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Obras autorizadas por la 4T a Coahuila… ¿más dinero a la basura?

BAILE Y COCHINO…

Por Horacio Cárdenas.-

El asunto mereció ocho columnas en alguno de los medios de la capital del estado de Coahuila, y no era para menos, luego de uno, dos, tres años sin obra pública digna de mencionarse, el gobierno federal estaría dándole el visto bueno al programa de obras para el estado de Coahuila, un programa de obras bastante modesto, nada comparable con los de los sexenios conservadores, corruptos y demás apelativos con que gusta el actual gobierno de referirse a ellos, pero al menos algo con ese membrete, sobre el asunto vale la pena platicar, que no se vaya como un tema de fin de relleno de fin de semana, cuando suele ser difícil encontrar noticias lo suficientemente atractivas como para adornar la primera plana de los periódicos.

La situación tiene un carácter político, para no variar de lo de siempre, estuvo de visita el secretario de Hacienda y Crédito Público del gobierno de la República, Arturo Herrera, quien como todos los funcionarios que salen de la ciudad de México para internarse en las peligrosas provincias internas, asumió una actitud bastante diferente de la que se le conoce en sus palaciegas oficinas de Hacienda. Aunque en honor a la verdad Herrera es de los integrantes más racionales de un gabinete que se guía por los humores viscerales, los del presidente y de los que se sienten cobijados por su forma de ser, actuar y hablar, por lo mismo Herrera Gutiérrez es el funcionario al que más ha desmentido Andrés Manuel López Obrador en público, siendo lo de llamar la atención de que, como varios otros, le haya tirado el arpa allí mismo, no quedando claro si se le resbala, si existe algún pacto secreto entre ellos, si es masoquista, o de veras está comprometido con un proyecto que lo obliga a actuar de manera distinta a la que él está pensando.

El caso es que de aquella reunión nacional de funcionarios fiscales, de la cual salió lo que suele salir de esa clase de eventos, absolutamente nada, hubo la oportunidad de un encuentro entre el gobernador del estado Miguel Ángel Riquelme Solís, y Arturo Herrera, de la que habría salido el acuerdo este del que le hablamos, la autorización, el visto bueno para el programa de obras del estado. Al menos esto en la versión de Gerardo Berlanga, secretario de infraestructura de la administración estatal, dependencia que por cierto tiene un futuro poco claro, pues en alguna medida o quien sabe si toda, pasará a convertirse en la Secretaría de Inversión Pública Productiva, un híbrido entre infraestructura y la de fomento económico, con fines muy específicos.

El monto de la inversión para el presente año rondaría los cuatro mil millones de pesos… que no es ni de lejos lo que solía manejarse en los ya mencionados sexenios corruptos, pero ah cómo rendía aquel dinero, comparado con el actual, en que es puro aire caliente de los discursos de los funcionarios federales, que rara vez aterriza en algo concreto, salvo las consabidas obras faraónicas para las que no se escatima recurso alguno, y que ha venido absorbiendo el presupuesto de obra pública de la federación por lo que va del sexenio, sin perspectiva de mucho cambio.

Lo que nos llama la atención a nosotros es la fecha… la información se da a conocer la última semana del mes de abril, prácticamente terminado el primer cuatrimestre del año 2021, con lo que queda manifiesto que el gobierno federal tiene pocas ganas de trabajar, o de dejar que los demás trabajen, que es bastante parecido.

El problema es el de siempre, el de que los funcionarios y los políticos quieren vestir de logros lo que no es más que su trabajo cotidiano, veamos ¿esos cuatro mil millones de pesos provienen de la federación?, si así fuera deberían estar incluidos desde noviembre pasado en el presupuesto de egresos, no anunciarse como algo nuevo, algo que comienza, por más que no quede claro si lo que se obtuvo fue algo de recurso económico o meramente el gracioso visto bueno a través de Arturo Herrera Gutiérrez para gastar el dinero, multiplicándolo en un esquema de coparticipación pública privada, lo que han llamado APP.

Vamos a hilar en el aire: si esto se hubiera dado a conocer en diciembre pasado, pues se hubiera podido comenzar a trabajar en enero, no ocurrió así, será hasta mayo si bien nos va. ¿Qué significa este desperdicio de tiempo?, pues básicamente eso, que el 33% del año se fue sin nada que presumir, políticamente, pero sin que la población o la iniciativa privada, o quienes sean los beneficiarios finales de las obras incluidas en el programa, hayan gozado de ellas. Yendo un poco más allá, de haber comenzado en enero y si el dinero alcanzara solo para dos terceras partes del año, se hubiera acabado por allá a finales de agosto, y de allí en adelante… se hubiera podido gestionar algo más de asignación de recursos, si no por otra cosa, por presumir el buen desempeño del modelo que se está proponiendo.

Pero no, y en esto hay que hacer notar que la cuarta transformación es exactamente igual que los gobiernos priístas y panistas que tanto odia y que vino a sustituir temporalmente… nadie comienza a trabajar y a aplicar el presupuesto el primer día del año, como tampoco nadie termina de laborar el último día del año, porque hay que considerar el período de cierre, las contadurías, las tesorerías, las áreas de finanzas cierran el ejercicio un mes antes de lo que dicta el calendario, esto para que no queden piquitos de nada ni cuestiones pendientes, con lo que el tiempo efectivo de trabajo se reduce sustancialmente.

En el caso concreto del programa de obras graciosamente autorizado por la 4T al gobierno de Coahuila, salvo que en la primera mañanera de la próxima semana a Arturo Herrera el mismísimo presidente le diga, junto al resto de la nación, de que él no ha autorizado nada, y que la jugada no va por allí, estaríamos hablando de un programa de obras que comienza la primera semana de mayo y termina el último día de noviembre, efectivos siete meses de trabajo… eso suponiendo que los expedientes técnicos ya estén listos, que los financieros no tengan que actualizarse con los nuevos precios, como si… total que dejémoslo en seis meses de trabajo, medio año dedicado a grillas, a burocracias, a hacer como qué hacen, con el único objetivo de esconder que ni tienen dinero, de que si lo tienen no quieren soltarlo, y ya de pasada, darle un uso político a la situación: ya ven, allá en Coahuila no están haciendo nada, y nosotros por más que les tendemos la mano, no son para agarrarla.

En fin, lo que más deseamos es que esa inversión productiva comience a ejercerse pero ya. Le urge a muchas regiones del estado la inyección de dinero. Y solo por mencionarlo incidentalmente… de lo que se habla en el programa de obras es de cuatro mil millones de pesos. Lo que Alonso Ancira estaría devolviendo a la federación como requisito para que le permitieran salir de la cárcel es más que eso, para colmo el presidente no promete aplicarlo en inversión productiva generadora de riqueza, lo ofreció entregar a los campesinos en forma de fertilizantes… si esos cuatro mil millones de Ancira representan el doble de cosechas, habrá valido la pena, lo más probable es que se convierta en dinero tirado a la basura, y mientras nosotros apañándonos con una suma cercana, para hacer todos los pendientes de obra que hay en el estado.

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