PARRAS: LA GUERRA DEL AGUA

BAILE Y COCHINO.-

Por: Horacio Cárdenas.-

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Dice el antiquísimo dicho, porque la realidad contemporánea es cada vez más distante de la de cuando se acuñó esta sentencia, que cuando el río suena, es porque agua lleva. Pues bien, ¿Cuántos de los ríos, más bien modestos arroyos, que corrían por territorio coahuilense hace un siglo, todavía pueden presumir de llevar agua por lo menos durante algunas semanas o aunque sea días, al año?, lo ponemos así porque también es cierto que en temporada de lluvias, sobre todo cuando son muy copiosas, los arenosos lechos de los ríos secos, vuelven a conducir el agua, exactamente como lo hicieron durante cientos de miles de años, pero la cuestión aquí es de trazo, no de volumen de líquido, que cada vez es menos.
Ahora que se ha soltado el borrego de que el presidente municipal de Parras de la Fuente ha entrado en tratos, no precisamente claros y todavía menos legales y transparentes, para la concesión de los derechos sobre el agua del “pueblo mágico”, no nos queda más que estar atentos a lo que previene el dicho, importante para los habitantes del área rural y urbana de la Región Sureste de Coahuila, pues para bien o para muy mal puede sentar un precedente peligroso, y en un descuido, hasta violento.
Es un lugar común la apreciación aquella de que en el futuro las guerras serán ya no por la tierra, por hacerse del control de determinado territorio, sino que el motivo de los conflictos será por el acceso al agua, obvio, de parte de quienes no la tienen o carecen de ella, dispuestos a tratar de quitárselas a quienes sí la poseen, y que desde su particular punto de vista, no la merecen, al menos no tanto como ellos.
Pensando en esa frasecita, la de la guerra por el agua, nos pusimos a buscar la referencia, topándonos con un artículo de Maurizio De Stefano, quien documenta que la falta de líquido, ha provocado en el pasado y en el presente, en números precisos, 343 guerras en todo el mundo, con lo que la estimación, visionaria pero desinformada, de que los conflictos entre grupos humanos se hallan en algún futuro indeterminado, y eso si antes no logran ponerse de acuerdo para comercializarla de manera que a todos les convenga, cuando que la verdad palpable, histórica, es que ya han ocurrido y siguen ocurriendo.
Dice el autor que el futuro pinta negro… más bien seco para la humanidad en los próximos años, y cita en concreto que de los 736 millones de personas que habitan en las 482 áreas más pobladas, 233 millones, el equivalente a un 27%, tienen cotidianamente problemas para abastecerse de agua potable, en una realidad a la que es muy difícil acostumbrarse.
Pese a que a los coahuilenses les encanta hacerse los sufridos diciendo que son hijos del desierto, lo cierto es que estamos muy lejos los habitantes de los centros urbanos de andar como las tribus apaches del Bolsón de Mapimí, y aun ellos, sabían donde estaban los ojos de agua en el vasto territorio de hace siglos, eso hasta que el gobernador Vidaurri mandó envenenar los pozos, y sí, sólo así se acabó la amenaza indígena a los asentamientos de los racionales. Pero de entonces a la fecha, la aseveración de que en Coahuila hay agua para todos, suena cada vez más hueca.
Regresando a lo del principio, lo de que el dizque alcalde de Parras de la Fuente, el dizque morenista Ramiro Pérez Arciniega estaría en pláticas, y dispuesto a lo que sea, con tal de firmar un convenio de concesión de los derechos de agua a la empresa multinacional Aguas de Barcelona, se inscribe precisamente en este esquema de cosas. Veamos, si hubiera agua, literalmente, para aventarla para arriba, que hubiera suministro suficiente, continuo, potable y con presión, nadie andaría viendo de donde sacar más líquido, ni aún los visionarios empresarios andarían preocupados por la viabilidad de sus inversiones actuales y sobre todo por las futuras en un estado en el que el agua no es problema.
Pero ocurre precisamente lo opuesto, la preocupación existe, el agua, bien despreciable que todos en algún momento de nuestro cada día, desperdiciamos alegremente, se ha convertido en objeto de codicia, y tanto, que Aguas de Barcelona anda detrás de un negocio todavía más sustancioso que el que firmó ya hace más de dos décadas sobre los recursos hídricos de la capital, Saltillo, de los cuales vale decir, no todos los interesados están satisfechos, pues entre lo que se prometió y lo que se cumplió, hay una gran diferencia, además de que los especialistas tienen duda de si el manejo que se ha dado a los mantos freáticos y reservas, cae dentro de la definición de sustentable, o por el contrario, de la explotación.
Aguas de Saltillo a lo largo del tiempo que ha administrado el agua para la capital, no ha quitado el dedo del renglón de echar mano del agua de otras zonas geográficas a distintas distancias de la mancha urbana de Saltillo. Carneros, General Cepeda, Loma Alta, la Sierra de Arteaga, y ahora han visto la luz ante la disposición del alcalde Ramiro, de mercar con los derechos de agua de Parras, municipio que efectivamente está lejos de Saltillo, pero cuyo caudal podría darle viabilidad al centro poblacional y sobre todo a la industria de la Región Sureste, al fin que… allá en Parras sólo usan el agua para regar los viñedos y las nogaleras, para llenar sus albercas en los balnearios… se las compramos, y que como en todos lados del mundo, el vino lo compren, los que quieran, chileno o californiano, y que la nuez la coman sacada de un frasco de nutela, y que se cuiden por que no les suba los triglicéridos o el colesterol malo.
Entre tanto… ¿de cuánto dinero estamos hablando, en la negociación?, esto referido a lo que circula por debajo de la mesa, porque al menos en teoría, debería ser de mutua conveniencia, a Saltillo, si es que el agua es para abastecer la capital, o no es para los centros fabriles de Derramadero, que nos sospechamos que allí hay más beneficio económico para el intermediario que lo que tocaría a los parrenses, algo que probablemente se escapa a la miopía del propio Pérez Arciniega, quien no ve más allá de lo que pueda sacar en lo inmediato.
Comenzamos diciendo que el río suena porque agua lleva, y en el caso del agua de Parras que pudiera convertirse en una más de las Aguas de Saltillo por maniobras de Aguas de Barcelona, lo obligado es que no se quede en lo que ocurra a puerta cerrada en el palacio municipal, ni siquiera en la sala de cabildos.

Por ser de interés de todos y cada uno de los habitantes de Parras, debería ser sometido a un referéndum: esto es lo que quieren, esto es lo que nos ofrecen a cambio ¿está usted de acuerdo en una concesión por 20 o 30 años?, ¿sí o no? Ramiro se dice morenista, y los morenistas siempre han estado por las consultas populares, por la revocación de mandato, por el respeto a la opinión del pueblo, bueno, pues comenzando por el agua, para que el río deje de sonar.

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