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La última Guadaniada

BAILE Y COCHINO

Por Horacio Cárdenas.-

Encorajinado se veía Armando Guadiana Tijerina en el evento en el que, arropado por la dirigencia estatal del partido del Movimiento de Regeneración Nacional, MORENA, formalizó su registro como candidato a la presidencia municipal de Saltillo. Esto ocurrió a principios de la semana, y uno de los temas, de los muchos temas que traía atravesado Guadiana es lo que acabó reventando el jueves, en una clara señal de que sus arrebatos berrinchudos, a la cuarta transformación le hacen lo que el viento a Don Benito, no Bodoque, sino al benemérito de las Américas.

Uno pensaría que los políticos tienen el cerebro conectado al servidor y funcionando antes de irse de la lengua, pero la realidad nos muestra que la mayoría de los CPUs de la clase política mexicana no funciona con banda ancha, se traba, y para poner un ejemplo actualísimo, están peor que la página de internet para el registro de las personas adultas mayores que sí desean vacunarse contra el COVID 19. No, los políticos, y Armando Guadiana es uno de los más proclives a esta práctica, hablan al puro trancazo, sin medir las consecuencias de lo que está diciendo, porque su caso es distinto del de la mayoría de los ciudadanos que se desahogan y liberan vapor en las redes sociales, a los grillos de cierta categoría, se supone que sí se los oyen los que tienen orejas para escucharlos.

El caso fue que, metiéndose en lo que no le importa, o en lo que no le debería importar, Guadiana Tijerina lanzó un exhorto a la Fiscalía General de la República, para más señas, a la persona del fiscal general, Alejandro Gertz Manero, para que respetara el amparo y otros recursos legales, políticos y extralegales que había interpuesto Alonso Ancira Elizondo, en torno al caso Agronitrógenados, en el que hasta el momento ha desempeñado el papel de punching bag, como si de él y solo de él hubiera dependido la compra venta de una planta pretendidamente en estado de chatarra, y también pretendidamente con sobreprecio, a la empresa todavía paraestatal y en vías de convertirse en productiva del estado, Petróleos Mexicanos.

A lo mejor en el par de años que lleva la cuarta transformación de pulverizar el país hasta dejarlo casi irreconocible, o quizá desde algunos meses antes, Armando Guadiana y Alejandro Gertz se llevaban de jalón de bigote, iban juntos a los Súper Bowl’s, compartían la morcilla en las plazas de toros en España, pero ya puestos hasta donde Andrés Manuel López Obrador los encumbró, uno como senador de la República por mayoría relativa y el otro como fiscal general, el trato tuvo que haberse enfriado, vuelto más respetuoso de las formas y los modos. Esta es teoría nuestra, porque Gertz tiene aura de intelectual, no usa mostacho, y quizá no le gusten ni el toreo ni el futbol americano, y por las funciones y derroteros de cada uno, se topaban poco, pero tal vez por eso el trato debería ser más político.

¿Quién es uno para darle clases a nadie?, que cada quien se de con sus cuernos contra el muro, ¿para qué andan de que quieren “servir a su gente”?, pero antes de abrir la boca contra la FGR y contra Gertz, un servidor se acordaría de la escena protagonizada por el fiscal Gertz ni hace tanto, el 19 de enero, cuando soltó su amenazante y lapidaria frase: ¿El chiste es darme en la madre? No me voy a dejar… eso porque se le acusaba de mano negra, o más bien mano blanda en el tenebroso caso del general Salvador Cienfuegos, que la FGR desechó por falta de elementos de prueba. Nomás ese detalle sirve para saber que con Gertz no se puede uno andar con vaciladas, con recomendaciones, con sugerencias… como Guadiana.

Hombre, si hasta el presidente López Obrador en ocasión de la ausencia del fiscal, y del ministro Saldivar, presidente de la Suprema Corte en uno de sus informes, dijo que estos señores se creían muy independientes. Y no cesó a Gertz Manero allí mismo, es porque al presidente le sirve más como fiscal que como comparsa en sus eventos políticos. Tan es así, que ahora que el mandatario ha estado enfermo, de las pocas dependencias de la administración pública federal que se han seguido moviendo, está precisamente la fiscalía.

Con permiso o sin permiso se trajeron de España extraditado a Alonso Ancira, por quien Armando Guadiana demuestra un cariñito que hasta hace pensar mal a la gente, con permiso o no, se pasaron el amparo que traían sus abogados por el proverbial arco del proverbial triunfo, y el acuerdo que el mismísimo presidente de la República había palomeado, de que lo dejaban en paz, libre, a cambio de que se mochara con 200 millones de dólares, el supuesto sobreprecio de la compra de Agronitrogenados, que hasta habían acordado que iba a ser en módicas anualidades de a cincuenta millones de dólares, pues hasta eso le valió a Gertz, y para adentro con el empresario.

De nada le valió decir que traía una “descompensación metabólica”, algo tan falso como la diabetes de Javier Villarreal, la anemia de Lozoya, la delicadísima salud del gober precioso… si de algo disfrutan los delincuentes (presuntos) de cuello blanco, es de un estado sanitario que es la envidia de sus compañeros de reclusión. Con todo y su descompensación, que no ha de haber sido otra cosa que el “jet lag”, le dieron trámite y lo refundieron en el penacho luego de tocar el piano.

Y mientras acá en Coahuila, el empresario carbonero, taurino, millonario genérico, para que no se le tache de que tiene intereses en esto, aquello o lo de más allá que puedan perjudicar su meteórica campaña política, en vez de concentrarse en su último juguetito, el “transformar Saltillo” desde la presidencia municipal, se lanza contra Gertz Manero, contra la Fiscalía, y sin cuidarse en absoluto de las formas, hasta contra la Cuarta Transformación, que hay que recordar que en su discurso de registro acusó que MORENA estaba lleno de corruptos, oportunistas, más o menos como el señor ese del sombrero y el bigotote que se estaba asomado en aquel espejo de allá.

En la fiesta de despedida que le ofrecieron sus colegisladores morenistas, el tono era más que festivo, no por la aventura a la que se lanzaba Guadiana, sino porque se deshacían de uno de los personajes más incómodos de la escena política actual, y más porque se la pasa friegue y friegue desde adentro, no lo pueden bombardear como si se tratara de alguien de la oposición. ¿Pensaba Ricardo Monreal que yéndose Guadiana a su rancho podía respirar tranquilo? Para nada, en una operación que a Alejandro Gertz le salió redonda, la voz más disonante de todas, es la de uno de los de acá mismo, Armando Guadiana, senador morenista con licencia para ser alcalde de Saltillo, si la gente vota por él.

Pero regresándonos tantito: ah qué sospechosa es esa defensa a ultranza de Ancira ¿no le parece?

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