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Mucho ayuda, Reyes, el que no estorba

BAILE Y COCHINO

Por Horacio Cárdenas.-

Dicen que la esperanza es lo último que muere, y aunque la situación económica ha puesto a la región centro del estado de Coahuila al borde de la sepultura, todavía brilla, o brillaba un rayito de esperanza de que la cuarta transformación algo hiciera para mitigar la crisis, en buena parte, propiciada por el mismo gobierno federal.

Vino Andrés Manuel López Obrador en una más de sus giras sin sentido, y a la región centro literalmente se la brincó el presidente. ¡que tiempos aquellos! En que los habitantes de la Región Carbonífera prácticamente retuvieron al presidente Porfirio Díaz, quien sin deberla ni temerla, o dejémoslo mejor en por casualidad, pasó durante su viaje a Piedras Negras, donde iba a recibir a su esposa que venía de viaje de Nueva York, por la zona donde recién había ocurrido el accidente más mortífero que se recuerde en la industria carbonera coahuilense, pues los deudos se dejaron ir sobre el tren presidencial, no dejándolo continuar su trayecto hasta que no se comprometió a remediar la situación ¿dónde he oído eso, “obras, todas las necesarias”?, la historia no recoge si cumplió o no Porfirio Díaz con los angustiados familiares de los mineros, pero el país no estaba para problemas, por graves que fueran, en un enclave minero en medio de ninguna parte, así que lo más seguro es que los dejó enterrar, o desenterrar a sus muertos como pudieran.

Entre las aeronaves que utilizó para trasladarse por el territorio coahuilense, luego de la visita a la aduana de Piedras Negras, para luego dejarse llegar a la exHacienda de Guadalupe en Ramos Arizpe, no puede decirse que el mandatario haya sido incordiado por grupos o personas con peticiones expresadas de manera irrespetuosa o altisonante, como le ha sucedido en otros sitios del país. No, acá será porque Coahuila es tan extenso en territorio que los desplazamientos le cuestan bastante a la gente, o que la gente tiene menos que reclamar (¡ajá!), o que la seguridad funcionó mejor de como se organiza en otras regiones, el caso es que hasta el presidente se dio el lujo, según recogieron algunas crónicas periodísticas medio candorosas, para “abandonar el protocolo”, ordenar que se detuviera la van en que se transportaba, y saludar a la gente que lo esperaba al paso. A nosotros se nos antoja sospechoso eso, porque en Oaxaca, en Guerrero, en Estado de México el presidente se parapeta en el vehículo, con los vidrios blindados arriba y no hay manera que entre ni el aire, y en cambio en Coahuila, donde los problemas abundan, con toda tranquilidad saluda y dialoga, vamos, como si estuviera en Badiraguato u otro selecto paraje sinaloense donde sabe que lo cuidan bien.

Que desconfianza hay, no le quepa duda, ¿pues qué no hay hoteles de cinco, cuatro, tres estrellas o de plano republicana o franciscanamente austeros como para albergar al ciudadano presidente de la república amorosa y su corte?, pues sí los hay, pero ninguno tan seguro como el cuartel del 105 Batallón de Infantería, que es donde prefirió él quedarse, no fueran a armarle borlote como alguna vez en San Luis Potosí, que hasta les espetó que él también tenía derecho a descansar.

¿O a lo mejor es que la labor de contención emprendida por el plenipotenciario superdelegado en la entidad Reyes Flores Hurtado realmente funcionó en esta ocasión?, o por el contrario, la población está tan desencantada del lopezobradorismo, que como si fueran derechohabientes de la clínica del magisterio, ya ni se arriman a pedir lo que saben que no les van a dar? La cuestión es importante.

Comparemos lo ocurrido en la semana previa a la gira presidencial. Coincidiendo con el aniversario ¿cómo podía ser de otra manera en un país tan fiestero como este, que hasta las tragedias celebran?, estaba el asunto del cumplimiento de la promesa de López Obrador para con la población de San Juan de Sabinas, no de atender lo que no hizo Porfirio Díaz un siglo antes con la mina El Hondo, sino lo de la otra mina accidentada, la de Pasta de Conchos. ¿Cómo iba a realizar el presidente una gira en paz, cosechando aplausos, abrazos y carantoñas si no había algo concreto que decir que había hecho?, así que pocos días antes estuvo la mismísima Secretaria del Trabajo y Previsión Social Luisa María Alcalde, para echar a andar oficialmente ¿qué importa que sea tres años tarde? las obras para construir las rampas por las que se supone se podrá acceder al túnel donde ocurrió el accidente en que perdieron la vida 63 mineros, cuyos restos permanecen sin ser rescatados.

Ya con esa mera ceremonia, se desactivó cualquier protesta que alterara el buen humor del presidente. ¿Pero qué onda con lo que permanece sin atenderse, la situación económica de la Región Centra, derivada de la crisis inducida, en parte, desde el gobierno federal en su pleito contra Altos Hornos de México, y más que contra la empresa, contra sus propietarios, las familias Autrey y Ancira, por más que se lleve entre las proverbiales patas a algunos cientos de miles de personas?, de eso nada.

Revisando algunas notas, nos topamos con que en los días previos a la gira presidencial, empresarios y organizaciones se habían reunido con el superdelegado del gobierno federal Reyes Flores Hurtado, para pedirle que intercediera ante el presidente López Obrador para que de una vez por todas, declarara zona de emergencia económica la Región Centro del estado. ¿Qué es lo que esperarían lograr los promoventes con ese membrete?, pues en concreto no mucho, pero por lo menos se abriría el camino para tramitar algunos recursos extraordinarios directos a la población, algunos créditos blandos para las empresas, acceso a alguna de las cada vez menos y menos surtidas bolsas de apoyo a los municipios, algo. Pero no, Reyes Flores respondió que no se podía tramitar una declaratoria de emergencia, toda vez que la causa no es social o económica, sino de una empresa, y el gobierno de la cuarta transformación, ese que no es igual a ningún otro en el pasado o en el futuro, no rescata empresas.

Oiga, pero ahora que nos acordamos, hubo algunas notas, de esas que nadie hace caso, que llamaban la atención sobre el dinero que estaba reintegrando Alonso Ancira al gobierno, para suspender la acción penal en su contra, conforme al convenio firmado. En alguna mañanera, así como medio desganado, el presidente dijo que los primeros cincuenta millones de dólares se iban a aplicar en la compra de fertilizantes para el campo, sin especificar qué granjas, ranchos o parcelas cultiva la administración federal, ¿no hubiera sido lo más correcto, lo más prudente, aplicar ese dinero no presupuestado al sitio más afectado por los supuestos o reales negocios ilícitos de Ancira?, hablando en fierro, Monclova, Frontera, Castaños y otros afectados por la crisis de AHMSA? Ni para eso se pone buzo Reyes Flores, el dinero de Coahuila que regrese a Coahuila, donde tanta falta hace.

De que cumplió, cumplió, no hubo las protestas, o al menos no en el tamaño que debieron ser, para que el presidente decidiera algo a favor de Monclova, sobre todo habiendo dinero que le cayó del cielo, fue convincente en cuanto a que a López Obrador no le iban a sacar ni una rondana. Tan grave está el paciente que ya ni siquiera busca auxilio, nunca pensamos ver a Bronclova y anexas con tal alto grado de depresión. Gracias Reyes, haz hecho tu parte.

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