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¿@TU_IMSS, DE VERAS?

BAILE Y COCHINO

Por Horacio Cárdenas.-

Ahora sí que podemos hundirnos lleno en el lugar común aquel de que puede hablarse con pleno derecho de un antes de la pandemia de coronavirus, y un después de la misma. El mismísimo vocero del COVID 19, el histriónico Dr. López Gatell lo ha dicho entre bromas y veras que no, lo más probable, en sus propias simplonas palabras, es que jamás volvamos a la normalidad aquella que conocimos, de ahora en adelante habrá lo que han dado en llamar en tono de vacilada “nueva normalidad”, de la que nadie, de visionario presidente de la República para arriba y para abajo, nadie tiene una idea medianamente clara de en qué pueda consistir, lo que sí, es que la anterior, aquella en la que vivíamos la mayoría sin pensar más que en lo inmediato, esa la vamos a extrañar.

Lo que es incuestionable es que la irrupción de la pandemia ha venido a quitarnos las caretas a muchos, entre ellos los gobiernos y las instituciones, revelándonos algunas cosillas, pecadillos y actitudes, que quisiéramos poder haber seguido sin conocerlas, y no es que fuéramos ingenuos del todo, pero la misma realidad imponía que pudiéramos voltear la cara como si no fuera cierto. Desde un gobierno que siempre dijo que lo que le importaba era la gente, que le daba prioridad a los pobres, que las cosas habían cambiado al grado de que ahora había que preguntarse ¿qué hacer con los ricos?, pues esa misma administración fue capaz de develar su verdadero ser, enseñar el cobre como dice la raza, cuando dijo que la pandemia le venía como anillo al dedo a la Cuarta Transformación… así con sus millones de desempleados (nadie cree que sean los 500 mil que dice la secretaria del trabajo, ni el millón que reconoce que se perderá el presidente?, sus decenas o cientos de miles de afectados, sus miles de muertos por COVID 19 o por cualquier otra enfermedad desatada por este en el cuerpo, pero que hipócrita y políticamente se niegan a aceptar, con todas estas tragedias nacionales, familiares e individuales, le viene como anillo al dedo en su propaganda de grandísimos logros.

Pero eso es en lo general, lo que la gente todavía puede pasar por alto, perdonar y olvidar si cada quien así lo desea, lo que no es lo que ocurre en lo institucional, y allí es donde hay demasiado que reclamar a una institución que quizá nunca estuvo bien… pero que se ha revelado en toda su crudeza como un enemigo de la salud y de la vida de las personas a las que es su misión atender y, disculpando la palabra un tanto teatral, salvar. Nos estamos refiriendo por supuesto al Instituto Mexicano del Seguro Social, probablemente la entidad más importante de todo el sector salud, por encima tal vez de la propia Secretaría del ramo, y por supuesto del ISSSTE, y ya cuando esté en pleno empleo, se dará un ¿Quién vive? con el bodrio que será el INSABI, que por lo pronto no está haciendo otra cosa que quedar en el más abyecto ridículo.

Decisiones presidenciales, esa es la única explicación que se puede dar a que en un de repente, el IMSS se haya colocado como la institución a cargo del combate de la pandemia de coronavirus en México. Funcionalmente le correspondería a la secretaría de Salud, con capacidad y autoridad para movilizar cuanto recurso fuera necesario para estructurar y operar una estrategia efectiva, ¿pero el IMMS?, lo del seguro es atender a la población derechohabiente, esencialmente gente que trabaja y cotiza para recibir esa atención, por extensión, también sus dependientes, sus familiares, inscritos, ¿pero qué capacidad, otra vez la palabra, estratégica tiene el IMSS para atender una epidemia, una pandemia?, en nuestra opinión, ninguna, no que un médico, miles de médicos que laboran en el seguro no tengan el “ojo clínico” que pueda diagnosticar, prescribir y aplicar el tratamiento que salve una o muchas vidas, pero la función de planeación y ejecución a gran escala, esa no la tiene el IMSS.

Peor se la cuento, el propio presidente de la República, que se recarga encajosamente en el Seguro Social, llevándolo más allá de su nivel de incompetencia, es el mismo que toma la decisión de descabezarlo… e imponer a la Secretaría de la Defensa Nacional como la responsable de la operatividad del esfuerzo público contra el COVID 19, específicamente le asigna al Ejército hacerse cargo de los rebautizados Hospitales COVID 19, como el corrido, sin saber cómo ni cuando, personal del Servicio de Sanidad se ve a cargo de hospitales civiles, como si el Eje tuviera administradores de hospitales para todos. Una estrategia errada a todas luces, ¿Qué se haga cargo el Seguro?, claro, que se crezcan a la tarea, ¿pero ponerle jefes del Ejército…? Eso desmotiva a quien sea, y a las pruebas nos remitimos. Contra lo que presuma el gobierno federal, México tiene uno de los índices de mortalidad por coronavirus más altos del mundo, que debe ser mucho más, porque sistemáticamente se ha opuesto a hacer pruebas a vivos y muertos. Nada más para que nos demos una idea vergonzosa, mientras que en Coahuila el índice de mortalidad anda por el 7.5%, en México por momentos supera el 12.5%… ah, pero presumen que estamos mejor que quien sabe qué país con nombre raro e impronunciable para quienes no saben inglés.

Regresando al IMSS, aquí en nuestro estado, ¿para qué ir más lejos? La verdad es que no sabemos ni por donde comenzar, pero restrinjámonos a lo del coronavirus, lo de los niños con cáncer, lo de la negligencia médica, lo de la posposición de cirugías urgentes, todo eso dejémoslo para mejores tiempos, para la nueva normalidad, no lo del virus de moda: eso de las manifestaciones del personal de la propia institución, médicos, enfermeros, sanitarios, son una muestra de que hay demasiado de podrido en el Seguro, podredumbre que no salía a relucir porque de alguna manera entre el personal y la administración se cubrían las espaldas, pero este pacto ya no aguantó más: si los burócratas se dedican a protegerse entre ellos, y literalmente dejan morir solos a los que están en contacto directo con los infectados o con pacientes de quienes se sospecha la infección, eso rompe cualquier pacto que pudiera haber existido antes.

¿Que no les dan mascarillas, sino viles cubrebocas?, ¿Qué no les proporcionan guantes, más que los de uso industrial o doméstico?, ¿Qué las batas que les proporcionan son tan transparentes al paso del virus como el de aquella enfermera rusa que apareció en redes sociales?, ¿Qué ante la ausencia de personal suficiente, están echando mano hasta de dentistas para intubar a los pacientes internos?, estamos hablando de lo que en las películas norteamericanas llaman “más allá de la llamada del deber”, nada más que todo tiene un límite, y este lo han sobrepasado los administradores y políticos metidos a administradores del sector salud con creces.

¿Qué le pareció lo de la semana pasada, en que una anestesióloga fue despedida sin contemplaciones, luego de que se le acusó de robarse el Fentanil, droga de moda más perniciosa que la heroína?, todo para que saliera el peine de que el verdadero culpable es el subdirector médico de la Clínica 2, el mismo fulano acusado de acoso sexual e intento de violación… Saltillo lo vivió el domingo en carne propia, una manifestación de médicos y enfermeras exigiendo la reinstalación de la dotora despedida y más importante, que al que corran, investiguen y metan al bote por tráfico de drogas, robo y lo que resulte, es al burócrata que tiene una ética de tablajero, o peor. Ese es el IMSS, ese que en redes sociales presume de ser @tu_imss, diosito nos agarre confesados, antes de caer en sus garras.

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