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¡Eureka! ¿Y luego?

BAILE Y COCHINO…

Por Horacio Cárdenas.-

Los integrantes de la Alianza Federalista al fin lograron doblegar en algo al Presidente López Obrador.

Vaya, pues al parecer y hasta que no se echen para atrás, el presidente de la República Andrés Manuel López Obrador finalmente autorizó, graciosamente como suele hacerlo todo él, que las entidades federativas y empresas privadas puedan adquirir vacunas contra el COVID19, las primeras para aplicarlas a la población de sus respectivos estados, y las segundas, para comercializarlas a su conveniencia.

¿Qué pasó exactamente para que un presidente, quien se ha definido a sí mismo como muy necio, como muy terco, finalmente diera atrás a una parte que parecía inquebrantable de la política del régimen, de que el gobierno, y no cualquier sección del gobierno, sino el poder ejecutivo federal, se arrogaba la función de adquirir, aplicar, y en general, todo lo relacionado a la atención de la pandemia de coronavirus que tiene asolado al planeta y en particular a México, en el territorio nacional y para la población mexicana?

Todavía el rock star de la epidemiología, el Dr. Hugo López Gatell, el día anterior, había repetido lo que había dicho hasta el cansancio, que no iba a permitirse a ningún gobierno estatal la compra de vacunas en el exterior, como si el gobierno federal pudiera poner esa clase de candados a la relación estrictamente comercial entre un cliente y un fabricante, proveedor o distribuidor, como si en este mundo no hubiera mercado negro de cuanta cosa alguien pueda querer comprar, siempre habrá alguien que se lo venda, por una comisión de un porcentaje que haga llevadero cualquier riesgo.

La diferencia de la declaración del jueves de Gatell de las de todos los días, es que se puso filósofo, específicamente dijo que no se podía permitir la adquisición de  vacunas por los estados, porque eso convertiría en anárquica a la sociedad mexicana…

¿México anárquico?, ahora sí que se barrió el Dr. Gatell, porque si hay un país, un pueblo, bueno y sabio por lo demás, pero que además sea anarquista, ese es México, el lugar sin ley por excelencia. Aquella definición que hiciera el departamento de estado norteamericano en  la época de Felipe Calderón, de que México era un estado fallido, es solo una manera diplomática, política, no demasiado ofensiva, de decir lo que nosotros que vivimos aquí, sabemos desde siempre, vivir en México es vivir en tierra de nadie.

En aquellos años de lo que hablaba en gobierno estadounidense  era de que había cientos de municipios en los que prácticamente no había la presencia de gobierno, entienda por eso seguridad pública, servicios públicos, ni siquiera dejaban entrar a los encuestadores del INEGI, ni personal de ninguna dependencia de gobierno, suponiendo que alguien quisiera ir a esos sitios, quien sabe si ahora dejen entrar a los siervos de la nación, la avanzada política de la cuarta transformación en busca de la perpetuación de MORENA y el lopezobradorismo en el poder.

Del sexenio de Calderón al actual las cosas no han cambiado mucho que digamos, o sí, pero para peor. En los dos sexenios anteriores, con toda la miseria gubernamental que sabíamos que había, pero había un montón de dependencias de gobierno con presupuesto, personal, recurso y finalmente algo de presencia en todo el territorio, ¿ahora? Con el cuento de que la burocracia era intrínsecamente corrupta, dilapidadora de recursos económicos, e ineficiente a decir ya no, esa presencia prácticamente desapareció: a los burócratas los corrieron, los vehículos se están pudriendo en corralones, las funciones se dejaron de hacer, y si antes el gobierno no se notaba, ahora no existe para nada, o bueno sí, si usted considera como gobierno las conferencias de prensa mañaneras del presidente López Obrador, pero es al gusto de cada quien. Así que, un país en anarquía lo tiene usted con asomarse a la puerta de su casa.

Pero regresando a lo de la autorización que el gobierno federal hace ahora para que los gobernadores puedan comprar vacunas para su gente, este hecho tiene diversas lecturas: primero que nada que el presidente López Obrador se decidió a voltear la espalda a la “opinión experta” de su epidemiólogo de cabecera, el Dr. Gatell, quien todavía a estas horas no se ha de poder reponer del desprecio a su ciencia y sapiencia; segundo, que a lo mejor alguien cercano al presidente, alguien a quien sí le presta oído y le hace caso, le dijo oiga patrón, no nos vamos a dar abasto, mejor déjese ayudar por los gobernadores, las empresas y las organizaciones de la sociedad civil que se pelan por ayudar con la vacunación, y si además ellos ponen la feria, pues qué mejor.

La verdad no creemos que, aun estando de visita en territorio del Bronco, López Obrador se haya sentido obligado a un gesto de esa clase, nunca lo ha hecho con los mandatarios de los estados que visita. Tampoco creemos que estando él en Monterrey y celebrándose en Saltillo la reunión de la Alianza Federalista, le haya hecho un guiño a los gobernadores que tenían eso como primer punto en su agenda, exigir a la presidencia ceder en esa política necia de querer tener todas las canicas en su bolsillo.

Ahora que, al más puro estilo anarquista de la 4T, el mensaje del presidente fue a cual más de rebuscado y hasta equivocado: instruir al secretario de salud, no al subsecretario Gatell, a que emitiera una comunicación autorizando a los estados y empresas… ¿cómo que una comunicación? Una orden, un acuerdo, un decreto, ¿pero una comunicación?, nada más informal para atender un asunto de tal magnitud.

Y llegamos a lo más importante de todo: ¿y la lana apá?, sí porque todavía el lunes el secretario de Hacienda Arturo Herrera dijo que el gobierno, bueno su dependencia, tenía disponibles nada más y nada menos que cuatro mil millones de dólares, ochenta mil millones de pesos, para la compra de vacunas contra el COVID 19, lo cual no dejó de tranquilizarnos, porque el presidente cada día que se refería al tema daba cifras distintas, diferentes de las que traía su carnal Ebrard, ahora por lo menos el que declaraba era el señor de los dineros.

Si el gobierno de México ya no estará comprando todas las vacunas que había dicho que compraría, y serán los estados quienes lo hagan, lo mínimo en lo que podría pensarse es en un ten, allí está la lana que te toca, para vacunar a toda tu población, y ahora sí, búscale al proveedor que más te convenza.

Pero… a como están las cosas, nos estamos imaginando que el gobierno federal está rindiendo la función, pero no los recursos para realizarla, y allí es donde los gobiernos estatales, a esos a los que ha golpeado con recortes presupuestales, a los que se ha negado a resarcirles el dinero que han invertido en la atención de la pandemia que le corresponde a la federación, ahora tendrán que pagar las vacunas que compren, presionando más todavía sus agotadas finanzas. Sí, ahorita estamos gritando Eureka, le ganamos a AMLO, ¿y luego cómo le vamos a hacer para comprarlas y pagarlas?

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