Javier Guerrero: el IMSS y el relumbrón de los cascarones

BAILE Y COCHINO…

Por Horacio Cárdenas.-

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La noticia no traía nada nuevo, más bien era una actualización de lo que ha venido ocurriendo en los hospitales, clínicas y centros de salud que el Instituto Mexicano del Seguro Social mantiene en el estado de Coahuila: falta de medicamentos, equipo obsoleto, insuficiente personal, de todo, pero sobre todo de médicos especialistas, los que hay son en la mayoría de los casos de la “vieja guardia”, más cerca de la edad de jubilación que de los libros en que aprendieron los secretos del arte, y bueno, que estuvieran reprogramando cirugías ya era el pan nuestro de cada día para muchos derechohabientes, sin importar la gravedad de su padecimiento ni la urgencia de la intervención, convertida en factor, sin exagerar, de vida o muerte, ¿pero que hasta las consultas estuvieran suspendiendo por falta de recetarios…?, eso sí que ya es el colmo, va más allá de lo que el sufrido pueblo debería estar dispuesto a soportar.

El actual sexenio ha dado demasiados temas de qué hablar, casi cada conferencia mañanera que da el presidente Andrés Manuel López Obrador ofrece un catálogo de asuntos, mientras más escandalosos mejor, que lo que hacen es que la atención del respetable público brinque de un tema a otro, que se espante de un hecho, solo para olvidarlo cinco minutos después porque ya le recetaron el siguiente. Pero es importante recordar un cierto asunto que era recurrente todavía hace un año, y que luego fue decayendo en el interés presidencial, pero no en la memoria de los periodiqueros, que se lo traemos fresquecito. Resulta que al principio de la administración de las ocurrencias, había dos dependencias favoritas del régimen: cosa que se necesitara en materia de transporte, de planeación, de construcción, se la encargaban al Ejército Mexicano, cosa que se requiriera en materia de salud… se la endilgaban al Instituto Mexicano del Seguro Social. Los titulares de ambas dependencias estaban azorrillados, en vez de sentirse orgullosos de ser los favoritos del señor presidente, ah porque no es que no tuvieran ganas de figurar, no es que le escurrieran el bulto al trabajo, o que le tuvieran miedo a una misión… lo que pasaba y sigue pasando es que todo, lo de antes y lo recién que se le ocurría al patrón, era por el mismo boleto, más chamba, mucho más chamba, sin un aumento de presupuesto para realizar las nuevas funciones, que de por sí las asignaciones de dinero estaban muy por debajo de lo que se necesitaba, ¿y encima les encargaban cosas a las que les colgaban el membrete de que eran prioritarias?

Por increíble que parezca, a la Secretaría de la Defensa Nacional se le encargó el reparto de los libros de texto gratuitos, lo que siempre había hecho la Secretaría de Educación Pública, ahora se le encargaban al Ejército, todo por querer ahorrarse la paquetería. Igual está construyendo el aeropuerto de Santa Lucía, y tiene que apurarse para construir las dos mil sucursales del Banco del Bienestar. Pues bien, al IMSS no le estaba yendo mejor, antes de que se le ocurriera al presidente lo del Instituto Nacional de Salud para el Bienestar, la idea era que fuera el Seguro el que se hiciera cargo de la atención de los ciudadanos inscritos en el Seguro Popular, sin una aspirina más de recursos, que este se encargara de esos millones de pacientes, muchos de ellos en un costoso esquema de atención de sus padecimientos crónico degenerativos, y sin cobrarles un centavo, afortunadamente para el IMSS a rato se le olvidó al presidente, y se lo transfirió al INSABI, igual, sin un peso para hacer las cosas, sin hospitales, sin médicos, sin nada, si no es casualidad que ande sobre los sistemas de salud de las entidades federativas, las que quiere poco menos que nacionalizar de todo a todo. ¿Y qué me dice de la brillante idea de que el IMSS se encargara del reparto de medicamentos por toda la geografía nacional?, eso ante los primeros síntomas detectados hace igual, casi un año, de desabasto, como el Seguro tiene presencia casi en todos lados, pues que llevaran las medicinas… tan fácil, también afortunadamente de esto se ha librado el instituto porque las medicinas no se han comprado, si bien les va a los pacientes, comenzarán a caer por allá en marzo, así que no han tenido que andar de “estafetas”, entregando paquetes.

Lo peor de todo el asunto es que se nota, es imposible no hacerlo, una creciente distancia entre el tono y el volumen del discurso político, y la eficiencia para la prestación de los servicios de salud. la gente común podría caer en la esquizofrenia si trata de congeniar la cosa que se dice con lo que puede observar cada vez que acude a consulta o por un medicamento que no le han surtido, o cuando se presenta para algún estudio de diagnóstico, o cuando acude ya para una cirugía programada.

En este mismo espacio hemos dado cuenta de los paseos proselitistas, porque imposible aceptar la definición que se les quiere dar de que son giras de trabajo, de Javier Guerrero García, prominente grillo coahuilense, incrustado por esas veleidades de la política mexicana como secretario general del IMSS, mientras su exjefa Rosario Robles Berlanga calienta cemento en el penal de Santa Martha Acatitla. Javier, según, viene a Coahuila cada vez que puede para dizque supervisar el avance de las obras de ampliación de la infraestructura del IMSS en la entidad, una de las más favorecidas, según el rollo gubernamental, en el presupuesto de mejoras de este año.

Javier Guerrero va a Piedras Negras, se aparece por Matamoros, toca base en Torreón, visita San Buenaventura, y en todos estos sitios promete que el gobierno de López Obrador hará hospitales, dotará con equipo de alta tecnología, creará unidades de medicina familiar, todo lo cual suena muy bien, la gente se queda agradecida de su presencia y esperanzada de que las promesas no tardarán en cumplirse. ¿Pero mientras?, ¿pero mientras qué es lo que pasa en los hospitales que ya están funcionando, si es que se puede llamar así a que estén las puertas abiertas y el personal dentro, pero sin insumos elementales para prestar los servicios mínimos? La nota del Demócrata del día 29 era deprimente, el comunicado de suspensión de cirugías en hospitales del IMSS en Coahuila porque, entre otras cosas, carece de, y aquí el listado no exhaustivo: catéteres para canalizar a los pacientes en quirófano,  bolsas de papel grado médico para esterilizar, catéter para cateterismo venoso central calibre 7, equipo de venoclisis de plástico desechable para utilizarse en bomba, catéter para suministro de oxígeno, equipo para venoclisis sin aguja, normo gotero, sutura de seda negra, sutura sintética no absorbible, catéter para venoclisis números 18, 20 y 24; cintas testigo para esterilización con gas de óxido de etileno y equipo para transfusión con filtro sin aguja, bolsas estériles recolectoras de orina, antiséptico iodopovidona en solución, antiséptico de alcohol desnaturalizado, drenovak, abatelenguas desechables y hasta torundas de algodón y guantes.

¿De qué sirve un nuevo cascarón, con el nombre de hospital general de zona en Piedras Negras, o los jacalones para las unidades de medicina familiar ofrecidas aquí, allá y por todos lados, si no hay quien las atienda, si no hay lo indispensable para examinar, diagnosticar y tratar a los pacientes, viejos y nuevos? A lo mejor de entrada sí les consiguen votos a los Javieres y los MORENOs, pero la hora del cobro del engaño no se va a tardar, ténganlo por seguro.

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