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Una elección como ninguna

BAILE Y COCHINO

Por Horacio Cárdenas.-

El domingo hay elecciones, acompañadas, según la tan mexicana y democrática tradición, con su correspondiente ley seca. A como somos, a como hemos sido durante las últimas décadas, por no decir desde que México es México, nos duele más la abstinencia etílica forzada, que el interés que nos despierta la renovación de nuestra forma de gobierno, en este caso concreto, en la elección de los nuevos diputados al congreso del estado de Coahuila.

La elección del domingo tiene todas las desventajas que podríamos imaginar, algunas recurrentes, y otras totalmente nuevas, que la hacen todavía menos atractiva que otros comicios celebrados en los últimos tiempos. De por sí que pocas cosas hay más desangeladas en la escena política de los estados, que una elección intermedia. La importante a nivel estatal, es por supuesto la elección de gobernador, pero para eso habrá que esperar otros tres años, si es que sobrevivimos a la pandemia de coronavirus, a la sindemia, término que aprendimos esta semana y que los científicos dicen que es cuando una epidemia se combina con otras epidemias, para crear la madre de todas las pandemias, o a cualquier otra causa que nos corte nuestras republicanas ganas de participar en la democracia.

Pero bueno, dentro de todo hay o había elecciones intermedias interesantes, y otras que de puro aburrimiento invitan a poner pretexto, el que sea, con tal de no ir a votar. Cuando las elecciones intermedias coincidían con la elección de presidentes municipales, pues por supuesto que arrastraban más gente a las urnas, después de todo, el alcalde es la autoridad política más cercana del pueblo, y a este le gusta por lo menos conocer a quien le va uno a poder reclamar lo que sea, baches, inseguridad, que no pasa el camión de la basura, que las luminarias no prenden, lo que sea. Entonces sí, la gente va y vota por su candidato a alcalde, y ya metido en la casilla con las debidas medidas sanitarias, pues de pasada sufraga por los aspirantes a vegetar como legisladores por tres años, o más sí es que andan tras una reelección, ya ve que ahora se pueden esas cosas tan modernas.

¿Pero una elección intermedia donde no hay elección federal, ni de alcaldes?, la experiencia de otros estados, y la de aquí misma de Coahuila es que una proporción bastante menguada de votantes es la que se acerca a las casillas, las cuales sufren incluso para integrar la mesa completa, y están a la pepena de algún ciudadano incauto que se haya acercado a cumplir sus obligaciones cívicas temprano, para pronto lo levan, lo reclutan y lo habilitan como funcionario de casilla sin deberla ni temerla.

Pero bueno, eso era en tiempos normales, y los que estamos viviendo en este 2020 son lo que sea, menos tiempos normales, por no decir que la cosa está del puritito cocol. A tal grado se han alterado las cosas, ¿qué necesidad tiene uno de recordarle al lector lo que ha vivido en carne propia?, que durante varios meses ni siquiera teníamos la certeza de que fuera de veras a haber elecciones. Poniendo como pretexto las posibilidades de contagio, los partidos políticos representados en el Instituto Electoral de Coahuila de plano plantearon la posibilidad de suspender la elección, quede claro que no fueron todos, más bien aquellos que tenían y siguen teniendo pocas posibilidades de hacer un buen papel en la elección, estos fueron los que pujaron para cancelar el proceso electoral, en una situación déjese lo inédita, una que sentaría precedente a nivel nacional, de que por el pretexto que sea, se puede alterar el calendario republicano, siendo el punto crítico, que por cierto nunca llegó a discutirse seriamente en el IEC, si no se eligen nuevos diputados al congreso del estado ¿Quién funge como diputado?, ¿los que están, los suplentes, nadie?, las cosas han cambiado desde que se dio para adelante con el proceso electoral, pero aun con la posibilidad de que se registre un pico en el número de infecciones por coronavirus, era mejor correr el riesgo, ese riesgo, que otro de orden político de consecuencias imprevisibles.

Otra de las cosas que hace distinta esta elección de otras precedentes es el hecho significativo de que, como nunca antes, la gran mayoría de los ciudadanos no tiene ni la más remota idea de quienes son los candidatos de los partidos, es más, no sabe ni cuantos partidos están en contienda, y si a esas vamos, cuales son los candidatos que juegan por su distrito.

Es cierto, la pandemia impuso condiciones especiales, que entre los partidos que estaban embroncados, como el caso de MORENA, los que no traen nada en el buche, como este, aquel y el de más allá, y que el coronavirus les había dado cierta confianza de que no les pedirían la tarea de una campaña bien organizada, que los candidatos le tuvieron miedo a contagiarse, y que no tenían muchas ganas de gastar suela recorriendo su distrito, la triste realidad es que los electores, los ciudadanos en general no saben quiénes son los que contienden por su voto, y no es mentira lo de que no sabe la gente a qué distrito pertenece, antes cuando menos, cuando se permitía pintar bardas, veía uno el logo de un partido, el nombre del aspirante, alguna frase hecha y pegajosa, y la leyenda candidato a diputado por el distrito fulano, ahora ni eso.

Fueron pocos los candidatos que recorrieron su distrito, todavía menos los que mandaron a sus colaboradores y simpatizantes a entregar folletos o trípticos informativos de su calidad moral, su experiencia y su programa de actividad legislativa, y sí, alguien podrá alegar que las campañas políticas “se mudaron” a las redes sociales… sí, tal vez, pero los ciudadanos no. Medio que se organizaron debates, medio que se hicieron campañas en redes, pero estas que normalmente son el refugio de cada quien para aislarse de la realidad circundante, demostraron ser bastante impermeable al asalto de los políticos coahuilenses que quieren un hueso en el poder legislativo.

Más o menos así es como llegamos al 18 de octubre, con retraso para la elección de diputados locales, entre la abulia de la elección intermedia, el prospecto de ley seca, el miedo al contagio, el desconocimiento de los candidatos y sus propuestas, y todavía faltaba la cereza del pastel: el Instituto Electoral de Coahuila acaba de anunciar que no se le negará la posibilidad de sufragar a la persona que acuda a la casilla sin portar cubrebocas… valiente acuerdo, según nosotros el problema era exactamente el opuesto, que por traer la cara tapada los funcionarios de casilla y los representantes de partido no iban a estar en condiciones de verificar que la persona que porta la credencial de elector es la misma que está en la fotografía, tema de incontables discusiones en el instituto electoral y de miles de desaguisados entre funcionarios de casilla con exceso de celo, y ciudadanos que no se parecen a su foto.

Total que la elección pinta para poco concurrida, para pocas sorpresas en los resultados, para montón de problemas logísticos y operativos, ¿pero qué le vamos a hacer?, es la democracia, o seguir dando pasos hacia el totalitarismo, que no se le desea ni al peor enemigo.

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