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La tardanza… ¿Guadiana o Mejía?

BAILE Y COCHINO…

Por Horacio Cárdenas.-

El primer domingo de junio del año 2023 habrá elecciones en Coahuila, el burro por delante, y en el Estado de México, para la renovación de sus respectivos gobernadores. Es el único proceso electoral del año, con lo que es normal que toda la atención esté centrada en estos dos escenarios, claro con sus diferencias.

El Estado de México y Coahuila comparten algunos elementos similares, ambos son gobernados por mandatarios emanados del Partido Revolucionario Institucional, en ninguno se ha presentado la alternancia que se ha visto en otras entidades federativas, comparten la circunstancia de ser las últimas elecciones antes del gran proceso de la selección de candidatos a la presidencia por parte de los partidos políticos y las alianzas o coaliciones que decidan integrar, y hasta allí, creemos que son las semejanzas, de ese punto en adelante, todo son diferencias.

Por principio de cuentas está el tema de la distancia. Parece maldición milenaria, del tamaño de la de Malintzin, de preferir al extranjero por sobre lo nacional, aquella otra frase atribuida a “La Güera” Rodríguez, quien habría dicho que saliendo de México todo era Cuautitlán, a lo mejor en una conversación con el barón Alexander Humboldt, explorador con el que a lo mejor había hecho migas o se había encariñado, ¿y qué mejor manera de convencerlo de no irse de su lado, y de la capital, que decir exactamente eso, que habiendo visto Cuauti, como le dicen los mexiquenses también de cariñito, lo que pudiera encontrar más delante no superaría eso, para qué aventurarse?, el detalle interesante es ese, que Cuautitlán, los dos Cuautis, están en el Estado de México, la entidad con mayor población del país, por extensión, la que mayor número de electores tiene tanto para la elección estatal como para aportar a la elección federal, y el no menos significativo hecho de que por esas veleidades de la geografía política, rodea a la Ciudad de México, antes Distrito Federal, hasta en los mapas aparece como una diadema, lo cual no deja de tener implicaciones estratégicas del orden que cada quien quiera mencionar.

¿Coahuila, mientras tanto? No es el estado más alejado del centro, puesto en kilómetros, hay otros que quedan todavía más allá, pero sí está claro que tradicionalmente no ha sido de los consentidos de los últimos -todos- presidentes, o dejémoslo en gobiernos.

 Todavía se puede decir más, mientras que el Estado de México tiene una población de trece millones de habitantes, Coahuila no llega a los tres o con trabajos, lo que se refleja en el número de votantes que puede aportar para quien quiera ser mandatario de la nación. A todas luces estamos poniendo en la balanza uno de los estados políticamente menos importantes, en comparación con el estado más pesado e importante, la joya de la corona, que gustan decir los periodistas amantes de las frases prefabricadas y los lugares comunes.

¿Lo de los grillos?, ah eso es otro cuento. Pareciera que Coahuila tiene más políticos por kilómetro cuadrado que el Estado de México, y mire que esa es una que nos había faltado, Coahuila es el tercer estado en extensión territorial, con la contraparte de escasa densidad poblacional, en relación con el EdoMex, que es de los pequeños, y con una alta concentración de población, no pareja en todos sus municipios, sino en algunos.

Pues para ser un estado tan alejado del centro y con poco peso, sorprende que Coahuila haya tenido cinco presidentes de la República, cierto, a lo mejor propiciado por las circunstancias ¿pero cuándo no es así?, por comparación el Estado de México solo ha tenido dos, Adolfo López Mateos y el infumable Enrique Peña Nieto.

Que sobre esto no se puede generalizar, pues Veracruz ha tenido ocho, y Coahuila empata con sus cinco con Puebla y Sonora, pero alguna pista ha de haber.

Todo este largo prólogo viene al caso porque, hablando de la elección de gobernador, por lo menos MORENA en el Estado de México ya se decidió, muy a su estilito tan cuestionado de la encuesta, por Delfina Gómez para repetir su intentona, luego de perder la vez pasada contra Alfredo Del Mazo que pinta para ser el último gobernador de extracción priísta de esta época, en tanto que en Coahuila todavía no hay nada para nadie, hablando exclusivamente del partido del presidente López Obrador.

Nos llamó la atención una nota aparecida el viernes pasado, en la que se decía que la sucursal morenista en Coahuila difería la definición no de su candidato a gobernador, que esto todavía no se puede conforme a los calendarios electorales oficiales, pero sí la figura de Coordinador de la Defensa de la Cuarta Transformación, más emotivamente demagógica y llorosamente vulnerable que otra cosa más operativa, como no sea que el membrete implique en el fondo, como en la superficie, la licencia autoasumida de hacer precampaña al margen de lo que permiten las autoridades y la ley.

Allí donde la ve, la selección de candidato para el Estado de México apuntaba a ser un proceso dificilísimo, del cual pudiera perfilarse un rompimiento importante. Cuando supimos que se habían inscrito en primera instancia más de sesenta aspirantes, pensamos aquí habrá bronca, pero no, las amenazas, los conatos, las fintas, quedaron en nada, ¿qué les prometieron a los que la andaban arañando y les cortaron hasta los dedos? Vaya a saber, pero debió ser algo importante. Delfina llega con el respaldo presidencial, que hasta el perdón le ha otorgado, ¿y mientras en Coahuila?

Mientras en Coahuila mandan el proceso a septiembre o quizá más allá, esto con el cuento de que como no se ha terminado el proceso de renovación del comité directivo estatal, que depende de la que tampoco se ha terminado, el conteo de la elección de consejeros, que son los que decidirán sobre el otro y el otro y el otro.

Dicen las malas lenguas que lo que ha pasado es que allá en el lejanísimo centro de poder, no ven con buenos ojos las aspiraciones del senador Armando Guadiana Tijerina a la candidatura y a la gubernatura, primero porque nunca se tendió como alfombra a la 4T, siempre mantuvo su autonomía y su discurso, y en segundo y no menos, porque es  más que afín a la pretensión de Ricardo Monreal de ser candidato presidencial por MORENA. Y siguen las malas lenguas que el candidato natural, del centro obvio, es Ricardo Mejía Berdeja, a quien cada vez dan más juego en las mañaneras y programas de gobierno, pero que nomás no logra despertar entusiasmos en el estado. Piensan que con tiempo, con más tiempo, más giras, más espectaculares ilegales, más de todo, los morenistas coahuilenses le darán el beneficio de la duda, sobre lo que no hay seguridad, y por eso tanto diferimiento.

Lo increíble, el polvorín incendiado lo desactivaron en un par de semanas, y el caso Coahuila no quieren tocarlo ni con pincitas, ¿curioso, no?

Un comentario sobre “La tardanza… ¿Guadiana o Mejía?

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  1. NINGUNO DE LOS DOS!!!
    Busquen, indaguen, cuestionen a la gente!!
    Tiene que ser alguien que le haga sombra al del otro partido: joven, jovial, capaz, afable, inteligente, preparadísimo, menos político y más gente, sin antecedentes familiares que lo conecten con el de siempre y OBVIO: SIN RELACIÓN ALGUNA CON LOS 2 ANTERIORES DEL MISMO APELLIDO!!!

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