Médica Bosco, el negocio redondo de Alfonso Cepeda con los recursos de la Sección 38

BAILE Y COCHINO

Por: Horacio Cárdenas.-

Hubo una época, cada vez son menos los que lo recuerdan, en que el servicio médico de la  sección 38 era la mejor opción de atención en salud en Saltillo y la región sureste de Coahuila. Hablamos de cuando todavía no había o no se usaban los seguros de gastos médicos, sí había alguna que otra clínica privada, pero eran mas bien maternidades o consultorios aislados, lo que es cirugías o tratamientos de largo  plazo los llevaban las instituciones públicas de salud, que hay que decirlo, tenían un nivel de atención, si no de alta calidad, no era motivo de quejas, no como las de ahorita.

Obvio es decir que los mismos médicos que se encontraba uno en el seguro o en el issste, eran los mismos que en el tiempo que les sobraba atendían en sus consultorios privados, que recordemos, no se estilaba aquello hoy tan común: que el doctor o la doctora con una desfachatez digna de pasarlos a la contraloría o a la comisión de honor y justicia, le dicen que en su consultorio se cura, en el Seguro, el issste, la 38, no, y hágale como quiera. Aquellos que recibieron el mensaje en el consultorio institucional y luego fueron al privado, pueden dar testimonio de cómo cambia hasta la cara, la actitud,  amos hasta el saludo, ni parecía el mismo doctor.

Pero de las pocas o muchas opciones que había para atenderse, la 38 era especial. Los trabajadores de la educación, afiliados al sindicato nacional sucursal Coahuila, eran la envidia del pueblo. Los mejores médicos se peleaban la oportunidad de consultar allí, no era solamente el sueldo, que no era malo, sino el prestigio, las mejores familias antes de irse a Monterrey o a Houston, iban a la 38, que mediante el movimiento de las palancas correspondientes, conseguían espacio para consulta, tratamiento, cirugía, internación, todo.

La clínica de la 38 literalmente nadaba en dinero. Daba la impresión que el financiamiento era inagotable, y es que detrás de aquella fachada de medicina esnob, se movía un río de billetes que enriqueció indebidamente a varias generaciones de lideres sindicales, burócratas del servicio médico y de selectas áreas gubernamentales que mantenían aceitada la maquinaria.
Pero como a los profes y los derechohabientes los trataban bien, les daban medicamentos de patente, tenían los mejores médicos del pueblo, había lo que era un lujazo, la posibilidad de subrogar la atención a otros médicos en otras ciudades, transcribir recetas e incapaces, y el colmo de la  felicidad, la posibilidad de sentirse buenos sacando medicinas para parientes y amigos, y no  dudamos que hubiera quien los vendía.

Pero todo lo bueno termina por acabarse, y aquel río de billetes que fue la fuente de algunas impresionantes fortunas terminó por secarse. O no por secarse que es mucho decir, sino por no alcanzar para todos los que antes se beneficiaban, para otorgarse solo a un pequeño grupo de funcionarios, líderes, familiares, influyentes, y en general gente que sirva para seguir blindando el servicio médico de todos los que tienen derecho peo no se les presta más allá de tomarles la presión, pesarlos y regañarlos.
No menos de diez años tiene que el servicio médico de la sección 38 ha venido de más a mucho menos, para quedar en una auténtica vergüenza. De tenerlo todo, hasta para dar y regalar, y hasta vender, terminó en no tener ni lo más indispensable, lo más barato y lo que se consigue por una fracción en farmacias genéricas y similares que como todos sabemos, han proliferado por todos lados.

Pero una cosa es que la gente, los derechohabientes puedan y estén resolviendo su suministro de medicamentos con puros genéricos, y otra que lo mismo pueda  hacerse con procedimientos quirúrgicos de alta especialidad. El Dr. Simi no llega a tanto y dudamos que algún día lo logre, pero esa no es ninguna salida,  o no  la correcta,  ni la justa ni la legal.
Los maestros y trabajadores de la educación agrupados en la Coalición, han documentado casos de personas con derecho a la atención médica que han fallecido por falta de ella.

Pese a los procesos legales que se han seguido y ganado, desde las menores hasta las más altas del país, no han logrado los derechohabientes organizados que ninguna autoridad doble las manos. Ni miedo le tienen los directivos del servicio médico ni los dirigentes de la sección 38, y para el caso el mismo sindicato nacional de trabajadores de la educación al pleno del poder judicial, que ni siquiera se ha ocupado de armar el escándalo que debería por el desacato a las órdenes, porque son órdenes las sentencias de la suprema corte.

Hay que reconocer que la estrategia les ha funcionado. Contra todo pronóstico político, social, gremial, ignorar las exigencias de una derechohabiencia con fama de dura y politizada funcionó a la perfección. Los profes que hacían borlote diario en la farmacia, que gritaban, que amenazaban, terminaron cansándose o muriéndose, esperamos que lo primero.
 Hoy la clínica  de la 38 da lástima de tan sola que está. Limpia, pintadita, pero sola, uno que otro despistado. No hay pacientes, no médicos, no enfermeras, uno que otro trabajador para que no digan y ya.

Y cabe preguntarse ¿y las enfermedades de los profes, se desaparecieron,  se curan privado, se aguantan, ni siquiera se  diagnostican? Mucho nos tememos que es más bien esto último.

Se podría estar tentado a pensar que el servicio médico de la 38 estaría muerto y pendiente de sepultura, pero no. Al contrario, la 38 está viviendo una época dorada, tan buena o todavía mejor que la primera que le platicábamos. El modelo de negocios es muy superior al saqueo indiscriminado de hace 50 años.

¿Qué mejor manera de capitalizar al máximo el dinero de las aportaciones, ordinarias  y extraordinarias, los rescates, lo que caiga que sacarlo de un bolsillo para meterlo en el otro? Pues ni más ni menos que es lo que están haciendo ahora. El secreto se llama Clínica Médica Bosco, propiedad de un hijo de Alfonso Cepeda Salas, líder  máximo del SNTE a nivel nacional, a donde van a dar los pocos o no muchos profes que todavía acuden a la clínica en busca de atención.

Los canalizan ¿así se dice? A la Bosco, con un pase para ser atendidos, diagnosticados, todo lo que debería haber en la 38 y no hay, medicinas, aparatos de resonancia magnética, médicos especialistas, etc… se lo dan en la Bosco… no nos queda claro si a cambio de algo o nada. De momento se replica la época en la que regalaban las medicinas y los derechohabientes se van contentos, pero… ¿cuánto puede durar esto?

Nuestro pronóstico es que no mas allá que el tiempo en que Cepeda siga de líder o antes, pero no después ¿y luego? Y luego nada, pero nada, ni medicinas ni hospitales ni nada más, nunca.

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