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El cosmético Homero Flores Mier

Por: J. Alfredo Reyes

Jesús Homero Flores Mier, Fiscal Anticorrupción de Coahuila, es un auténtico cosmetólogo, un maestro en el arte de aplicar mascarillas y, seguramente, por esa gran habilidad, hoy sería el CEO de empresas como L’Oréal o la Avon, pues los años que lleva al frente de esa fiscalía de la belleza lo han convertido en un experto en maquillajes, en el arduo trabajo de lograr la apariencia fresca, limpia y saludable de lo viejo, lo chueco y lo podrido.

Y lo mismo podemos decir del Sistema Anticorrupción de Coahuila en su conjunto, un mamotreto cosmético que ya no puede seguir cubriendo con mascarillas la carroña de la corrupción.

Y es que el trabajo del sistema contra la corrupción ha tenido resultados magros en nuestra entidad. Casi nulos podríamos decir. Desde su creación en el año 2017, esa instancia ha estado colmada de indefinición, incertidumbre y, sobre todo, tortuguismo.

En la fiscalía de don Homero Flores las carpetas de investigación se acumulan y brincan los años apostándole al olvido, que es el primer paso hacia la impunidad. Pocos son los casos que han sido consignados a los jueces y muy escasos los procesados y sentenciados y, por supuesto, ningún pez gordo en prisión.

Asimismo cabe destacar que en esa fiscalía tienen muletillas para contestar a los cuestionamientos: “Aquí lo que importa es la calidad de la investigación, no la cantidad”, dicen los muy cínicos.

Hace más de un año en este espacio publicamos un artículo titulado “La farsa anticorrupción” donde señalamos que el sistema, por sus nulos resultados, sería un rotundo fracaso.

Y no sólo eso, sino que la mentada fiscalía iba a servir más para garantizar impunidad a los ladrones que para incautarles lo robado.

¿Y cual es el mejor método para propiciar la prescripción de los delitos? El tortuguismo de don Homero Flores Mier, por supuesto.

Habrá que darles un curso intensivo de derecho comparado a todos los involucrados en el Sistema Estatal Anticorrupción (SAE), para que puedan apreciar las diferencias entre otros sistemas jurídicos exitosos y el de los rendimientos decrecientes como es el de Coahuila donde el fiscal, don Homero, es puro maquillaje.

¿Por qué avanzan los casos contra ex rectores universitarios corruptos de otras entidades y aquí no? Si comparamos nuestro plomizo sistema con el de Chihuahua vamos a descubrir una abismal diferencia: Allá los encarcelados abundan y son ex funcionarios de obras públicas, educación, finanzas y salud. Una razia que ya alcanzó al ex auditor superior del estado, Manuel Esparza Flores y al ex gobernador César Duarte. Bueno, hasta una trémula “Coneja” de Coahuila fue a dar con sus huesos a la cárcel.

Aquí en Coahuila hay un ex rector de la UAdeC que debería estar preso por enriquecimiento ilegal. También un ex tesorero monolito de la corrupción. Par de cuñados caradura que la gente decente del Campestre acepta en su círculo social.

Y los más cuestionables son los miembros del Consejo de Participación Ciudadana del SEA que no encauzan, no cuestionan y nomás no exigen el cumplimiento de los objetivos del sistema. Ciudadanos maiceados e inútiles. Ni siquiera han insinuado que el fiscal don Jesús Homero Flores Mier es un auténtico cosmetólogo. El rey de la pachorra burocrática.

No hay confianza en la justicia

No esperamos del sistema anticorrupción ni del poder judicial otra cosa que no sea procuración e impartición de justicia que nos lleven al restablecimiento del Estado de derecho y al imperio de la ley, que son las condiciones necesarias para recuperar la confianza perdida, el clima de moralidad y respeto de una sociedad dañada y abusada por décadas de políticos corruptos, venales e impunes hasta el hartazgo ¡Ya queremos verlos en la cárcel!

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