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Delito electoral en proceso

BAILE Y COCHINO

Por Horacio Cárdenas.-

Ha llegado el momento, triste para todo periodiquero, de tirarse al piso: nadie nos lee, nadie nos hace caso, vivimos arando en el agua, nadie hace caso de lo que denunciamos con flamígera falange, si hasta parece que el periódico solo sirve para envolver la carne, bueno eso era antes, porque ahora con el periodismo electrónico, ni siquiera para eso o encender el boiler funcionan, así se trate de las mejores notas.

En esa desolada situación nos hallamos en este momento, y allí va la historia: el día primero de febrero de este pandémico año, publicamos en este mismo democrático espacio una columna titulada Delitos Electorales a la Carrera, en ella no nos la pasábamos papaloteando con comentarios u opiniones de cualquier tema de la agenda nacional o estatal, no, en ella denunciábamos puntualmente un hecho que, desde nuestro modesto punto de vista, debía ser analizado por las autoridades del sector justicia por una parte, y por la otra, por las relacionadas con el ámbito electoral, toda vez que, otra vez desde nuestra perspectiva, podrían configurar un delito.

¿De qué se trataba?, a muy grandes rasgos, de que en la ciudad de Saltillo, cuya población ha sido seriamente atacada por el virus del atletismo callejero, se había organizado una carrera, presencial no virtual como sería recomendable en tiempos de pandemia, en la cual la empresa organizadora estaba recurriendo al truculento expediente de solicitar y obtener de cada uno de los participantes, una identificación oficial, preferentemente la credencial de elector.

La justificación de tan bizarra petición era que, como a cada participante se le entregaba en préstamo un “costoso” chip, que registrara el tiempo transcurrido entre que sale y que llega a la meta, y como medida para que al corredor no le pasara ni por un segundo por su afiebrada mente transarse a la empresa Chronosport, pues mínimo que le doliera la pérdida del documento.
El intríngulis del asunto estaba en la modalidad: ah, porque la credencial de elector, pasaporte, licencia o lo que fuera que entregara, tenía que dejarse en posesión de la empresa el día anterior a la carrera, un sábado, y ya celebrada esta el domingo, a la entrega del tal chip, le devolvían su identificación. La verdad no sabemos qué tan cierto sea eso de que los chips de registro, además de una sola función, realmente son caros, porque en muchas de las carreras que se dan aquí mismo en Saltillo, en Monterrey y otros centros de infección atlética, son literalmente desechables. Tan sencillo como que eso de recoger la credencial, resguardarla por orden alfabético o de alguna otra manera, arriesgarse a que alguien diga que se la perdieron, buscarla al día siguiente para entregarla, todo eso tiene un costo en horas hombre, a veces más elevado que el del propio chip, así que allí muere la cosa.

Pero estábamos con lo del intríngulis: la empresa se queda con la credencial de elector por algo así como 24 horas, tiempo más que suficiente para que alguien o alguienes con malas intenciones, aprovechen para lo que a usted se le ocurra, desde escanearla, anotarla en una lista de intención del voto, plantarle un chip de esos con los que Bill Gates pretender controlar la mente de los que se vacunan contra el COVID 19, yo que sé, pero es demasiado tiempo, todo para que Chronosport tenga la garantía de que recuperará su chip de los apestosos tenis de cada uno de los corredores.

En aquella ocasión hacíamos un llamado al Instituto Electoral de Coahuila, al Instituto Nacional Electoral, a la Fiscalía General del Estado de Coahuila, a la FEPADE, a la FEPADITA, a la Fiscalía General de la República, a la Secretaría de Gobernación y a la de Gobierno, sobre este presunto delito electoral, y todas, desde la primera hasta la última de las instancias mencionadas, nos tiraron a lucas. Ni siquiera algún partido político, de esos que tienen todo por perder o todo por ganar, consideraron importante verificar la información, sin importarles la depresión que nos provocan a los periodistas, sin importarles que la gente se de cuenta de que no leen los periódicos ni siquiera para enterarse de lo que su horóscopo les depara para ese día o esa semana.

Pero si las cosas estaban mal, entre el primero de febrero y el día de hoy, se han puesto todavía peor. Desde distintos puntos de la accidentada geografía nacional se ha venido reportando con pelos, fotografías, señales y videos, cómo ese ejército de promotores del voto a favor de MORENA, que se hacen llamar y cobran como Servidores de la Nación, han incurrido en la práctica de solicitar que la gente que quiera recibir la vacuna contra el coronavirus, acepte que le tomen una fotografía, a su persona y a su credencial de elector, o en su defecto, que tomen datos de este documento. A tal grado llegó el escándalo de que los siervos de Andrés Manuel estaban haciendo algo indebido, que el mismísimo presidente tuvo que ordenar, en una de sus conferencias mañaneras, que se dejara de pedir la credencial de elector, barriéndosela con que la vacunación sería universal, y no con tinte partidista o electorero, pues sí, pero de que se comenzó a hacer, se comenzó a hacer, y la pandilla de enchalecados lopezobradoristas logró recopilar un buen número de credenciales con fines aviesos… o lo que dan la impresión de serlo.

Ahora, regresando a lo del momento, resulta que el día 7 de marzo, domingo, se corre una carrera, una carrera más, ahora con el membrete de Ford Lincoln, pero bajo la organización y ejecución de la misma Chronosport, negocio en el que nadie tampoco leyó nuestra columnita, por lo cual estamos debidamente sentidos, que según reza el popular lugar común: de vuelta la burra al maíz, entendiendo por esto que envió un mensaje a todos los que se inscribieron, el mismo que adjuntamos a esta nota, de que es OBLIGATORIO ENTREGAR IDENTIFICACIÓN OFICIAL PARA PRÉSTAMO DE CHIP, siguiendo la misma mecánica: el sábado 6, el corredor acude a recoger su kit de camiseta, número, una bolsita de sopa de coditos, de estrellitas o de semillitas de melón, y deja su credencial de elector, a cambio de la cual, se lleva prestado el mentado chip.

Y van las preguntas de antes ¿qué podría hacer gente malintencionada, gente con intereses político electorales teniendo un documento oficial por larguísimas 24 horas, y además sin la supervisión de nadie?, lo que usted guste y mande si pensamos mal, y si pensamos bien, nada.

Muy probablemente tampoco nadie lea esta columna, menos todavía hará alguien caso del exhorto de ver si con la acción de CHronosport no se configura un delito, uno de tal tamaño que pudiera poner en peligro la celebración de los comicios del próximo 6 de junio, o de sus resultados. Allí están los datos, el que quiera ver que vea, y el que no, que se haga güey, que parece que se nos da excelentemente bien en estos tiempos.

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