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Parras, en manos de la mediocridad y el egoísmo de un alcalde nefasto

Reunión en la que el alcalde Pérez acordó cobrar multas a la gente que ande en las calles.

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Por: Carlos Robledo.-

La triste realidad de Parras de la Fuente no se puede esconder ante los ojos de una sociedad que vive y siente a diario el dolor de vivir en un lugar donde la oscuridad impera cada noche y tienen que pagar en carne propia su pecado de haber elegido a un acalde que no es capaz de enfrentar su realidad, sino que solamente sabe echar culpas a sus antecesores para cubrir sus propios errores.

Es triste ver que, en Parras, sus habitantes tienen que pagar su incapacidad y, sobre todo, cargar a cuestas las culpas de no contar con los servicios básicos necesarios para enfrentar sus carencias y más grave aún, no poder darse cuenta que las debilidades de su gobernante son la soberbia, la arrogancia y la necedad por no querer atender las demandas de su pueblo, ese al que dice servir con amor y pasión.

Sin embargo, aún hay personas que, sin el menor recato, intentan defender lo indefendible, es decir, tratan de defender las acciones nefastas, indolentes e irresponsables de Ramiro Pérez Arciniega, quien se siente emperador, amo y señor de este pueblo mágico.

No obstante, tal título nobiliario le queda demasiado grande, pues es poco menos decir que el título de bufón es el que mejor le queda, ya que, sin decir menos por su mala forma de hacer política, hace reír hasta el más serio de los funcionarios estatales y nacionales que lo escuchan hablar de Parras y de su (pobre) desempeño como alcalde.

A 16 meses de haber recibido la estafeta como presidente municipal de Parras, quien, en un principio de manera por demás populista, y queriendo lucirse ante una sociedad cansada de mentiras y promesas falsas, quiso defender su nombramiento al subir a la azotea del templo del Santo Madero, para querer reparar la luz del monumento parrense, previamente dañado por ladrones de cobre.

Pero eso es pasado. A estas alturas, Pérez Arciniega, no es ni la más mínima copia de aquello que en un principio solía pregonar, ser un activista social, que reactivaría la economía de Parras atrayendo nuevas industrias y mejorando las vialidades, además de sacar adelante a un pueblo azotado por la inseguridad.

Lamentablemente, duele ver a Parras en medio de una oscuridad que opaca la belleza del pueblo, además duele ver las calles destrozadas, que al transitar por ellas es como si estuviéramos en medio de un camino vecinal que conduce a otro punto de un pequeño poblado en medio de la nada.

Lo único para lo que ha servido este mamarracho intento de presidente municipal es para desaparecer los recursos públicos del municipio y realizar obras de beneficio para los sectores donde habitan familiares, amigos y personas muy allegadas a sus más cercanos colaboradores además, de las calles y zonas en donde se encuentran ubicadas sus propiedades, aunque estas estén a punto de quedar en manos del Gobierno del Estado, tras estar en litigios por embargos precautorios ante la Secretaría de Finanzas.

Y lo último, aprovechar la contingencia de Salud para tratar de exprimirle al pueblo los pocos recursos que le quedan. Aduciendo que deben permanecer en sus casas, quiere multar a quien ande en la calle con un poco más de 800 pesos. ¡Vaya descaro!

Realmente es inadmisible que Parras de la Fuente tenga al interior de su presidencia municipal a un hombre falto de dignidad, que por mucho que quiera refrendar su cargo como alcalde solamente queda ante la sociedad parrense como un farsante, mediocre y falso redentor, que quiso sacar a Parras de un pozo, pero con sus actitudes nefastas y egoístas, solamente se ha encargado de hundirlo cada vez más.

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