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¿Cuál planeación es posible?

Baile y cochino…

Por Horacio Cárdenas.-

Nos encontramos de nueva cuenta en esa época del año en la que la sociedad primero, el gobierno en segundo lugar, los representantes del pueblo en el congreso del estado, ponen en un documento el listado, a veces largo, a veces larguísimo, de aquellos proyectos que se desea emprender o continuar el año siguiente.

El proceso de elaboración del presupuesto anual es una de esas cosas bizarras de nuestro país, porque realmente no importa que tan deseado, que tan importante o urgente sea una obra o conjunto de acciones de gobierno, su inclusión en el presupuesto depende más del interés personal del gobernante o de algún grupo de presión, de la utilidad política y por supuesto económica que se le pueda sacar, que de los otros factores mencionados.

Así obras indispensables quedan muy por debajo de otras de relumbrón, y a veces ni hacen el milagro de poder colarse. Obras trascendentales para el futuro, se quedan pendientes para oro año, otra década o lo que es más seguro, para nunca, a favor de otras que a lo mejor algo resuelven, pero si se hacen o no, no es relevante.

Bueno eso es en cuanto a la formulación, otro cuento es el de la aprobación, y aquí de nueva cuenta entra el tema de a quien le conviene la realización de que obras. No han sido pocas las ocasiones en que lo que el ejecutivo propone, el legislativo lo echa para atrás, o bueno, para no decir que le juegan las contras al mandatario, si le aprueban su realización, pero… no le dan el monto solicitado, le asignan sumas tan ridículas, que ni la pena cale comenzar con las obras, pues se corre el riesgo de que se queden a medias, algo así nos estamos sospechando que pueda ocurrir con el programa federal estrella para Coahuila y Durango, por no decir el único, Agua Saludable para la Laguna. Se le están asignando 2 mil 300 millones de pesos para 2022, esto faltando solo tres años inclusive para acabar el sexenio ¿y si no acaban, como seguramente no van a acabar? Eso corre el riesgo de ser dinero tirado al caño del Nazas.

Y bueno, una cosa es lo que los ayuntamientos proponen, siendo estos los más  cercanos a las necesidades de la población, otra lo que los gobiernos estatales consideran prioritarios en relación unos de otros municipios, y aun otra lo que la federación decida que es más conveniente políticamente hablando. Una cosa es lo que los cabildos incorporan y terminan firmando como propuesta del municipio, otra lo que el congreso estatal integra para la entidad, que se va al congreso de la unión, donde al final ocurre una negociación que podría calificar de cualquier manera menos de decente.

Uno se pregunta cómo o porqué el gobierno federal envía al congreso propuestas tan radicales, borrando de un plumazo rubros enteros, eso ha pasado varias veces con la cultura, la educación superior, la investigación científica, todo para que los diputados se paren el cuello diciendo que ellos le recuperaron al pueblo lo que los fríos financieros de Hacienda.

En fin.  Estamos en esa época del año en que se enlistan todo lo que quisiéramos ver realizado en materia de obras, ya luego vendrá el choque con la realidad de lo que se puede en función de lo que cuesta y lo que les conviene en las distintas etapas del proceso. Ya de lo que pase cuando se autorice y llegue la poca lana que generosamente nos concedan, de eso hablamos en enero, o en abril, o como ahora con lo del arroyo del cuatro, en septiembre tirándole a octubre.

Salvo su mejor opinión, es crítica la situación de Coahuila en el presupuesto de egresos de la federación para el año 2022, y a propósito lo ponemos en minúsculas, porque es minúsculo el tratamiento que nos han venido dando desde que la autollamada cuarta transformación asumió el poder. No que alguna vez hayamos tenido un sitio privilegiado en la asignación de recursos de la federación a las entidades federativas, pero por lo menos no había esa sensación tan marcada de desprecio, de olvido, de ganas de perjudicar a la actual administración, ¿qué importa si por golpear a uno de los pocos gobiernos priístas que quedan en el país, se lleven de encuentro a la población del estado? ¿o qué no se supone, porque así lo dicen los morenistas, poniéndose encima el manto de supremo humanismo casi religiosamente divino, que gobiernan para todos?, pues a Coahuila le han restringido los recursos económicos como no hay memoria en las recurrentes crisis que suelen asolar a este país.

Aquí lo que prevalece es la intención de limitar el dinero con el que el gobierno del estado y los gobiernos municipales pueden emprender, realizar y completar obra pública y prestar los servicios públicos que tienen obligación legal de prestar. La intención es la de apretar en el presupuesto, la gente ve que no hay obras dignas de mencionarse, comienza a haber descontento ¿con quien?, no contra quien cerró la llave, sino contra tienen más a la mano, a saber el gobierno estatal y los ayuntamientos, obligados a hacer malabares con las finanzas públicas, pichicateando lo poco que hay, quedando a deber, tramitando más préstamos, deshaciéndose de bienes públicos, inventando campañas para la recaudación, que terminan perjudicando al erario, pues por ofrecer descuentos, terminan recibiendo menos dinero del esperado, etc.

Los desprecios son muchos y muy lamentables, allí tiene por ejemplo, por mencionar lo que está más a la mano, la carretera Saltillo Zacatecas. ¿la ha recorrido?, desde hace diez o más años que de la capital de Zacatecas al límite de Coahuila, la carretera es de cuatro carriles, bastante ancha y segura, ah pero no cruce a nuestro estado, porque la carretera tiene la modernidad de 1960 o 1970, de rigurosos dos carrilitos y en un estado de mantenimiento lamentable. Es cierto, tampoco las administraciones priístas ni panistas le vieron urgencia a mejorar esta carretera, que allí donde la ve, modestamente comunica dos capitales estatales, y no solo eso, es la vía de comunicación entre los puertos del Pacífico mexicano y la frontera norte, y pese a ello, el abandono es palpable.

Los recursos que se van autorizando son de risa, para cinco kilómetros, para diez kilómetros, sin haber la intención de ponerla como se debe de aquí al límite con Zacatecas ¿pues de qué privilegios goza este estado que no debamos tener nosotros? Vaya a averiguar.

Está la otra carretera, esta sí de miedo, la de Saltillo a Monterrey, es de las vías más saturadas del país, también de las más peligrosas, y los proyectos de ampliación a seis carriles, por no hablar del tren interurbano que comunique las dos capitales, duermen el sueño del olvido en algún cajón de algún escritorio del que ya corrieron al burócrata que  medio estaba enterado de la cuestión.

Hablamos de vialidades, pero así está todo lo demás, no hay interés de la federación porque mejoren las cosas para los coahuilenses, como tampoco para la gente o mercancías que transitan por aquí. ¿qué más da que los ayuntamientos, el gobierno estatal propongan tales o cuales paquetes de obras, si de parte de la federación no están consideradas, ni como prioritarias ni cómo nada?, así no se puede planear nada para el año siguiente, menos para el futuro inmediato, que pinta para mayor abandono todavía.

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