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Por Héctor Barragán.-

Don José Ortega y Gasset fue un destacado escritor, periodista y filósofo español, que publicó la mayor parte de su obra en el primer tercio del Siglo XX.
Entre sus múltiples textos se refirió a los trabajadores del sector público de su país, Argentina y Alemania, por haber incursionado en los mismos y se resumen de la siguiente manera:
Los trabajadores españoles son sensibles al soborno, al modificar su voluntad y las disposiciones legales y administrativas, a cambio de dádivas en efectivo. Seguramente no todos, pero suficientes para desvirtuar en parte la elevada función de gobierno.
En tanto los franceses, en cambio, dejan de cumplir su deber, influidos por la sensibilidad, tienen un hondo sentido romántico y son sensibles.
Los argentinos a su vez, los observó distraídos, que las fallas en su desempeño se originaban en su carácter soñador y ambicioso. Ningún trabajo los satisface, porque están pensando y esperando un ascenso, desde una modesta posición hasta la siguiente, que acabaría en la presidencia de Argentina.
Por último los alemanes, por su parte, son insobornables, al dinero y los discursos. Cumplen estrictamente con su comisión y probablemente influyan en el resto de su pueblo, para ser industrioso, dedicado en extremo y riguroso en sus obligaciones.
Los nacionales seguramente se encuadran de alguna manera y por grupos indefinibles en todas las clasificaciones, con los resultados correspondientes para beneficio o perjuicio de los atendidos.
Y por supuesto que el resto de la población nacional se comporta de manera parecida a los ejemplos de su sector público, con algunas ventajas pero muchas desventajas. Y es de considerar que la cantidad de servidores públicos en este país es de varios millones y no pocos, de personas.
Probablemente el grupo o más importante es de los maestros, capacitados para la enseñanza, la instrucción y la siembra de valores y normas conductuales del país, a diferencia de los otros educadores, los padres y madres de familia, que por lo regular carecen de la preparación necesaria.
Entonces su influencia permea la sociedad entera, la iniciativa privada en su multitud de ramas y especialidades desde la promoción de empresas a la producción de todo tipo de satisfactores, de bienes y servicios de valor económico, manufactura, comercio, almacenaje, transporte.
Y en la labor desarrollada por la mayoría falta el gusto, la satisfacción del propio trabajo, que necesariamente hacen falta para que el esfuerzo sea altamente productivo y rendidor, sino que en los planos modestos el trabajador se sienta explotado, escatime tiempo e inteligencia a su tarea en tanto los mandos y niveles superiores desconfían de sus colaboradores y remuneran pobremente a su personal, quedándose con parte importante del producto del trabajo, con lo cual se da lujos y satisface gustos ofensivos y perjudiciales al mercado interno.
Esa indolencia tan lamentable, se aprecia lo mismo en una tienda que en una fábrica, un taller o en cualquier dependencia de gobierno, es decir, ese mal servicio cuando se tiene el derecho a todo lo contrario, como compensación al precio que se paga o al impulso que se cubre.
Existen casos explicables de otra forma, como la inseguridad pública, existente y sufrida desde hace mucho tiempo y que ante el incremento en el personal encargado de evitarla, desde el inicio de la actual administración federal, era de esperarse que se resolviera. Pero sucede que en gran parte, el personal adicional es nuevo, ajeno a la preparación y adiestramiento necesarios, que no se puede aportar a corto plazo, sino con trabajo persistente de preparación.
Además la tarea de depuración del cuerpo tiene que ser constante la vigilancia y las medidas correctivas y sanciones drásticas, además de los incentivos al mejor desempeño con estricta aplicación.
El reclutamiento de elementos de la Guardia Nacional tendrá que ser permanente y estricto respecto de la calidad y calificación de los aspirantes, para poder tener los resultados deseados.
Los informes sobre criminalidad nacional no son en absoluto satisfactorios, sino todo lo opuesto; los indicadores de antes de la formación de la Guardia Nacional no se han reducido sino que por el contrario, se han disparado, esto por supuesto que es inadmisible y deberá resolverse en un plazo muy corto.
Es posible que sea necesario hacer ajustes en la legislación, pero también en los procedimientos judiciales que probablemente, además de procurar la mejor coordinación con los cuerpos de vigilancia y policía, la simplificación de procedimientos y trámites para mejorar el sistema de justicia (que por cierto en opinión de especialistas, no lo hay todavía)
Y por supuesto que es preciso reconocer la existencia en el sector público de personal superfluo, que obstruye en vez de agilizar los procedimientos y el tiempo empleado en cada servicio o estudio, que encarece el costo de la administración, personal de cierta calificación que no es aprovechada pero serviría en otros menesteres.
También hay un excedente de dependencias con diversas denominaciones, que no prestan un servicio de interés básico, de las cuales se debe prescindir, para reforzar las áreas en que hace falta mejorar el desempeño, como derechos humanos hacia seguridad pública y justicia, acción electoral y erogaciones de la materia, hacia educación pública, como otro ejemplo.
Agricultura, ganadería, pesca, forestal, de oficinas burocráticas o financiamiento de acciones en campo y tecnificación o asesoría, en las diversas ramas.

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