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Inauguran Refinería Dos Bocas, una obra sin terminar; no hay fecha para producir combustibles

La inauguración cumplirá con el compromiso político presidencial, pero la fecha en que la refinería comenzará a producir combustibles aún se desconoce y las dudas sobre la eficacia del plan se suman.

La refinería observada desde el malecón de Puerto Ceiba, en Paraíso. (Foto: Jesús Almazán)

La promesa inicial planteaba la construcción de al menos dos refinerías que procesarían unos 300,000 barriles diarios cada una. El compromiso quedó asentado en un documento que contiene el plan de nación del presidente López Obrador publicado antes de que fuera electo. Sin embargo, la promesa se redujo y también se extendió: mañana el mandatario inaugurará una refinería inconclusa y sin una fecha clara para comenzar con la producción de combustibles.

Las fechas y las premisas del proyecto se han modificado de manera constante. Los primeros anuncios incluían un periodo de construcción de tres años y un presupuesto de 8,000 millones de dólares. Ninguno de los dos se cumplió. El discurso se ha modificado de manera continua y, según la última actualización de los anuncios, el presidente dará banderazo a una primera etapa constructiva y el comienzo del periodo de prueba, que precede al de arranque y producción.

Para echar a andar la refinería, deberá probarse el correcto funcionamiento de al menos 30,000 equipos y las pruebas deben de hacerse una a una. El mal funcionamiento de solo uno de ellos, podría retrasar aún más las fechas.

Rocío Nahle, quien tomó el liderazgo del proyecto hace tres años, se ha negado en dar una fecha concreta para la entrada de operaciones de la refinería Olmeca. En una entrevista de radio reciente, la funcionaria calificó como “una irresponsabilidad” decir una fecha para que el complejo comience a sumar producción a Pemex y ha dicho que el plazo se definirá con base en los protocolos de seguridad. “Nosotros queremos que sea lo más pronto posible la integración y las pruebas y arranque, pero eso lo va a determinar la seguridad”, dijo este jueves.

Según un recuento de la propia Secretaría de Energía, el presidente inaugurará un complejo que ya tiene concluidos 90 tanques de almacenamiento con una capacidad de 15 millones de barriles, 17 plantas de proceso, equipos críticos y oficinas administrativas. “Se rompió un récord histórico mundial porque nadie construye en 18 meses una terminal de esa dimensión”, se ha dicho referente a la infraestructura de almacenamiento de la refinería. El presidente dará este viernes un informe en donde se daría a conocer el estado detallado en que se da banderazo al mayor proyecto presidencial en materia energética.

El paso a la refinería es limitado. A lo lejos se observa la maquinaría empleada para su construcción.

El avance de la construcción del proyecto ha sido casi imposible de seguir. La administración federal no ha puesto a disposición información pública, ni documentación de los gastos. La única posibilidad de acceso a los avances ha sido a través de un video informativo grabado por la secretaría Nahle cada semana. En sus últimos videos, situaba el avance de la obra en más del 85%. Pero un análisis del Observatorio Ciudadano de Energía, de finales de mayo, sitúa el progreso real de la obra en apenas un 65%.

Ese mismo documento asegura que aún queda pendiente la instalación de tuberías para interconectar las plantas de proceso y de equipos mecánicos, la conclusión de los drenajes y el cableado, entre otros puntos.

La administración evitó registrar la obra como proyecto de infraestructura económica y eso ha evitado que se pueda conocer el grado de avance de la construcción y la inversión que ha sido destinada. Desde el inicio, Pemex clasificó el caso de negocio de la refinería Olmeca como confidencial y PTI Infraestructura de Desarrollo, la filial de Pemex creada para la construcción de la obra, no tiene obligaciones de transparentar el uso de recursos que le han sido asignados.

El acceso a la refinería ha sido restringido, casi a la par de la transparencia en la información del proyecto. Desde afuera –más allá de una valla de metal y una frontera natural de manglar, si se observa desde el río– sólo se perciben a lo lejos decenas de trabajadores, de maquinaría y de grandes estructuras de fierro. Del otro lado, los tanques de almacenamiento ya lucen prácticamente listos, con el logo de la estatal Pemex pintado en la cara que da hacia la calle, por donde transitan los empleados que construyen el complejo.

Las oficinas administrativas sí lucen prácticamente listas. Pero la imagen en conjunto está lejos de parecer una refinería a la que poco tiempo le falta para comenzar operaciones.

¿Cuándo termina la construcción de la refinería Dos Bocas?

El presidente ha dicho que la fecha de inicio de producción de combustibles en la refinería Olmeca no será después de finales de este año o inicios del siguiente. El último plan de negocios de la estatal fija el comienzo de operaciones de Dos Bocas para 2023 y un análisis del Observatorio Ciudadano de Energía dice que el complejo podría operar a un 60% hasta finales del año próximo o en el 2024.

El pronóstico más optimista viene desde la presidencia, pero los analistas dudan de que se cumpla. “Para fines políticos, se podría comenzar a producir gasolina y diesel, como una primera etapa, arrancando la planta combinada, la planta de hidrógeno, las plantas hidrodesulfuradoras diesel, de destilados intermedios y de naftas y la planta reformadora por el lado de proceso”, dice un documento del Observatorio Ciudadano de Energía, firmado por Alejandro Villalobos Hiriart, un ex funcionario de Pemex y del Instituto Mexicano del Petróleo.

Un reporte reciente de la agencia Reuters, citando a fuentes de la estatal, asegura que la Secretaría de Energía ha fijado a lo interno que “en el mejor de los casos” la refinería funcione al 80% de su capacidad a fines de 2025, cuando el sexenio del presidente López Obrador ya habría concluido.

Fuentes de la estatal aseguran que algunas compañías tienen contratos que se extienden hasta 2024. Empleados que trabajan en la construcción de la obra confirman de alguna manera la versión: la mayoría de ellos no tiene un contrato de largo plazo, pero dice que se les ha prometido trabajo hasta finales de este año o hasta el próximo verano, y en eso están basando sus planes. Todos los entrevistados coinciden en que la refinería está lejos de ser terminada.

El retraso en las obras no ha sorprendido. Los analistas y las agencias calificadoras se dijeron incrédulos del plazo y del monto fijado desde un inicio. “La historia de los proyectos en Latinoamérica y la misma historia de Pemex con la reconfiguración de sus refinerías y su falta de experiencia ya te hablaban de que esto sucedería”, dice John Padilla, el director de la consultora IPD Latina América.

Pemex no tenía experiencia en la construcción de refinerías. Inauguró su último complejo en 1979. Pero el presidente le asignó la tarea después de que las compañías que invitó a la licitación para construir el proyecto situaron el costo en alrededor de 12,000 millones de dólares, con una fecha de conclusión hacia 2026. Esa fue la primera señal de que los planes presidenciales quizá eran demasiado optimistas.

«Dada la falta de experiencia del gobierno (y de Pemex) en la construcción de refinerías, es probable que el proyecto termine costando más y tome más tiempo de lo que anticipa el gobierno, lo que crea mayores presiones sobre los recursos fiscales», decía la calificadora Moody’s en una nota de mayo de 2019. Unos meses después –en septiembre– el abandono de la compañía KBR al proyecto sumó más dudas al proyecto. La empresa estadounidense dejó dos contratos por obtenidos –por más de 2,000 millones de dólares– porque los costos proyectados por el gobierno federal se duplicaron, según publicó el diario Reforma.

Lo que en principio era un rumor ha sido confirmado hace unos días por el presidente: el costo de 8,000 millones de dólares ya ha sido rebasado. López Obrador dijo en una de sus conferencias matutinas que la obra podría costar hasta 12,000 millones de dólares –lo proyectado por las empresas privadas en un inicio– y Bloomberg, con base a fuentes consultadas, ha dicho que el costo de la refinería Olmeca ya estaba por encima de los 18,000 millones de dólares y ha dejado abierta la posibilidad de un nuevo incremento.

La refinería es solo una parte de la política energética impulsada por la administración, que incluye el limitar las exportaciones de petróleo crudo e impulsar la producción. El presidente inaugurará este viernes la emblemática obra que se ha convertido en el símbolo insignia de lo que denomina soberanía energética. Pero el funcionamiento, la rentabilidad y la viabilidad del proyecto –y de su política energética– aún no puede sumarse a la lista de promesas hechas hace cuatro años, cuando ganó la presidencia.

(Con información de Diana Nava/Expansión)

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