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COAHUILA Y EL MILAGRO SOCIAL DE LÓPEZ OBRADOR

BAILE Y COCHINO…

Por Horacio Cárdenas.-

Miles de obreros de AHMSA salen a las calles a defender su fuente de empleo. AMLO está decidido a cerrarla.

Presume de ser completamente diferente de sus predecesores, de no tener ningún punto de contacto ni en lo ideológico, ni en lo intelectual, ni en lo político,  mucho menos en lo ético y en lo moral, y sin embargo… a la hora de los discursos, de los informes y de la contabilidad de la balanza de pagos, Andrés Manuel López Obrador no se diferencia en nada de Felipe Calderón, Enrique Peña Nieto, Vicente Fox Quesada o Carlos Salinas de Gortari.

¿De qué estamos hablando?, ah, pues del tema de las divisas, usted sabe, de las monedas y valores fuertes provenientes de otros países, que luego naciones con economía tembeleque como México, utilizan para apuntalar sus tristes finanzas. ¿Cómo es que llegan esas divisas?, pues lo más adecuado sería que llegaran a través del intercambio comercial: vendemos en el exterior productos fabricados en México, nos los pagan en dólares, en euros, en riminis, y eso va constituyendo las reservas nacionales.

Otra manera de hacerse de divisas, que dicho con todas sus letras es la favorita de los gobiernos de este país desde hacer varios sexenios, es el de la inversión extranjera directa, empresas de otros países o multinacionales traen dinero para establecer plantas fabriles, entidades prestadoras de servicios, cada cual conforme a su nicho de especialidad, el dinero que invierten se cambia a moneda nacional, se adquiere toda clase de productos, y esto activa la economía de las regiones en donde se instalan; y finalmente está el rubro de las remesas, que desde nuestro punto de vista, debería ser tenido como una de las más abyectas vergüenzas nacionales, y que sin embargo para los políticos priístas, panistas y morenistas, resulta que es todo lo contrario, un orgullo, o como lo manifestó el presidente López Obrador en ocasión de su segundo informe de gobierno, es nada  más y nada  menos, que un milagro social.

De todas las cosas grandilocuentes, exageradas, espectaculares con las que el presidente suele recetarnos en sus conferencias mañaneras y luego en sus eventos a lo largo del día y en fines de semana, este se nos antoja que es el más sorprendente de todos, el considerar lo que es la más grande tragedia nacional, que afecta personas, familias y comunidades enteras hasta dislocarlas, lo interpreta como un gesto de solidaridad, de humanidad, de nacionalismo de parte de los mexicanos que abandonan su tierra para ir a buscar una forma de vida en otro país.

Él, que siempre dice que la familia es el  máximo valor de la sociedad, lo que más le interesa a su gobierno, resulta que es lo primero que se quebranta cuando el paisano  migrante se va a la aventura, de la cual lo mínimo que se puede decir, son los riesgos que corre en el viaje, luego los peligros que enfrenta al violar la ley norteamericana, eso antes de buscar y encontrar un puesto de trabajo. Todos esos riesgos son para el presidente, si acaso, algo digno de encomio, y lo que tanto le encanta a él, de homenaje.

Lo que los presidentes anteriores y el actual se han negado a ver, es que si la gente se va, es porque aquí no encontraron el empleo, la remuneración a la altura de sus necesidades o sus expectativas.

Sí, habrá quienes lo hagan por aventura, pero las personas con la cabeza  más fría, lo hacen para obtener un ingreso mayor que aquel al que puedan aspirar en su lugar de origen. Ese arrancarse de su hogar, de su familia, es doloroso en la mayoría de los casos, tan es así, que el vínculo no se rompe totalmente, los paisanos regresan cada vez que pueden como visitantes, y cada vez que pueden, a veces casi religiosamente, envían dinero para el sostenimiento de sus familiares que quedaron atrás.

Desde nuestro punto de vista, que los gobiernos quieran lucrar del dolor ajeno, del trabajo ajeno, de su ineficiencia para crear una economía funcional en todas las regiones del país, es una muestra inequívoca de lo mercenarios que pueden llegar a ser los políticos mexicanos.

Que sí, el presidente López Obrador tuvo razón en decir que los paisanos, el dinero que mandan como remesas, salvaron la economía del país, y por extensión al país mismo. Sin esos treinta y tantos mil millones de dólares que los ciudadanos mexicanos en el exterior remitieron a sus familias, en promedio según los otros datos presidenciales, 350 dólares al mes, el país hubiera sufrido una crisis económica mucho mayor que la que estamos viviendo.

Por eso está tan feliz, feliz, feliz el presidente, con la infelicidad de cientos de miles o millones de familias mexicanas segmentadas por la necesidad de ganarse la vida.

Y bueno, ya que el mandatario se ocupa de manera tan amable de los migrantes, sería bueno que echara un ojo al papel que ha tenido su gobierno en la generación de más migrantes forzados. Concretamente hablando de la actitud asumida por la administración pública federal para con las regiones Carbonífera y Centro de Coahuila, ¿Cuántos migrantes  habrá? Sí, porque a lo mejor con esa mentalidad burocrática, las dependencias de gobierno responsables de la no compra de carbón a los productores, la falta de apoyo a la actividad siderúrgica a cargo de Altos Hornos de México, pero nosotros a nivel de pueblo sí podemos decir que si un minero, si un obrero, si un chofer, o cualquier otro ciudadano perdió su empleo o no pudo encontrar un trabajo, la opción que más tiene a la mano es la migración.

A que  más que la verdad, Coahuila por su ubicación geográfica, por su historia compartida con el sur de los Estados Unidos, por las familias que se han asentado por décadas y hasta siglos de ambos lados de la frontera, nuestro estado es uno de los más grandes expulsores de migrantes, eso en tiempos normales, y en momentos difíciles como el actual, todavía más.

Viene a resultar que con la pazguatería con la que la Comisión Federal de Electricidad para comprar el carbón, con la intención revanchista del presidente hacia los propietarios de AHMSA, llevándose entre las patas a los obreros y a quienes dependen de la derrama económica, son elementos que contribuyen al milagro social que tanto ensalzó el mandatario en su informe. Nada como la gente que puede ver las cosas buenas en medio de las tragedias.

¿Qué es lo que nos cabe esperar?, nos da verdadero terror pensarlo. Si en la mentalidad de la Cuarta Transformación el mejor negocio para hacerse de dinero, es no hacer absolutamente nada, y al contrario, impedir que los que quieran trabajar aquí lo hagan ¿qué prefiere la 4T recibir impuestos, pocos porque los sueldos son malos, o recibir importantes remesas, además en monedas fuertes?  Pues sí, ese es el milagro de gobierno que tiene México, por los siguientes cuatro años.

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