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Otra vez “Germinal”, la tragedia minera

Por: J. Alfredo Reyes

Todos conocemos la negra historia de la minería del carbón, la que siempre ha dejado escenarios de muerte y desolación. Empezando con los suelos devastados, acuíferos contaminados, fauna y flora exterminada y lo peor, pueblos fantasmas poblados de huérfanos y viudas. Y esto ha sido a nivel mundial en tiempo y espacio.

Recordemos la tragedia de Aberfan, Gales, donde en 1966 una avalancha de lodo de carbón sepultó a 116 niños de una escuela primaria o la más recurrente región carbonífera de Coahuila, en estos momentos de angustia y desesperación, con un negro historial de tragedias y donde la esperanza anhela que esos mineros puedan ver brillar el sol entre las nubes.

Y hasta resulta irreverente que alguien, como el que esto escribe, que nunca ha bajado a un pozo de carbón, se atreva a reflexionar respecto a las tragedias del gremio minero, de sus sufrimientos y luchas laborales, su vida subterránea, de la injusta explotación de los niños mineros, que aún los hay en el mundo, de los muertos que aún permanecen sepultados en las galerías, de los huérfanos y viudas, de tanta angustia y dolor.

Y mire usted cómo es que la tragedia es recurrente y azota con su negra cauda esa región de Coahuila. En la tragedia de Barroterán de 1969 estuvo presente en el rescate de 153 mineros el líder Napoleón Gómez Sada, poderoso mandamás del gremio y que nunca bajó a laborar en una mina. En el desastre minero de Pasta de Conchos (2006) estuvo presente en el fallido recate de 65 trabajadores el líder minero Napoleón Gómez Urrutía, hijo del otro Napoleón y que al igual que su padre, nunca ha bajado a laborar a una mina, lo cual nos indica que la Cuarta Transformación de México es una farsa con sus senadores mineros Armando Guadiana y el mentado Napoleón.

Y es muy triste que todo esto sea tan recurrente. A la reina Isabel II de Inglaterra aún la persigue la tragedia minera de Gales de 1966, tres años antes que la ocurrida en Barroterán en 1969. Lo peor es que esto nos remite de nueva cuenta a “Germinal”, la novela de Emile Zola publicada en 1885 pero que es la misma historia de la actual tragedia minera de Sabinas que describe la vida terrible en los pozos del carbón, en un pueblo minero que huele a miseria, a injusticia y donde la tragedia puede surgir en cada momento del día o de la noche, como esa chispa fatal que detona al gas grisú.

Cuando Emile Zola publicó su novela en 1885 causó indignación entre la rica burguesía industrial. Para escribir “Germinal” Zola bajó a las minas y se adentró en los pueblos mineros. De ahí la crudeza en la descripción de esa gente esclavizada en las profundidades de la tierra. Al final de su novela, el escritor sugiere que su obra es la semilla que algún día germinará en una nueva vida para los mineros del carbón.

Y ha pasado más de un siglo desde que Emile Zola publicó su libro y, según las cosas, los mineros del carbón siguen trabajando bajo condiciones infrahumanas y aún mueren sepultados debido a las precarias condiciones de seguridad. Como actualmente sucede en la tragedia de Sabinas, que ojalá y no sea la mancha indeleble que persiga a AMLO y a su dizque Cuarta Transformación.

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