse en lo que haría si llegara al poder con el favor de los votos de los electores que lo escuchan, pero a veces les falta imaginación para idear algún programita de gobierno, y más cuando lo que se le da es el chismorreo y la calumnia, prefieren darle por allí.
Lo del sexenio pasado tiene otra intención, un tanto más técnica, si pudiéramos llamarlo de esa manera. De lo que se trata es de… si yo no le echo demasiadas ganas a perseguir las irregularidades, desvíos, corruptelas, raterías y cosas mayores que suelen integrar el paso de un político por algún puesto, hay la probabilidad de que… el que venga tampoco se ocupe mucho de perseguirme a mí. Es algo así como la edificante cadena de favores, aplicada de la peor manera.
Fíjese hasta dónde puede llegar esto que le venimos platicando, quien se había erigido como el ángel vengador de la política mexicana, el que no iba a dejar títere con cabeza de los corruptos de los gobiernos anteriores, Andrés Manuel López Obrador, todavía antes de haber tomado posesión ya había dicho lo que nadie quiso creerle en el primer momento, que no perseguiría a ninguno de sus antecesores. Lo dijo y lo reiteró, y pese a los bandazos que suele dar, hasta el momento lo ha cumplido al pie de la letra.
En una de las últimas mañaneras soltó que si la gente se lo pedía, le pediría cuentas a Felipe Calderón, pero no especificó ni quienes ni como tenían que hacer la petición. Son reglas no escritas pero que todo el mundo sabe, los de la cuarta transformación no persiguen a los de la tercera y esperan que no los persigan los de la quinta, es la ley.
O era, porque al parecer acá en Coahuila han decidido irse por la libre, y tope donde tope. Solo así se puede interpretar la denuncia en contra de Reyes Flores Hurtado, para más señas superdelegado del gobierno federal en la entidad, y a quien acusan de delitos electorales, así nada más. Y uno se preguntaría ¿Quién se atreve a pegarle al máximo representante del lopezobradorismo en Coahuila?, ¿será el PRI, será el PAN, será el gobierno del estado, será alguien que se quedó fuera de los programas sociales del actual gobierno?, no, no fue ninguno de estos actores o grupos de interés, sino gente de su propio partido, del Movimiento de Regeneración Nacional, quienes decidieron tirársele con todo a Reyes, y no por los canales políticos, sino denunciándolo ante la Fiscalía General de la República, a la que no le quedó otra más que darle curso a la denuncia.
¿Quién fue el que acuñó aquella frase de que la política es comer sapos y culebras sin hacer gestos?, se le atribuye al presidente Adolfo Ruiz Cortines, quien dio con esto paso a una auténtica escuela de políticos, de todos los partidos, capaces de aguantar lo que fuera de quien fuera, que al fin, es mucho más lo que se gana soportando que cediendo al enojo y a la respuesta fácil, rápida y violenta.
Pues aquí tenemos a Reyes Flores ante una prueba de fuego, pues será lo que sea en el organigrama federal, pero ir a pasear sus explicaciones a la subdelegación de la FGR, no es que digamos una tarea de lo más agradable y digna, para nadie y menos para quien este sexenio se sentía, con cierto derecho, intocable, por eso llamó a sus cuates en México y se olvidaron del citatorio, dijeron que no era real, que alguien lo inventó y hasta para acabar pronto eliminaron a la funcionario que tuvo la osadía de firmar el citatorio con su puño y letra.
No nos vamos a meter en que si las denuncias están sustentadas, si tienen razón, si tienen pruebas, esas son cosas de los diligentes agentes de la Fiscalía… lo que sí, son un rompimiento de las formas políticas, entre gente de la grilla y todavía más entre quienes se llaman a sí mismos correligionarios. No solo Jaime Muza Bernal y Javier Plata Díaz están comiendo perro, sino que se están mordiendo a sí mismos, todo porque según, hay corrupción en la administración de los servidores de la nación… y los están utilizando para fines electorales, pero ni siquiera dijéramos en una elección general, sino de la estructura de partido. Total la misma gata política de toda la vida, con la diferencia de que ni en el PRI, ni en el PAN, ni en el PRD, había nunca llegado la sangre al río, o la denuncia a la PGR o la FGR, y ahora sí, con MORENA, donde al parecer, como en ningún otro partido antes, las enemistades son irreconciliables.
Porque vamos a decir, ¿en qué circunstancias pudiera sentarse Reyes, Jaime Muza Bernal y Javier Plata Díaz, Alma Rosa, Claudia Garza, los hermanos Téllez, en una misma mesa para acordar estrategias y acciones para promover el voto para su partido?, salvo que tengan vigilancia de agentes de la Guardia Nacional para que no se traten de matar con lo que tengan a la mano, no se nos ocurre forma. El que perdió fue su partido y el proyecto de su presidente, la 4T.
Salvo su mejor opinión, con esta denuncia contra Reyes y lo que resulte de ella, las posibilidades de MORENA de figurar políticamente en Coahuila, se acaban de ir por el caño, esperamos que a los morenos les haya gustado la carne de perro, porque es lo único que van a poder comer de aquí en adelante con cargo al presupuesto público en nuestro estado.

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