La burbuja de Ricardo Mejía Berdeja

Escribe: J. Alfredo Reyes.-

Excelente la narrativa que nos hace Marcos Durán con respecto a los “burbujos”, un artículo donde hace mención del novelista Luis Spota y su “Costumbre del poder” que, en el caso de Coahuila, el periodista nos relata de manera análoga, objetiva y con prospectiva política para la próxima sucesión gubernamental, un proceso electoral que está a la vuelta de la esquina y que ciertamente tiene matices de lo narrado por Spota, el antiguo grumete, fotógrafo, novillero, fanático del box, mesero del Regis y reportero estrella del Excélsior donde a su ingreso, por su corta edad, fue conocido como el “Enfant terrible de Bucareli”, todo un personaje que competía con Carlos Denegri por la primera plana de “el periódico de la vida nacional”.

Muy acertado el retrato hablado que Durán hace de los precandidatos al Gobierno de Coahuila como Manolo Jiménez Salinas y Ricardo Mejía Berdeja aunque ninguno de ellos, tampoco sus progenitores, encajen en el perfil del tenebroso Eugenio Olid, el protagonista del “Retrato Hablado” de Spota, un hombre cuyo poder omnímodo procede del crimen, el despojo y la traición, una especie de Artemio Cruz ajeno al gobernador Miguel Riquelme así como de Manolo y de Ricardo, todos ellos gente de bien.

Porque cierto es que Riquelme, Manolo, Ricardo, Chema y Verónica carecen de ángulos siniestros que sean causa de temor y preocupación, son personajes que buscan el bienestar de Coahuila, aunque en el caso de Mejía Berdeja se acuse un marcado desarraigo de nuestra entidad, asunto que al parecer ya retoma aupado en las “mañaneras” del presidente López Obrador quien, como don Aurelio Gómez Anda, el personaje de las “Palabras Mayores” de Spota, designará a Mejía como candidato de Morena al gobierno de Coahuila, justo como lo hizo con Alfonso Durazo en Sonora, el exsecretario de Seguridad Pública Federal que aún no asume el control del estado que hoy gobierna, principalmente la hoy añorada seguridad pública que heredó de Claudia Pavlovich, la priísta que encarceló al corrupto panista Guillermo Padrés, la magnolia de acero que mantuvo a raya a esa delincuencia que hoy abruma a Durazo, porque hoy Sonora ocupa el quinto lugar en homicidios dolosos, con escenas tan espeluznantes como la del padre de familia ejecutado frente a sus hijos con saña inaudita el jueves pasado.

Escenas que ni el mismo Spota narró en sus libros de la costumbre del poder y que Ricardo Mejía Berdeja hoy se ve impotente para enfrentar. Y cierto es que la “Costumbre del Poder” no eran novelas sino crónicas amenas con nombres ficticios que ningún político que se precie de serlo debe imitar porque entonces avanzará al abismo arrastrando tras de sí a todos los que pretende proteger.

La “Burbuja” original fue una realidad política del sagaz y competente Raúl Sifuentes Guerrero mientras que ahora, la segunda burbuja formada con personajes afines a AMLO como son Ricardo Mejía, Armando Guadiana, Javier Guerrero, Tania Flores, Lenin Pérez y Reyes Flores no es una novela de política sino todo lo contrario, es política de novela, y recuerde usted que el político que ve la política como novela es muy mal político. No lo dice el suscrito sino don José Elías Romero Apis.

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