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Se acabó el dinero

BAILE Y COCHINO…

Por Horacio Cárdenas.-

La nota se perdió entre tantas otras que bombardearon a la opinión pública durante los días previos a la elección del pasado domingo 5 de junio, como muchísimas de ellas, tenía su componente electorero, pese a provenir del gobierno de la república y contravenir uno o varios de los ordenamientos jurídicos en torno a la actividad gubernamental en tiempos de campañas electorales, no hubo la esperada amonestación, y es que todo el mundo sabe que en este país que presume de vivir, de ser un estado de derecho, la ley es tenida hasta por las más altas autoridades como un cuento que cuando mucho, incomoda cuando lo sacan a relucir, y si eso opina el presidente ¿qué cabe esperar de cualquier ciudadano de la calle?

El tenor de la nota era el siguiente, el gobierno federal, en apariencia despojándose de cualquier otra intención que no fuera estrictamente la búsqueda del beneficio colectivo, convocaba a los gobiernos de los estados a sumarse a la intención de hacer realidad el programa de entrega de becas, pensiones, subsidios pues, a las personas con alguna discapacidad, programa que hay que recordar, que hace un par de años fue promovido por el presidente Andrés Manuel López Obrador al rango de derecho constitucional, para los ciudadanos, y como obligación, para el estado mexicano, y del que comentamos en su momento y lo reiteramos aquí en este momento, no se tomaron las medidas económicas que permitieran llevarlo a la práctica, muy al estilo de gobernantes y legisladores mexicanos, que creen que su misión se termina con levantar el dedo para aprobar esto o aquello, sin pararse a pensar jamás en minucias como ¿y cómo le vamos a hacer, de donde vamos a sacar el dinero?

La intención era eminentemente política, pero con jiribilla económica, se trataba de tirar el anzuelo desde las alturas del poder, pero no para ayudar a los pobrecitos discapacitados, sino para poner a los gobernadores entre la espada y la pared: si decían que sí le entraban con su cuerno, el gobierno federal los tenía en la palma de la mano para exprimirles un dinero que debía provenir únicamente de la federación, y si decían que no, los exhibía ante los ciudadanos de que no apoyan a la población con mayor necesidad, ni más ni menos que una jugada maestra a cargo del marrullero mayor, Andrés Manuel López Obrador, que siempre se ha pintado solo para aun perdiendo, salir ganando.

Pero independientemente de si sí, o si no el jueguito macabro se convirtió en votos a favor de los candidatos de MORENA y en contra de los de la alianza de oposición, hay un hecho todavía más relevante, el de que el gobierno federal está comenzando a tener problemas para financiar sus programas, como muchos lo advirtieron en su momento, y está comenzando a voltear a ver a quien le puede tirar el sablazo para apoyar con el financiamiento.

Algunos estados de la federación, de entrada dijeron que sí, que ellos por supuesto que sí le entraban a colaborar con la secretaría de bienestar, o con la de economía, porque no queda muy claro quien administra los programas, y que aportarían lo que les tocara, con tal de que ninguno de sus ciudadanos en condiciones de discapacidad quedara fuera. Sus razones políticas tendrían, tienen, para responder de esa manera, además de que quizá también gocen de cierta situación económica desahogada, que les permita reasignar, no diremos que desviar, recursos públicos a un programa federal que repetimos, debía llegar completo, y no buscando complementos, que de una vez le decimos, serán para siempre, o al menos hasta que se reforme la constitución para dejarla como estaba, pues esta clase de cosas hacen insostenible el manejo financiero del país.

Otros estados, entre ellos Coahuila dijeron que no le entraban. A lo mejor la respuesta fue visceral, automática: oye, ¿me tumbas dinero para veinte cosas y luego pasas con tu bote para que le eche?, pues como que no es muy razonable, aunque sí políticamente correcto dar la respuesta de que sí, se suman al programa.

Pero también está la posibilidad de que hayan puesto a los calculistas a echar números ¿a ver, cuántos discapacitados hay en el estado, a los que habría que darles una beca pensión de por vida, y cuánto nos costaría eso en pesos contantes y sonantes? Cualquiera que sea el procedimiento seguido nos queda claro que la respuesta tuvo una velocidad de relámpago, ¿y cómo podía ser de otra manera?, tenía el gobernador, el secretario de salud, el de finanzas, en el escritorio el aviso de que habrá que cerrar los hospitales siquiátricos porque el gobierno federal no les entregará más apoyo ¿y llegan estos con su vacilada de la boteada para las pensiones de los discapacitados?, pues no, así no funcionan las cosas.

Que no hay amor, que no hay “química” como dicen otros, entre el gobierno de Miguel Ángel Riquelme Solís y la cuarta transformación, que no hay una embajada a la vista, o de perdida un consulado como el que ya se reveló para Omar Fayad por su diligente entrega del gobierno de Hidalgo a MORENA, está clarísimo. Pero encima llegan con sus buscapiés, se siente feo.

Pero entre lo de la pasada de charola, lo de los hospitales siquiátricos que amenaza con que las calles de las ciudades y pueblos se llenen de “locos”, como se ha hecho en otros países donde los gobierno neoliberales deciden que sale muy caro tener encerrados a “enfermos leves”, enfermos que pueden y deben cuidar sus familiares, salió el aviso del presidente de la república de que ha estado pensando en darle una “vuelta de tuerca” más, apretar más la cuestión económica, para pasar de lo que ha dado en llamar la austeridad republicana, esa que no se ve por ningún lado en la manera en la que opera la cuarta transformación, a una pobreza franciscana, de lo que nos está hablando no es de que como dice el mandatario, todavía hay que quitar lujos para darle más dinero al pueblo, sino que el tema del dinero se está tornando verdaderamente grave.

No hay dinero, ya en este momento, y con la obligación constitucional de darle pensiones y becas a todos los que cumplen los requisitos para ello, ya sea de edad, de discapacidad, de etnicidad, de lo que sea, imagínese cómo se irán poniendo las cosas con cada año que pasa, con cada día que pasa, y para colmo, con una incapacidad epidémica para generar riqueza, como no sea quitándosela a quienes trabajan, simplemente no se ve de donde pueda salir el financiamiento para esos y tantos otros programas que son verdaderos barriles sin fondo.

Si hoy andan mendigando para programas, si además se requiere muchísimo dinero para financiar las campañas ganadoras para mantener a la 4T en el poder, el país, que no el gobierno se va a enfrentar a una crisis financiera como no ha conocido nunca, y todo porque la gente que nos gobierna jamás tuvo la experiencia indispensable de saber ganarse el dinero honradamente.

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