fbpx

Lo Difícil del Perdón

NOTICIAS DIVERSAS…

Por Héctor Barragán.-

No faltan sino al contrario, los críticos del Presidente Nacional entre su actitud y constante propaganda por inclinarse por el perdón, seguramente por considerarlo utópico. Y esto por la experiencia personal egoísta, sin ánimo de criticar, por olvidar luego de perdonar las ofensas, inclusive las de menor importancia.

Pero en el fondo tienen razón quienes consideran su cruzada inútil, infructuosa, además de que corresponde a personas relacionadas con la moral, la religión, el fomentar el amor al prójimo, el respeto a sí propios, para lograr el respeto y la consideración a los demás.

Pero en sentido contrario, cualquier esfuerzo por elevar la calidad moral, el contenido ético de cada persona, es algo sumamente importante y el menor avance iría en beneficio de la humanidad, por menos que logre influir solamente en alguna familia, y un pequeño grupo de personas.

Algo semejante a lo que se busca con el cubrebocas y el lavado de manos frecuente y la distancia razonable o sana. Si te cuidas, lo hace con otros y viceversa.

También se trata de comenzar por lo sencillo, para seguir con asuntos más difíciles. Porque perdonar una deuda de poco dinero, lejos de considerarlo un abuso, una falta de respeto, es algo de reducida significación y en realidad no cuesta nada. Pero algo mayor significa por el contrario un daño y supone mala fe de parte del conocido al que se le ofreció confianza, por supuesto tratándose de una relación benévola, de buena voluntad, sin intereses ni documentos, por lo cual no hay la posibilidad de hacer intervenir a gente extraña en la restitución de la cantidad suministrada.

Cuando se trata de sustracción de dinero público es totalmente diferente, porque esos recursos no son de nadie o bien son de todos y en este caso procede la exigencia de la devolución, más el importe de los daños causados a la comunidad. Pero como tal exigencia implica costos y tiempo, se cuidará de tramitar principalmente los montos importantes para que no se grave de más el recurso de la gente y los pequeños hurtos o desviaciones, limitarlos a amonestaciones que consten en el expediente, para evitar que se tornen en actitudes similares pero de más cuantía. En este tipo de asuntos parece que no procede de manera alguna la bondad, el perdón.

La violencia hacia la mujer, los menores de edad y personas débiles, por las razones que sean, no se justifican en caso alguno aunque se trate de deficiencias mentales, de carácter, de cobardía, temor, celos, reparación de ofensas o insultos. Dependiendo de la gravedad del daño causado, estará la facilidad de perdonar y hasta olvidar, pero de repetirse la acción, la autoridad tendrá que tomar medidas coercitivas para evitar la repetición y en los daños irreparables por supuesto que la autoridad, en nombre y para bien de la colectividad tendrá que intervenir más o menos drásticamente.

Los homicidios es algo demasiado grave, porque no hay medio de reparación y los castigos de la parte oficial serán obligatorios y tan severos cuanto sea el dolo, de haberlo o la irresponsabilidad y los agravantes, así como los agentes que los propician como el alcohol y otras drogas.

Esta cuestión de los homicidios deberá resolverse, con previsión, educación, sanciones severas, pero con medidas de prevención, investigación y tramitación administrativa y legal ágil, efectiva, porque es vergonzoso y lamentable que no se resuelva ni el 1% de los hechos delictivos ocurridos, que se elevan a mucho más de 40 miles por año.

La extorsión, el secuestro, los asaltos y otros medio de quitar a los demás el fruto de su trabajo, son actividades en contra de la sociedad entera, que inhiben, reducen la actividad colectiva por lo que ocasionan importantes perjuicios. Están por supuesto que están prohibidos en los códigos penales, pero como otros renglones, quedan por debajo en gran parte los delitos castigados que los operados, ya que los registrados son en su mayoría relativamente pocos. Ante la experiencia de pérdidas de tiempo, trámites engorrosos y en fin, gastos inútiles en su mayor parte.

La especulación comercial compensa aceleradamente los aumentos salariales propiciados por el Presidente de la República y aparentemente avalados por los directivos de las cámaras industriales y comerciales. Los aumentos al salario mínimo, muy considerables como la duplicación y la próxima, en unos cuantos meses será absorbida por el aumento en los precios observado semanalmente.

Es un sofisma, un engaño el dicho de que casi nadie percibe ese salario, pero encima de él es que se aumentan los demás medios de retribuir a los trabajadores. Pero se considera difícil que la guía ética logre moderar la ambición de la gente de la empresa cuando se trata de hacer pagos a sus colaboradores de manera que ellos y los consumidores en general vean que se respeta el valor del dinero que perciben.

El hecho real es que el valor de la moneda mexicana se deteriora constantemente, lo cual se percibe semanalmente en el costo de su despensa, en la mayoría de sus pagos periódicos, en el valor del peso frente al dólar (solo como referencia, ya que no es usual manejarse con esa moneda), en el recuerdo de monedas que hace años dejaron de circular, en la disminución de la calidad de sus materiales, lo mismo el cobre que la plata)

Dejar de tener resentimiento contra los comerciantes parece más sencillo que otros casos más personales, pero no se puede ignorar de ninguna manera. Los ingresos van quedando muy abajo de su capacidad de pagar la despensa, la renta, los combustibles, los transportes y se van olvidando por supuesto las diversiones, cada vez más caras.

Volver a ser bondadosos con los agentes policiacos y empleados públicos, será dificultoso, llevará tiempo, cuando se recupere la seguridad en las casas, en las calles, en los bancos, en carreteras, no en los negocios. Pero será una muestra del avance en el dominio de los valores éticos, que permitan en temen te pregona el Presidente de la República con su prédica de anticorrupción.

Dentro de la cual, aunque no lo declare especialmente estará no solamente eliminar los sobornos, sino trabajar de menos en los empleos públicos, ser más eficientes, ser honrados en la calidad de los servicios prestados-trabajar duro y con alta capacidad-no cobrar de más sobre sus sueldos ni al gobierno ni a particulares, no tomar materiales ni servicios que son para el pueblo y mil variantes más.

De modo que el policía sea cuidadoso y estricto y luego los jueces de barandilla, los calificadores, los ministerios públicos y que nadie, nadie, reciba más sueldo que el Presidente Nacional, si no trabaja lo mismo, igual tiempo, con esfuerzo y calidad, atendiendo a personas, dando a la publicidad con claridad y precisión el resumen de sus actividades y manejo de fondos económicos y ser honestos, atentos, veraces, austeros como recomendaba Don Benito Juárez García.

Podrían y deberían ser coadyuvantes a la reducción de los gastos gubernamentales para no ser tan gravosos al presupuesto y coadyuvantes también a la reducción de la deuda nacional, extranjero e in tema, cuyo servicio (servicio de la deuda es el costo de intereses,  comisiones y amortización) que impide al gobierno realizar actividades importantes por falta de dinero.

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Powered by WordPress.com. Tema: Baskerville 2 por Anders Noren.

Subir ↑

A %d blogueros les gusta esto: