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Guerra económica

NOTICIAS DIVERSAS…

Por: Héctor Barragán.-

Desde varios puntos de enfoque, la relación comercial tiene mucho de guerra, supuesto que una de las partes que intervienen gana en tanto la otra pierde, generalmente gana el vendedor, si bien ambas partes disfrutan de algún beneficio.

Lo anterior visto en pequeño, en la escala menor, pudiera decirse individualmente. Pero los asuntos al mayoreo vienen a ser lo mismo, pero en escalas gigantescas, por cuanto, a los tratados comerciales, abarcan multitud de artículos e infinidad de cláusulas y detalles, de condiciones que hacen complicada la negociación y el llegar a acuerdos más o menos justos o equitativos.

Un ejemplo sencillo salió a la luz con la decisión del Presidente Joe Biden de financiar parte de los impuestos que cause la fabricación de automóviles eléctricos en Estados Unidos, lo que constituye una violación al fondo de libertad económica que fundamenta el Tratado Comercial con Canadá y México respecto a su país.

Motivo suficiente para que Chrystia Freeland, Vice ministra canadiense escribiera a senadores estadounidenses con amenazas de suspender partes del TMec, tratado con Estados Unidos y fijar aranceles a los productos estadounidenses, a menos que el Capitolio desista del otorga miento de los tales créditos fiscales a su producción de autos eléctricos

Por otra parte Mary Ng, , Ministra de Comercio Internacional manifiesta su preocupación de que las disposiciones gubernamentales de Estados Unidos violen los términos del acuerdo tripartita México Canadá Estados Unidos, lo cual expresa en un comunicado.

Canadá estima en 34 % el daño económico por el cesto canadiense de sus autos, suficiente para la derogación de facto de TMEC.

Ambos funcionarios manifestaron a funcionarios del Senado y Representantes de U.S.A. el reconatrio del carácter integral de la producción automotriz de América del norte.

En la nota periodística generada en Ottawa señalan el antecedente de la industria automotriz de los 3 países, señalando que datan de 50 años y que los autos ensamblados en Canadá tienen un 4% 50 % estadounidense y que sus importaciones anuales suman más de 22 mil millones de dólares.

De donde se desprende que ambos países, Canadá y México estarían obligados a buscar soluciones económicas al gigantesco daño que representará la prácticamente mina del comercio automotriz, que en el caso mexicano constituye prácticamente la actividad económica más importante del país.

El gobierno mexicano participa de la opinión de las funcionarias canadienses, por voz de la Secretaría de Economía Tatiana Clouthier.

FALTA DE COHERENCIA.

Desde hace dos años y algo más, las noticias sobre la pandemia del Covid 19 han resultado parciales, contradictorias, insuficientes o negativas como consecuencia.

Que se controlaría, pero al cabo de dos años y fracción, sólo se ha conseguido, que no es poco, terminar los hospitales que dejaron inconclusos en administraciones previas.

En seguida se procedió a especializarse, todos, – dejando de atender a otros enfermos, pero debilitándose que materiales y equipos que en su totalidad carecían.

Que el suministro de vacunas está organizado Se aseguraba que el suministro de vacunas estaba comprometido, lo que desmintió la realidad, los programas de aumento de capacidad de Pfizer y los rumores de especulación de otras empresas, sirvió para fomentar la incertidumbre general y la desconfianza.

La variante ómicron es indudablemente menos mortal que sus predecesoras, a las cuales está desplazando, creando falsa confianza en el público que teme a las vacunas.

Lo lamentable es que en tanto haya personas sin aplicarse el preventivo y tomen las medidas precautorias necesarias, se corre el riesgo de que se siga proliferando la enfermedad, que ha costado varios millones de víctimas en el mundo.

También ha significado erogaciones multimillonarias la lucha por la salud.

Los millones de renuentes a vacunarse y seguir lo recomendable para prevenir el Covid y sus variantes, constituye un riesgo real, una contingencia para la humanidad entera, inclusive a quienes se hayan vacunado. Esto está más que comprobado. Por lo cual la autoridad debe prevalecer y volver obligatorias las medidas preventivas, porque el contagio es muy probable, de modo que deberá tratarse a los «rebeldes» o indecisos, temerosos de vacunarse, exactamente como delincuentes potenciales.

Los jueces y tribunales carecen de autoridad profesional en la materia de salud, por lo que no deben interferir con las recomendaciones de autoridades y profesionales de la medicina en la materia. Y ya no es tiempo de discutir.

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