BAILE Y COCHINO

Por Horacio Cárdenas.-
Hace más de treinta años, apareció a principios de un mes de enero un cartón de Garci, genial caricaturista de El Financiero, en él aparecía el ya clásico personaje de El Licenciado,, quien con ese estilo desparpajado que solo alguien “de adentro” puede tener, le preguntaba a Porfirio Muñoz Ledo: oye Porfirio, qué le vas a pedir a los reyes, a lo que el político tránsfuga de quien sabe cuántos partidos contestaba, no licenciado, yo soy republicano, yo le pido a los presidentes…
Sirva de anécdota para lo que luego vino, otros cuatro o cinco brincos de Muñoz Ledo por toda la geografía política nacional para incorporarse en sitio de privilegio en la cuarta transformación, de la cual fue bajado de la más fea manera por gente que no tiene respeto ni por las canas, ni por la sapiencia política, ni por nada de nada, que no sea adorar adulonamente a su patrón y mesías Andrés Manuel López Obrador. Pero por esas cosas de la vida, en estos pasados días, un político local consideró que las estrellas se habían alineado con la estrella de oriente, y que era el momento preciso de echar sus cuartos a retozar, o sea, destaparse para la candidatura al gobierno del estado de Coahuila por el Movimiento de Regeneración Nacional.
A lo mejor fue el mero día 6 de enero, festividad de los reyes magos en el calendario católico, o uno o dos días después, pero no dudaríamos que fuera el mismo día, que como dice el viejo dicho mexicano, en política no hay casualidades, por más que estas den pésima impresión de un trato más bien burdo por la inteligencia de la población.
El artífice de su propio destape fue ni más ni menos que Reyes Flores Hurtado, quien funge como representante del gobierno federal en el estado de Coahuila, puesto mejor conocido como superdelegado por la poca o mucha población interesada por esas cuestiones de la grilla burocrática. Allí donde la ve, la ha de haber pensado, mucho, y también ha de haber gastado una buena cantidad de dinero en algo que la autoridad electoral podría calificar y castigar como acto anticipado de campaña, con miras a la sucesión en el gobierno estatal, calendarizada para mediados del año entrante.
Reyes ha probado ser un político sui generis en la escena política estatal, pues, mucho antes de la pandemia de COVID 19, era un grillo y funcionario público que contradice a los de su clase, en cuanto que parece alérgico a dejarse ver, por lo menos en eventos públicos, quien sabe si en algunos de su partido o en su oficina, que por la chabacana amplitud de sus funciones, abarca todo el estado de Coahuila. A Reyes es más fácil verlo en una publicación de sus redes sociales, que como decimos, en una actividad de la que tenga responsabilidad o que sea de su competencia, trátese de cuestiones tan relevantes como la campaña nacional de vacunación, pero agregue las que usted guste y mande.
Es cierto que con la revolución armada por el presidente López Obrador en la administración pública federal, descabezando, supuestamente, las delegaciones federales que según él se dedicaban solo a la politiquería, a cobrar y no a trabajar en beneficio de la población, obligó a un replanteamiento de la relación entre la autoridad federal y las estatales, sin embargo nunca se había visto tal distancia, por no decir ausencia o inexistencia de una relación entre el gobierno del estado y la representación federal, como la que se ve, o más bien no se ve, entre la administración de Miguel Riquelme Solís y el superdelegado Reyes Flores. Así de golpe, ¿cuándo fue la última ocasión en que coincidieron en un evento cívico, militar, social, ambos?, no podríamos decirlo, y es que en vez de aprovechar esos eventos que ocurren normalmente dos o tres veces por semana para esmerilar asperezas, chacotear, acordar aquello que importe, vamos para conocerse, nada. Reyes en su trono y en su castillo, y que nadie que no traiga chalequito guinda se le acerque.
El caso es que, por las benditas redes sociales circuló un video, bastante profesionalmente realizado, en el que a ritmo de rap, Reyes se adelanta a la sucesión en la gubernatura, queriendo jugar con las fechas, el día 6 de enero, con su nombre, y con lo que pretende ser un eslogan de precampaña, o quizá todavía más allá, de campaña y de gobierno, si es que todo sale como él se imagina que va a darse. Pero es allí donde está la contradicción, si no es que la manifestación de que hay en el suyo, un caso siquiátrico digno de analizarse convenientemente, antes de dar un paso más.
Veamos, todo el concepto de la 4T, de la cuarta transformación, gira en torno a la revaloración de los pobres frente a sí mismos, frente al poder y frente a la historia, ¿y de repente Reyes sale rapeando con que “somos los reyes”?
Sí, es una línea de pensamiento facilona, elemental, pero por lo mismo una de la cual habría que huir como de la peste o del coronavirus, ¿y cómo no?, si el presidente de la República, patrón y quien personalmente eligió a Reyes como su advocación en Coahuila, detesta a las élites, sean estas económicas, políticas, y no hablemos de las de sangre. ¿Pues qué no está enterado Flores Hurtado del pleito que trae López Obrador con la corona española?, ha exigido al mismísimo rey de España que pida perdón a los pueblos originarios, a la indiada pues para no andarnos con sutilezas e hipocresías que no van, por la conquista, por el saqueo, por cuanta cosa que le quita el sueño al tenerle el presidencial hígado lleno de piedritas ¿y sale su superdelegadito en Coahuila con que quiere convertir a las masas del pueblo bueno y sabio en reyes?
Ah, pero no en reyes cualquiera, como los del Burger King o los del chocolate Carlos V, quiere convertirlos en SUS reyes, ahora sí que los reyes de Reyes, otro producto mercadotécnico del que habría que huir de volada, pero no, allí tiene a Flores yéndose de cabeza en algo que debería estar vedado a la 4T.
Valdría la pena que se sincerara Reyes Flores, dando a conocer ¿Cuánto costó, en dinero, su video?, ponga que el rapero no le haya cobrado, pensando en que si se le hace, llegará a ser el Celso Piña del sexenio entrante, pero la realización no fue nada barata, tan solo en camisitas y blusas todas iguales para los reyecitos que salen corriendo de aquí para allá y cantando a coro, todo eso costó dinero, y no poco. ¿habrá salido de sus magros ingresos de funcionario público, por fuerza menores que lo que gana el presidente de la República, para una superproducción como la que nos trajeron de regalo los reyes magos?, y si no quiere ante el pueblo al que desprecia porque no se aparece en los eventos obligatorios, sino ante la autoridad electoral.
Lo que sí es que a Reyes se le quemaban las habas por que la gente supiera que quiere ser gobernador, lo malo es que dudamos es que lo haya hecho, lo del video, con permiso de la secretaría de gobernación, de MORENA, del propio presidente de la República, donde le hubieran parado sus tacos del argumento monárquico, religioso y despreciativo para todos los que no sean reyes… y él poniéndose como el rey de todos ellos ¿en qué cabeza cabe?, claro, en una que no es, ni de lejos, 4T, ni siquiera por encimita.

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