fbpx

Sobre los raptos de menores

ENSAYO Y ERROR.-
Por: Duque de Medina y Luengo.-

Captura de Pantalla 2020-03-02 a la(s) 17.59.28

Recapitulemos un poco. Hace más de una semana se dio a conocer el rapto de una bebé en una colonia cercana al centro de la ciudad de Saltillo. La primera información del infame acto fue proporcionada por la joven madre, explayando que una pareja descendió de un automóvil amarillo sin placas para golpearla con el fin de sustraer a la menor de los brazos de la muchacha, para acto después darse a la fuga en el vehículo del cual habían descendido. Minutos más tarde, por medio de redes sociales, portales digitales entre otros medios, se comenzó a compartir un post en donde se relataba la situación, algunas características de la pequeña junto a un par de fotografías de ella.

La acción de las autoridades locales no se hizo esperar. Esto llevó a la activación de la alerta AMBER junto a una infografía con más información de la bebé, que circuló por diferentes medios, al igual que las maniobras de las corporaciones de seguridad que tuvieron retenes en las salidas de la ciudad, con el fin de evitar que escaparan con la menor.

A pesar del ahora conocido fin de este caso, uno de los puntos que se debe destacar es la reacción que tuvieron los ciudadanos, quienes hicieron uso de los medios a su alcance, con la intención de colaborar en la investigación, al grado de informar el avistamiento de un vehículo con características similares al antes mencionado.

Estos se hicieron acompañar con las opiniones de los usuarios de las plataformas, mostrando el miedo e indignación que refleja el ambiente de inseguridad por el cual pasa el país, y que el presidente no ha encontrado remedio. Muestra de ello tuvo lugar un viernes antes al robo de la pequeñita de Saltillo; un conocido mío hizo público, por Facebook, el intento de robo de su hija, mencionando que se encontraba fuera de la escuela y que una persona se le acerco diciendo que la llevarían con sus papás. Esta situación generó desconfianza en la niña, quizá por la información y recomendaciones dadas por sus padres, lo que llevó a que regresara a su plantel.

Los casos antes citados me hicieron recordar apartados en libros y documentos de archivos que guardan algunas similitudes con los robos de niños, sin importar la edad. Durante la época de dominio español, diferentes naciones indias ingresaron al territorio fronterizo de Coahuila, al igual que otras jurisdicciones cercanas, con la intención de sustraer caballos, armas, víveres y, en ocasiones, personas. El rapto de mujeres en las poblaciones de la provincia tuvo como fin de engendrar infantes, debido a que las naciones del norte eran conscientes de los riesgos de incesto dentro del clan (otra alternativa era el intercambio con otros indios). Las mujeres desempeñarían otra función al ser las encargadas de preparar a los jóvenes miembros de la nación en las prácticas de la nación. Las niñas cumplirían similar destino, debido a que con el tiempo se convertirían en mujeres, mientras que los niños servirían como guerreros.

Según Vito Alessio Robles, las poblaciones en Coahuila informaron a través de campanadas la irrupción de los indios. Siendo este el entonces medio de comunicación, lo que sirve para vincular con la actualidad. Mientras el gobierno virreinal, desde la Ciudad de México, sólo se limitaba a dar el visto bueno de las acciones emprendidas en Coahuila.

Otro punto que se debe de tomar en cuenta es la participación de los ciudadanos durante aquellos episodios; en el pasado, los pobladores llegaron a organizarse con el fin de convocar fuerzas que salieran a perseguir a los indios, algunos de estos fueron seleccionados por medio de sorteos mientras que otras se ofrecieron como voluntarios.

Algunos vecinos tuvieron la posibilidad de aportar de forma económica o recursos en especie al considerar que esta tarea resultaba fatigante. La presencia de las fuerzas oficiales no se hizo esperar, debido a que las compañías presidiales oficiales y las milicias también salieron en la búsqueda de estos indios, que en ocasiones llegaron a dar resultados, recuperando a las personas desaparecidas, los animales robados e incluso capturar a los deshonrosos ladrones.

A modo de inconclusión, aunque la época española concluyó, el problema continuó presente en el México Independiente. La situación no es única de los territorios de frontera, debido a que se han presentado casos en otras partes del país, algunos con desafortunados finales, el cual el actual gobierno no ha encontrado el remedio para dar fin a esta situación.

Esto me lleva a preguntar ¿Acaso nosotros, como los vecinos del pasado, debemos volver a hacernos cargo de la seguridad?

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Powered by WordPress.com. Tema: Baskerville 2 por Anders Noren.

Subir ↑

A %d blogueros les gusta esto: