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Urge reconocer los derechos de la naturaleza para lograr una vida más armónica con ella

FRACTALIDADES

Por: Salvador Hernández Vélez.-

La semana pasada en un mismo día tuvimos cuatro incendios en diferentes lugares en la Región Sureste de Coahuila. El incendio en “La Pinalosa”, en la sierra de Arteaga, limitando con Nuevo León, según la prensa lo iniciaron unas personas que estaban disfrutando de una “carnita asada”. Este ha sido el más agresivo. Ha durado más de dos semanas. En la sierra de Zapalinamé, un incendio provocado por una falla en un transformador, otro en Ramos Arizpe y un cuarto siniestro en la carretera 57 en el entronque con la carretera a San Antonio de las Alazanas. ¿Quiénes son los culpables de estos desastres que dañan la naturaleza? ¿Las personas o el transformador? ¿Qué castigos se deben aplicar?

En Torreón, este fin de semana estuvo el presidente López Obrador y anunció el proyecto “Agua saludable para La Laguna”, que pretende garantizar el suministro de agua limpia para los laguneros, durante los siguientes 30 o 40 años y se proyecta que quedará concluido en 2023. Según la Comisión Nacional del Agua, con esta obra se aprovechará el agua del río Nazas, la cual se potabilizará para que se pueda entregar a un millón 650 mil habitantes. Esta agua está libre de arsénico. El proyecto contempla suspender la extracción de agua en 160 pozos, lo que contribuirá a la recuperación del acuífero Principal-Región Lagunera. El análisis de esta problemática nos debe remitir a la decisión tomada en la década de los cuarenta del siglo pasado, para construir la presa “Lázaro Cárdenas”. Sin duda, este acontecimiento rompió el equilibrio ecológico y natural, proporcionado por el río Nazas. Y por las políticas de hacer de La Laguna una gran región agrícola, lo que llevó también a una sobreexplotación de los acuíferos alimentados con las avenidas del río. La presa lleva funcionando más de setenta años y el sistema ecológico del Nazas está cada día más deteriorado. Sin duda, es una gran necesidad resolver el abasto de agua potable, pero también es el momento de reflexionar acerca de, si la manera de cómo nos estamos relacionando con la naturaleza, es la correcta.

También el Presidente estuvo en Cuatro Ciénegas, Coahuila. Una región que también sufre los embates de la sobreexplotación de sus acuíferos para producir forrajes y que está poniendo en peligro la biodiversidad que ahí sigue luchando por sobrevivir. Cuidar que no se sequen las pozas y rescatar los humedales es urgente para conservar la gran biodiversidad de este sitio, único en el mundo.

El combate a los incendios, asegurar agua saludable para los laguneros y cuidar, además de conservar el área natural protegida de Cuatro Ciénegas, nos lleva a poner sobre la mesa el debate de cómo romper con el modelo utilitario en el que los humanos consideramos a la naturaleza como un mero recurso apropiable. Esto nos debe llevar a reflexionar la pregunta ¿Tiene derechos la naturaleza?, que nos hacen los autores del libro “Derechos de la Naturaleza: hitos para la construcción de una teoría general”. El coordinador es Luiz Felipe Lacerda, junto con Brent Milikan. El texto contiene las aportaciones de Anna Maria Cárcamo, Carla Judith Cetina Castro, Chantelle da Silva Teixeira, Felício Pontes Jr., Johny Fernandes, Giffoni Lucivaldo, Vasconcelos Barros, Manoel Severino Moraes de Almeida, Mariza Rios, Monti Aguirre y Vanessa Hasson de Oliveira. Especialistas en ciencias jurídicas, ambientales y sociales, que presentan diferentes perspectivas, principios y paradigmas emergentes, para la construcción de una teoría general de los derechos de la naturaleza, basada en una ética ecocéntrica, y en la interdependencia y complementariedad entre todos los seres que componen la naturaleza.

La propuesta parte de un estudio auto organizado y colectivo, que rescata la visión y el ritual de escuchar a la Tierra, la de los representantes de los pueblos originarios. Los autores proponen un cambio paradigmático para las ciencias jurídicas y para la sociedad en su conjunto. Este planteamiento propone la transición de una visión antropocéntrica, a una ecocéntrica, abogando por una perspectiva relacional más armoniosa entre las personas y la naturaleza. Otra propuesta a considerar es la recuperación de los ríos que pasan por las ciudades, esto nos debe hacer reflexionar en la necesidad de recuperar el río Nazas para la zona conurbada de La Laguna.

@SalvadorHV

jshv0851@gmail.com

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