fbpx

Así son las casas

BAILE Y COCHINO…

Por Horacio Cárdenas Zardoni.-

La explosión de una casa habitación ubicada en el fraccionamiento Santa Fe en la ciudad de Saltillo ha puesto a la opinión pública de punta.

Ya ve lo que se ha dicho siempre de Saltillo, de que es una ciudad chalera y chismosa como consecuencia de lo aburrido que está la cosa por acá. La gente está ávida de emociones, y no precisamente de las más edificantes que pueda uno encontrarse en el catálogos, sino que son los saltilleros más proclives a la entelequia, a los entuertos, a todo aquello que tenga ese cierto tufillo a bajas pasiones, sobre las que tanto les gusta hablar, eso sí, sin que se entere el afectado, afectada o afectade, que puede pasarse toda la vida sin enterarse de lo que se dice de él, ella o elle, pues también hay que reconocer que somos buenos para ocultarle el secreto al que está en el mero centro del rollo.

Así de la explosión se ha especulado de todo. El hecho de que el fiscal Gerardo Márquez haya salido el mismo día de los hechos a dar explicaciones, contrario a toda lógica, dio pie a todavía más sospechas de parte de la aburrida población: se trataba de crear una versión oficial que desactivara las especulaciones, que si antes andaba con una camioneta de escoltas, ahora anda con tres, que si los peritos fueron aleccionados, y cuanta cosa.

Lo que la gente de buenas conciencias quería oír era que se trataba de un atentado, hipótesis que agarró vuelo desde que se supo a las siete de la mañana que quienes habitaban la casa siniestrada eran funcionarios de la Fiscalía General, versión que todavía agarró más vuelo cuando se dijo que no solo eran funcionarios, sino los mismísimos escoltas del fiscal, incluyendo a su jefe. Y bueno, de todo se ha dicho: que si el gas no explota así, que no se vio flama y debió achicharrar todo en un radio equis del epicentro, que si tal fue el volumen de gas que llegó a demoler una casa de material (así dicen, aunque sean de techo de palma también cuenta como material), primero se hubieran asfixiado, no uno, sino los cinco que estaban en ella, siendo sospechoso que dos fallecieran por aplastamiento y uno por la explosión, y que dos la libraran.

Más sospechoso se hizo que el gobierno del estado, concretamente la propia fiscalía, se hubiera manifestado tan dispuesta y sobre todo tan pronto, a correr con los gastos por los daños causados a casi doscientas casas en un radio de medio kilómetro, claro mientras más cerca más daños, y mientras más lejos, pues menos daños, pero de todos modos se dijo que dos o tres casas habría que tirarlas y reconstruirlas desde cero, tal fue el grado de afectación que sufrieron. Normalmente el gobierno, los gobiernos, de todos los partidos, colores y niveles se hacen rosca, estiran el tiempo lo más posible antes de acceder a pagar, y una vez que dan el sí, todavía se tardan un buen tiempo en comenzar a soltar el dinero, lo que hacen a cuentagotas, por eso, según los adoradores saltilleros de las teorías conspiracionistas, dijeron que estaban tras la pista de algo gordo, donde el gobierno estatal quería acallar el descontento antes que surgiera, tan es así que hasta un censo de daños se pusieron a elaborar desde el día siguiente.

Pero bueno, un tema derivado, tanto o más sabroso para el chismerío de la capital que la explosión, su origen e implicaciones, lo fue el hecho mismo de la demolición de la casa. Benditos, o malditos drones, todo depende como lo quiera ver cada quien, alguien echó a volar el que tenía allí guardado donde los niños no lo agarraran, y comenzó la distribución de fotografías de cómo había quedado la vivienda siniestrada. La propiedad se vino abajo con una precisión quirúrgica, ya la hubiera querido los ingenieros que por encargo del gobierno estatal dinamitaron el Distribuidor Vial Revolución, allá en Torreón, ese que según sus detractores estaba tan mal hecho que tarde o temprano se caería, y resultó que con carga doble de explosivos, ni cosquillas sintieron las columnas, luego el ridículo mayúsculo hubo que entrar con maquinaria pesada a hacer lo que el TNT no pudo. La casa del fraccionamiento Santa Fe quedó reducida a escombros.

Luego luego se soltaron los expertos en construcción a alegar que la casa estaba mal hecha, que carecía de cimientos, que los fraccionadores con tal de elevar sus ganancias ya no excavan, no rellenan de piedra de río que ahogan en concreto, antes de tender la dala para desplantar los muros y los castillos. Nada de eso, ahora ponen una plancha de concreto, y sobre esa construyen, allí están las consecuencias.

¿y sabe qué?, es cierto, tienen toda la razón del mundo. Aquellas casas que conocieron los saltillenses de los años cincuenta, sesenta y setenta, ya pasaron a la historia, siguiendo el caminito de las edificaciones hechas con adobe. Es cierto, durante cierto tiempo, en Saltillo, donde el riesgo sísmico es poco, por más de repente se remeza la tierra para, otra vez, darle tema de conversación a los aburridos, se siguió el ejemplo constructivo del centro de México, donde efectivamente, los cimientos son la parte  más importante de la casa, de la que nadie quiere que se cuartee al primer temblor, ni mucho menos se venga abajo. Acá para empezar, salvo algunas zonas bajas donde el suelo es sedimentario, suele ser de roca, debajo de la cual hay más roca, y debajo de esa, todavía más piedras, lo que plante sobre ellas, no de vegetación, sino de construcciones, no requiere tanto cimiento, perfectamente puede aguantar décadas sin sufrir ninguna afectación.

Al contrario, dicen algunos ingenieros que le saben, con eso de las planchas de concreto, la casa, si no es muy amplia, adquiere una cierta unidad que no tienen las anteriores, ante un movimiento leve de tierra, la casa se mueve toda, sin sufrir mayores problemas. Malo es cuando los fraccionadores abusan, que en vez de poner una planta de un espesor adecuado, ahogando una malla electrosoldada de un calibre correcto, le pichicatean aquí y le cortan allá, y entonces sí, estamos ante una casa que no va a tirar el primer huracán, pero a lo mejor el tercero sí le da un susto a sus habitantes.

La casa siniestrada en Santa Fe es de este tipo constructivo, según se dijo, igual entre chismes y chales, que una casa allí, tenía un valor de un millón doscientos mil pesos, bueno, si la hubieran querido al estilo antiguo, con cimientos de un metro por debajo de la tierra e igual espesor, más los materiales pesados que solían usarse antes, imagínese las losas sólidas, sin aligerante… a lo mejor costaba un 50 o 70% más. No nos eche a nosotros la culpa, son cosas del capitalismo, que vemos en los carros, en los aparatos, en prácticamente todo lo que se pueda comprar y vender. Al menos esta parte de la conspiración, pensamos que anda desencaminada, allí le dejamos el resto, a ver quien le atina a la verdad… si es que alguna vez se llega a saber, claro.

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Powered by WordPress.com. Tema: Baskerville 2 por Anders Noren.

Subir ↑

A %d blogueros les gusta esto: