fbpx

Es un cementerio la casa del «Carnicero de Atizapán»; mató y comió partes de más de 30 mujeres

Andrés «N» coleccionaba los objetos de sus víctimas. La Fiscalía del Estado de México sigue con las investigaciones. (Fotos de Infobae)

Atizapán, Edo de Méx., 21 de mayo 2021.- El piso de la casa del “Asesino de Atizapán” es todo un cementerio. Bajo tierra se han encontrado hasta ahora los restos de al menos 30 mujeres y se cree que puedan ser muchas, de acuerdo con las autoridades que realizan excavaciones en el lugar.

El asesino serial, Andrés “N”, de 72 años de edad, más conocido como “El Chino” es originario de Oaxaca,  pero gran parte de su vida la pasó en el domicilio donde asesinaba de certera cuchillada a sus víctimas, después abusaba sexualmente de los cadáveres para luego desmembrarlos, comer alguna de sus partes y los restos sepultarlos. “No hay lugar donde no aparezcan restos humanos… hay huesos por todas partes”, dijo uno de los trabajadores que se encuentran escarbando en la casa.

Andrés tuvo el oficio de carnicero en el rastro de Tlanepantla, por lo que es diestro en el manejo de los cuchillos y conoce a la perfección donde podía seccionar a sus víctimas. Hace 40 años llegó al Estado de México y se cree que desde entonces practicó los asesinatos, lo que hace creer que serían, al menos, medio centenar de mujeres asesinadas.

«El Chino» permanece en prisión desde el pasado lunes y ha confesado ante el ministerio público cómo se deshacía de los cuerpos de las mujeres a las que asesinó. Confesó que a algunas, no recuerda cuantas, las conoció en bares y cantinas de la zona de Tlanepantla, a las que llevaba a su casa con el ofrecimiento de pagarles bien. Ellas acudían, sin saber que ese pago sería su muerte.

Sentía placer al asesinarlas a tal grado que grababa los ataques mortales con una cámara de video. Ya después consumía partes de ellas.

Jamás se hubiese conocido la serie de crímenes que cometió, según él desde 1991, de no ser por el asesinato de una repartidora de Uber Eats, que acudió al domicilio del descuartizador y ya no se supo de ella y el de una vecina de nombre Reyna González Amador.

El esposo de ella fue pieza clave para descubrir sus asesinatos.

«Este cabrón abrió y cuando él abrió, él se metió. Dijo: ‘pues ahí te va, carnal, por qué se esconde, qué tranza y pum va para adentro’. Entonces, pues al ver el desastre lo sometió», relató el testigo a Milenio.

 Todo comenzó el viernes 14 de mayo. Esa noche, al notar la ausencia de su mujer, su esposo acudió al domicilio ubicado en Tlalnepantla a buscarla, pero el sujeto se negó a abrir la puerta. Sin embargo, 24 horas después y al no tener noticias de Reyna, decidió regresar.

Cuando el asesino serial abrió la puerta, el marido penetró al domicilio a la fuerza para encontrar con gran sorpresa, que el cuerpo de su mujer estaba hecho pedazos sobre la mesa de la cocina.

Ante la terrorífica escena decidió llamar a la policía, elementos de la Fiscalía General del Estado de México lo detuvieron y trasladaron a la cárcel. Y ahí empezaron a aparecer nombres de mujeres desaparecidas, nombres y más nombres. En la casa de Andrés aparecieron celulares de sus víctimas, bolsos, credenciales, “nadie sabe cuántas fueron asesinadas en ese lugar”

Reyna fue su última víctima mortal, ella se ganaba la vida vendiendo accesorios para celulares en la colonia Lomas de San Miguel.

Ya la FGEM tiene conocimiento de nueve mujeres que desaparecieron en Atizapán de Zaragoza en los últimos seis meses y podrían estar entre las víctimas. Ellas son: Flor Nínive Vizcaino Mejía, de 38 años de edad, quien desapareció en 2016; vivía con sus dos hijas en Tlalnepantla; su credencial de elector fue encontrada entre ropa, zapatos, maquillaje y osamenta junto con restos de al menos cuatro mujeres más.

De acuerdo con información extraoficial, a Andrés M, se le señala por su presunta responsabilidad en al menos 30 feminicidios. Muchos de los objetos de sus víctimas están anotados en una libreta, además, conservaba objetos en su casa que pertenecieron a las mujeres que mató.

El juez, encargado de este caso que ha horrorizado al país fijó un plazo de tres meses de investigación complementaria y una medida cautelar de prisión.

Mientras tanto, continúan las excavaciones en la casa donde ya son miles de huesos los que han aparecido, junto con ropa, teléfonos celulares, cadenas, lentes y objetos que pertenecieron a la gran cantidad de mujeres asesinadas por Andrés, “El Carnicero de Atizapán”

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Powered by WordPress.com. Tema: Baskerville 2 por Anders Noren.

Subir ↑

A %d blogueros les gusta esto: