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El concepto de ayudar

BAILE Y COCHINO…

Por Horacio Cárdenas.-

Pues algunos dirán que el día les rinde para todo. Otros somos más realistas, lo aprendimos a punta de golpes, si haces una cosa, es porque decidiste, o alguien decidió por ti, que hicieras otra. Esto es válido para quienes se sienten que son dueños de su tiempo, pero la verdad en este país y en esta época, cada vez son menos los que pueden presumir como aquel viejo caricaturista emigrado español, “yo tengo permiso hasta el miércoles”, y sí, estaba más solo que una vela y nadie lo echaba en falta. Pero si usted es un ama de casa, o amo o am@, sabrá perfectamente que su tiempo le pertenece a otros, a los hijos, a la pareja, a la familia extendida, al patrón, si es que está empleado.

Hay políticos en este país que se dan el lujo de hacerla de intelectuales, hasta de intelectuales orgánicos como les dicen ahora peyorativamente los mandamases de la cuarta transformación, que además de sus empleos, destinan horas, fines de semana, casi que años sabáticos, a pensar… a escribir… a plasmar sus ideas para que no solamente queden para la posteridad, que eso no paga, sino para que sirvan de norma ideológica a lo que está ocurriendo en el tiempo presente, así es como se las gastan.

A algunos políticos, modernos y no tanto, asociados a la cuarta, pero también a la tercera, segunda y transformaciones anteriores, se les ha acusado de escribir más libros de los que leen… a lo que contestan que ninguna influencia necesitan de nadie, que no se contaminan con ideas de otras, que no se dejan manipular por quien sea, ellos son los únicos, los meros buenos, los más puros intelectos, que sí, en algunos momentos de sus vidas y sus carreras tienen que inclinar su cerviz ante algún otro, pero eso es solo por instantes, y es cuando ya hablan lo suyo cuando se revelan en toda la magnificencia que dicen que tienen.

Por eso es que nos hemos llevado cada sorpresa, cada chasco, porque se tienen las cosas muy calladas, detrás de las pocas verdades y muchas mentiras que dicen, esconden su verdadera cara, que si los votantes pudieran conocer con antelación, mucho se cuidarían de concederles el sufragio. Porque en este país sigue siendo ley de hierro lo de palo dado ni dios lo quita, y deshacerse de un gobernante, aun con vaciladas esas como la revocación de mandato, o las antiguas, más expeditas, de promover al perjuicioso al poder central o al partido, de todos modos muchas veces, el daño ya está hecho.

Mucho nos ha llamado la atención el discurso que trae Ricardo Mejía Berdeja en su pretensión de hacerse de la candidatura de MORENA al gobierno del estado de Coahuila, y luego convertirse en mandatario en la entidad. Como políticos, hay muchas cosas que se pueden decir, hay montones de frases, plataformas, eslóganes, en fin, todo lo que conforma la parafernalia que permite a los políticos hacerse del poder y conservarlo.

De hecho, hasta podríamos acreditarles la autoría de algunos buenos rollos, algunos planteamientos convincentes, aunque esto es cada vez menos, pues para eso se contratan, para eso existen los despachos de imagen política, vil mercadotecnia aplicada a la rex publica como antes se usaban para cualquier otra actividad mercantil, que es a lo que el servicio público se ha reducido en algunos sitios, para algunas organizaciones y personas.

Mejía Berdeja, quien abrevó en lo más revolucionario del PRI, en lo más retrógrada del PAN, en lo más acomodaticio del movimiento naranja, y que supo venderse, caro o barato, a la cuarta transformación, que lo arropó hasta hacerlo subsecretario en un área tan compleja y políticamente delicada como lo es la de seguridad pública, por más que no deje de ser un monigote más, pues todo lo que se decide y todo lo que se hace corre a cargo del ejército y la marina, y a él le toque darle el carácter de que es una cuestión civil en un país militarizado hasta las cachas.

Mejía a veces aparece como duro… a veces como comprensivo, otras más como demócrata, para luego contradecirse con que solo hay una opción, la cuatro t, la suya y la que busca no nada más imponer en Coahuila, caso que gane, sino eliminar cualquier oposición, real o imaginaria. Pero todavía nos sorprendió una de sus últimas facetas, mostrada apenas esta semana que pasó, la de una persona, no un político ni un burócrata, mucho menos un policía, preocupado por la gente, en uno de sus boletines Ricardo dijo y repitió varias veces que él no dejaría una sola persona sin ayudar en Coahuila…

¿qué es ayudar?, esta es una pregunta entre filosófica y sociológica, con matices de la visión que cada quien tenga del mundo. Es una palabra que pocos políticos usan, y menos los que se atreven a usar, por aquello de los compromisos que podría crearles. Ayuda quien acepta ser padrino de una generación de una escuela, pública o privada, ayuda quien dona cinco pesos a la Cruz Roja o hace un cheque por un millón, ayuda quien lleva mantas en un día de helada y una pipa de agua en un mes de secas.

Todo eso es ayudar. A los cuatroteros, que les gusta de presumir de cristianos sin ser los más asiduos lectores de la biblia, seguramente se les ha escapado aquel precepto de Que no sepa tu mano izquierda lo que hace tu mano derecha… aplicado no a tracalerías, que se les dan muy bien a los políticos, sino a la caridad, a la ayuda por excelencia.

 La idea cristiana es de que la caridad debe ser anónima, no se debe presumir ni lucrar con ella, en alguna otra parte de la biblia se dice con todas sus letras, que al que le dan las gracias, ya se le pagó, no importa cuanto haya gastado en dinero o esfuerzo, con un gracias simple y llano quedó la deuda saldada.

No creemos que esa sea la idea que trae Mejía de ayudar. El en todo caso lo que hará es seguir con la repartición de apoyos, de becas, de pensiones, genérico, de ayudas, a la población, bueno, a cierta parte de la población  que a cambio de la generosidad del político, si llega a gobernante, le tocará su parte de agradecimiento, al resto… lo de siempre, a seguir esperando lo que no llega nunca.

Imagínese un gobierno que como concepto o plan de trabajo pone la parte de ayudar hasta arriba… porque lo que haría es reducir a la gente, a su entusiasmo, a su voluntad, a su pulsión por ser, a estirar la mano, para que le caiga la ayuda, que por descontado, jamás es suficiente. Coahuila nunca ha sido un sitio donde la gente está nomás esperando que le llueva la ayuda del cielo, lo que menos le va, que menos le conviene es alguien que neutralice lo mejor de su entusiasmo a cambio de miserias y la aceptación de lo que le vengan a decir y a imponer, porque ni la ayuda desinteresada es gratis ¿verdad?

Así como Ricardo Monreal se anuncia como el presidente reconciliador, donde se supone que no hay pleito, así Mejía Berdeja se promociona como un gobernador ayudador, en un estado que nunca se ha inclinado por la limosna, lo que es andar perdido…

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