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Ofrecimientos y malas caras

BAILE Y COCHINO…

Por Horacio Cárdenas.-

México, los mexicanos, o más puntualmente el gobierno de México, es muy orgulloso, tal vez demasiado. Quizá sea nuestra herencia mezclada de españoles, con todo lo que tienen, o tenían hace siglos, de soberbios, de distantes, de sentirse superiores al resto de la gente, y la de indígenas, que tenían lo suyo de valientes, de no dejarse someter, no amilanarse, y ya para llevar las cosas más o menos en paz, fingir que se doblegan, cuando que ladinamente mantienen sus creencias, ideas, maneras de pensar y de hacer las cosas, el caso es que los mexicanos como pueblo, damos la impresión de ser poco tratables, específicamente a la hora de recibir ayuda, ayuda que quede claro, se nos ofrece porque se nota que la necesitamos.

Todo lo contrario a la hora de ayudar, como individuos, y hasta como gobierno, somos los primeros en apuntarnos para apoyar en lo que sea necesario. La frase “lo que necesites”, es peligrosa porque no marca límites, y sin embargo la lanzamos a diestra y siniestra, tal vez con la confianza de saber que no nos van a tomar la palabra y el lo que necesites se reduce a muy poca cosa, que con gusto y satisfacción aportamos.

Recordamos un ejemplo verdaderamente crítico, lastimoso, pero muy ilustrativo de lo que le comentamos, corría el año 1985, había ocurrido uno de los terremotos más graves en la historia reciente del país, amplias zonas de la capital quedaron en ruinas, y sin embargo los peores daños, de los que se supo menos, se dieron en los estados vecinos, sobre la ruta desde el epicentro.

¿Cómo actuó el gobierno mexicano en ese entonces?, la primera reacción del gobierno de Miguel de la Madrid fue la del rechazo, decir que los mexicanos podíamos solos, que muchas gracias, pero que no necesitábamos ayuda de nadie. Todo fue que la gente comenzara a protestar, a exigir acción a un gobierno que no podía dar más, para que a cuenta gotas y con una supervisión exagerada, permitieran la llegada de equipos de rescate y salvamento, además de alimentos, medicinas, personal médico, y todo lo que se llega a requerir en esos dramáticos casos. Todavía nos avergüenza que un equipo de rescatistas del Ejército Británico, que para buena fortuna nuestra estaba estacionado en Belice, aterrizó con sus helicópteros en la ciudad de México, pero como les pusieron tantísimos requisitos, de plano decidieron irse, sin haber podido aportar nada, ¿cuántas vidas se perdieron por esa burocracia gubernamental?, imposible decirlo, pero muchas, ¿y es que quienes son esos ingleses para venir a decirnos que saben hacer mejor las cosas que nosotros que mascamos rieles en vez de chicles?

En días pasados el embajador de los Estados Unidos en México, el muy criticado Ken Salazar, lanzó una atentísima tabla de salvación al gobierno de su cuatísimo del alma, el presidente Andrés Manuel López Obrador, los Estados Unidos tienen interés y sobre todo los recursos para ayudar a combatir la violencia que impera en el país, esto dicho claro, con todo respeto para la soberanía nacional para hacer de nuestra vida colectiva el consabido rehilete.

¿Qué motivó a Salazar, el tan cuestionado en su país, embajador, a hacer ese ofrecimiento?, a lo mejor es que la situación de inseguridad se ha deteriorado tanto en México, que ya están preocupados, de veras preocupados en Estados Unidos por lo que pudiera contagiarse de ello, que ya lo están en gran medida, pero no al grado de ver que delincuentes quemen vehículos para bloquear las calles, como recurso para presionar y doblegar a las autoridades locales y nacionales, en remembranza de lo sucedido el fin de semana anterior, y más atrás, en el tristemente célebre culiacanazo y la liberación del hijo de Joaquín El Chapo Guzmán, en poder del Ejército en ese instante, mancha indeleble en el sexenio de Andrés Manuel López Obrador y tacha infamante para todo el aparato de justicia nacional, así nomás.

El ofrecimiento de Salazar pone al gobierno mexicano en un dilema tremendo ¿aceptar o no aceptar?, hasta el momento, y sin atender que el país está literalmente en llamas, el discurso siempre ha sido de que nosotros podemos solos, y no solamente podemos, sino que lo estamos demostrando cada día que pasa, con estrategias de seguridad que según, nos quieren copiar en quien sabe cuantos países, pero que aquí en vez de reducir el número de víctimas mortales, que es solo un indicador el más vistoso, va escandalosamente al alza.

Ni una semana ha transcurrido desde que la titular de protección civil del gobierno federal aceptó, luego de quince días de ocurrido el accidente en la mina El Pinabete en Sabinas, que empresas especializadas en el manejo de esta clase de incidentes en la industria minera emitieran una segunda opinión, respecto a la manera en la que se había manejado toda la cuestión. Pero estuvo bien clara desde el principio, lo único que se les pidió, lo único que aceptarían era la validación de que se habían hecho las cosas bien… si no, que ni abrieran la boca. Esto automáticamente nos refiere a la actitud de Claudia Sheinbaum, jefa de gobierno de la ciudad de México y aspirante presidencial de MORENA, quien a la hora en que la empresa contratada por su gobierno para dictaminar el accidente de la Línea 12 del Metro, mientras dijo que era culpa de los anteriores que la construyeron todo fueron sonrisas, en cuando dijo que era por falta de mantenimiento, atribuible a su gestión, hasta los tiene demandados y negó se difundiera el informe final. Así se las gastan.

Regresando al tema de seguridad, dice Ken Salazar que la seguridad es más importante incluso que el T-MEC, y sobre esto habría que hacerle caso, pues para lo fríos que son los estadounidenses a la hora de evaluar los riesgos a sus operaciones e inversiones, México comienza a ser un riesgo mayúsculo, uno que no quede contenido por los límites fronterizos del río Bravo o las vallas en donde lo hay río.

Y sí, para no esperarse a lo que viniera, Ken dijo que los Estados Unidos respetarán en todo momento la soberanía mexicana, que es lo que más nos duele en la vida a los mexicanos… que están en el gobierno, a los demás nos vale sorbete, pero que están dispuestos a aportar… casi lo que sea necesario con tal de abatir la ola de violencia, que como lo dijo tal cual La realidad es que nos afecta a todos”

No es el momento de envolverse en la bandera, como les encanta hacer, tampoco de seguir peleándose con la DEA, la CIA, el FBI, es momento de aceptar la ayuda que nos ofrecen, no desinteresada sino interesadamente, pero ayuda en fin. Y sí, en una de esas o varias, nos descobijan con que hay gente del gobierno metida en lo que no debe, pero si ese es el sacrificio que hay que hacer para que la situación deje de empeorar, vale la pena.

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